El control de plagas, otra de las preocupaciones de los productores
Diésel, semillas y capacitación, las demandas clave del sector soyero
Elaboración de políticas favorables, suministro regular de carburantes, aplicación de eventos resistentes a sequías, capacitación en el manejo de maquinaria y control de al menos 40 plagas son factores esenciales para el desarrollo de la industria soyera, aseguraron expertos a Visión 360.
La producción de soya y sus derivados es una de las principales actividades económicas del departamento de Santa Cruz, que este miércoles 24 de septiembre celebra su efeméride. Además, tiene un fuerte impacto a nivel nacional.
Por ello, el sector productivo lucha por la aprobación de eventos, características genéticas desarrolladas en variedades de cultivos como la soya y el trigo, como el trigo HB4, entre otros, que presentan mejoras contra la sequía y las plagas, con el fin de producir más y de mejor calidad. Aseguraron que todo dependerá de las políticas que adopte el nuevo gobierno, que asumirá en noviembre, para la aprobación del uso de nuevas semillas.
El gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, indicó que ve de manera favorable trabajar en una agenda que priorice la liberación plena de las exportaciones, además del acceso a la biotecnología moderna.
“En reiteradas oportunidades, como Anapo hemos expresado la necesidad de establecer un pacto productivo por la soberanía alimentaria, que comience con la liberación plena y total de las exportaciones, sin restricciones, cupos ni trabas burocráticas; además del acceso a la biotecnología moderna y al uso de semillas genéticamente mejoradas de cultivos como soya, trigo y maíz”, expresó.
Agregó que, de cumplirse esos pedidos, se aumentará la productividad “en la misma superficie que actualmente se está sembrando”.
Con esas palabras, Hernández participó en el cierre del VI Congreso Internacional de la Soya, realizado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, los días 25 y 26 de agosto de este año, en las instalaciones de la Fexpocruz. En el evento participaron más de 700 personas, entre productores, dirigentes del sector y disertantes tanto nacionales como extranjeros.
Políticas claras
En Bolivia solo se siembra soya con tecnología HB4, resistente a la sequía. Sin embargo, el sector productivo busca que el Estado apruebe la implementación de esta biotecnología en otros cultivos, como el trigo.
Hernández considera que existen “intereses ideológicos” detrás del rechazo a permitir el uso de estos eventos, a pesar de que en otros países del Mercosur, como Argentina, ya se emplean.
“Lamentablemente, vemos que hay intereses ideológicos. Nosotros, en todo caso, trabajamos para mostrar a las autoridades lo que necesitan los agricultores para aumentar su producción. En este caso, la biotecnología es un elemento fundamental”, aseveró el gerente de Anapo.
Al menos 40 plagas
Jovanna Vargas, jefa del departamento de Desarrollo de la empresa Rainbow Bolivia, señaló que una de las principales amenazas a los cultivos del país son las plagas, ya sean animales, como insectos, u hongos.
Recordó que en los años 90 Bolivia reportaba 10 plagas agrícolas, panorama muy diferente del actual, en el que se conocen más de 40. En ese sentido, afirmó que es necesario implementar un primer “filtro” en el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) para detectar y detener el ingreso de nuevas amenazas.
“Este (el problema de las plagas) es un desafío que seguirá creciendo. Se necesita, en primer lugar, que las importaciones pasen por un primer filtro en el Senasag, además de establecer políticas gubernamentales eficientes para evitar el ingreso de nuevas plagas a nuestras fronteras”, señaló la experta.
Eder Moreira, experto patólogo de Brasil, informó que uno de los elementos clave para combatir las plagas es fomentar el uso de productos de alta eficacia para retrasar el avance de enfermedades. Actualmente, en el país se trabaja con glufosinato de amonio y glifosato.
“Es sumamente importante iniciar la aplicación de productos de alta eficacia para retrasar la evolución de las enfermedades. Comenzamos tarde, usando productos débiles. Vamos a tener muchas pérdidas. Por eso, el tiempo de aplicación y el tipo de productos con los que se trabaja son factores cruciales”, afirmó.
Como contrapunto, Vargas señaló que el mal uso de agroquímicos puede provocar la aparición de nuevas plagas y enfermedades en las plantaciones. Asimismo, indicó que estos problemas también suelen surgir debido a la expansión de la frontera agrícola.
“Definitivamente, el mal uso de los agroquímicos también ha dado como resultado la aparición de nuevas plagas. Además, la frontera agrícola se expande continuamente: comenzamos en los años 70 con más de 100 mil hectáreas (ha) y hoy superamos el millón. Este número sigue en aumento, por lo que definitivamente necesitamos implementar otras técnicas de manejo”, advirtió.
Formación de operadores
Otro factor importante para el desarrollo de la agronomía, según los participantes del congreso, es la correcta capacitación del personal en el manejo de maquinaria destinada a la producción, siembra y cosecha de soya y otros cultivos. La tecnología de punta puede ser importada; sin embargo, su uso adecuado y mantenimiento garantizan una mayor vida útil de los insumos.
