Provisión bajó en 10%
Escasez de combustible provoca pérdidas de $us 1.728 millones, según empresarios de Cochabamba
En los últimos 12 meses, la reducción en promedio del 10% en el abastecimiento de combustibles ocasionó pérdidas de alrededor de 1.728,4 millones de dólares al PIB de Bolivia (lo que representa el 3,68% del PIB nacional), revela un análisis de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC)
La entidad presentó el Informe Técnico de Coyuntura: escasez de diésel y combustibles, disrupciones logísticas, aumento de costos empresariales y dinámica de precios.
En ese mismo periodo, la escasez de carburantes ocasionó pérdidas de alrededor de 207 millones de dólares al PIB de Cochabamba (lo que representa el 2,9%, del PIB departamental).
Este impacto no se limita a la reducción del abastecimiento físico, sino que se amplifica a través de costos de oportunidad, mermas productivas y paralización de cadenas de valor.
El informe señala que la producción nacional de diésel y gasolinas se encuentra muy por debajo de la demanda interna. Entre enero y julio de 2025, la producción de gasolina cayó un 20% y la de diésel un 30%, obligando al país a importar el 66% de la gasolina y el 91% del diésel consumido. Esta dependencia elevó los costos fiscales, generando una carga insostenible en subsidios y reduciendo la capacidad de respuesta estatal.
“Los datos de producción muestran un deterioro sostenido: en el periodo enero-julio de 2024, la producción de gasolina automotor fue de 3.550.506 barriles, lo que significó una caída de 6% respecto a 2023; y en 2025 descendió aún más hasta 2.869.310 barriles, lo que representa casi un 20% adicional (681.196 barriles menos que en 2024)”, señala el análisis.
En el caso del diésel, al mismo periodo, la producción bajó de 1.315.175 barriles en 2023 a 1.095.939 barriles en 2024 (una reducción del 17%) y luego cayó a apenas 776.997 barriles en 2025, equivalente a una disminución cercana al 30% (318.942 barriles menos que en 2024).
A pesar de esta menor producción, el consumo interno se mantuvo elevado. La venta de gasolina, en el periodo enero-julio del mismo periodo, en el mercado interno pasó de 8.167.142 barriles en 2023 a 8.591.907 en 2024 (un aumento del 5%) y solo se redujo levemente en 2025 a 8.383.396 barriles (una baja del 2%).
El consumo de diésel mostró un comportamiento similar: se redujo menos de 1% en 2024 (de 8.220.249 a 8.150.429 barriles) y volvió a crecer 2% en 2025, alcanzando 8.339.333 barriles.
En relación con el volumen comercializado, la importación de gasolina llegó a 5.514.086 barriles entre enero y julio de 2025, lo que representa aproximadamente el 66% del consumo total nacional.
En el caso del diésel, la importación fue aún mayor, alcanzando 7.562.336 barriles, es decir, alrededor del 91% del consumo interno. Bolivia produce cada vez menos de lo que consume y depende en mayor medida de importaciones para cubrir su demanda.
Esta pérdida de autosuficiencia energética, particularmente en diésel, según los empresarios de Cochabamba, constituye un riesgo estructural para la economía, incrementa la vulnerabilidad fiscal y compromete la seguridad energética de largo plazo.
La elasticidad de corto plazo de la demanda de combustibles es baja, lo que significa que las empresas carecen de opciones inmediatas para sustituir fuentes energéticas.
El presidente de la FEPC, Juan Pablo Demeure, advirtió que la coyuntura actual exige medidas urgentes para evitar un deterioro mayor de la economía y proteger las fuentes de empleo formal.
“La crisis de combustibles amenaza la estabilidad de la economía y el empleo formal. Urge que autoridades y empresarios trabajemos juntos en soluciones inmediatas y sostenibles”, afirmó.
Según el Informe Técnico de Coyuntura, Cochabamba proyecta para 2025 un crecimiento del PIB de apenas 0,62%, acumulando tres años consecutivos de estancamiento.
El documento advierte que, de mantenerse esta tendencia, la región enfrentará un escenario de estancamiento prolongado. En paralelo, la inflación interanual alcanza el 24,28%, con alimentos al 30,64%, erosionando el poder adquisitivo y limitando el consumo interno.
De acuerdo con el informe, la reducción en el suministro de combustibles incrementa los tiempos de transporte, encarece la distribución y reduce la competitividad. En 2025, más de 393.675 empresas a nivel nacional y 65.415 en Cochabamba han visto afectada su productividad, con pérdidas equivalentes al 3,68% del PIB nacional y al 2,9% del PIB departamental.
El Informe Técnico de Coyuntura detalla que la inflación interanual alcanzó el 25% a septiembre de 2025, con alimentos por encima del 30%. El incremento de los costos energéticos genera un efecto multiplicador sobre bienes y servicios, deteriora los márgenes de las empresas y contrae el consumo de los hogares.
El documento advierte que la crisis de combustibles repercute también en el mercado laboral. La pérdida de jornadas productivas, los sobrecostos en transporte y la contracción de actividades intensivas en logística impactan en la productividad y ponen en riesgo la sostenibilidad del empleo formal, especialmente en pymes.
Según el informe