Ricardo Martínez Peck, licenciado en capacitación en maquinaria agrícola, sostiene que la formación de los operadores es fundamental. También advirtió que, aunque hoy el acceso a la tecnología es ilimitado, existe una “brecha” entre los equipos disponibles y quienes los operan.
“Lo que más se necesita es formar operadores. En Bolivia tenemos acceso a las máquinas más modernas del mundo; vienen de Brasil, Argentina, Estados Unidos... Tenemos un acceso ilimitado. Lo que nos afecta es la brecha entre quien opera esa tecnología y la tecnología en sí misma”, indicó Martínez.
Además de la preparación del personal para el manejo de maquinaria, el mantenimiento también es vital. El especialista sostuvo que se deben “armar escuelas” de tractoristas, operadores y mecánicos, dado que este suele ser el eslabón más débil en la cadena de producción, debido al constante avance tecnológico.
“Hay un trabajo enorme por delante, porque nos faltan operadores y mecánicos que estén a la altura de los avances que estamos trayendo. Hay que hacer un esfuerzo importantísimo para crear escuelas de tractoristas, operadores de otros equipos y mecánicos. Tenemos que ser vigilantes, ya que la tecnología avanza todos los días y, sin la preparación adecuada, nos estamos quedando muy rezagados respecto a otros países. Lo que está faltando hoy es la capacitación en todos sus eslabones”, afirmó.
Otros eventos
Martín Mariani Ventura, gerente global de Semillas de Tecnología de la empresa Bioseres, con sede en Argentina, recordó que solo la soya HB4 fue aprobada para su uso en Bolivia, mientras que otros cultivos aún no cuentan con esta autorización. En cambio, en otros países, esta tecnología ya se implementa en girasoles y trigo. Esta variedad presenta una mayor resistencia a la sequía, por lo que se espera la aprobación de nuevos eventos para optimizar mejor los cultivos.
“Estamos trabajando junto a Anapo para traer una tecnología única en el mundo: la HB4. Se trata de un gen de tolerancia a la sequía que ha sido incorporado en cultivos como girasol, soya y trigo. Actualmente, hemos comenzado a realizar todas las pruebas de campo necesarias para poner este evento a disposición de los productores lo antes posible. Con estas variedades, adaptadas mediante biotecnología, podremos enfrentar la situación actual generada por el cambio climático que estamos experimentando”, indicó Mariani.
El especialista señaló que el trabajo complementario con herbicidas, como el glufosinato de amonio y el glifosato, es fundamental para el control de las enfermedades y plagas que puedan afectar a los cultivos.
“Además de la tolerancia a la sequía, también se cuenta con dos tipos de control: tolerancia a herbicidas, ya que actualmente se están desarrollando nuevas malezas difíciles de combatir. Por eso, la tecnología HB4 añade herramientas para tolerar el glufosinato de amonio, lo que permitirá un mejor control de estos enemigos, además del glifosato, que es el producto más utilizado”, acotó el experto.
Todos los factores mencionados también dependen del abastecimiento óptimo de combustibles, principalmente diésel, y de dólares americanos.
Enfrentan demoras por falta de diésel y altos costos de importación
El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Abraham Nogales, aseguró que los productores enfrentan adversidades como la falta de combustibles, principalmente diésel. Recalcó que los costos de producción se han incrementado en los últimos tiempos, debido a que el carburante debe adquirirse a través de mercados paralelos y mediante importaciones a altos precios.
“Lastimosamente tuvimos ciertas demoras en uno de los laboreos debido a la falta de combustible. En esta última semana, la situación se ha agudizado, ya que no hubo entrega de diésel al sector productivo, lo que nos genera diversos problemas, como el aumento en los costos de producción por la existencia de un mercado paralelo. Además, estamos importando diésel a un costo muy elevado”, sostuvo Nogales.
Por su parte, Jaime Hernández sostiene que es fundamental garantizar el suministro de insumos necesarios para el desarrollo de la siembra. Se espera que este año se cultiven alrededor de 1,4 millones de hectáreas.
“El principal desafío será contar con la cantidad suficiente de insumos esenciales para desarrollar la siembra. Nos referimos a que el trabajo depende de la disponibilidad de divisas, específicamente dólares, que permitan garantizar una provisión adecuada de materiales para asegurar la campaña de verano. Y, por supuesto, también es fundamental tener certidumbre en el abastecimiento de diésel durante este periodo. Necesitamos, por lo menos, 1,4 millones de hectáreas de cultivos de soya, maíz y sorgo”, dijo.
Otros datos
- Tecnología. La utilización de drones para la fumigación puede reducir los costos de esta actividad.
- Políticas. Hoy, Bolivia utiliza la semilla de soya HB4, que ofrece una mayor resistencia a la sequía, aunque su efectividad debe complementarse con el uso de herbicidas.
- Eventos. Países del Mercosur emplean la tecnología HB4 en cultivos como girasol y trigo.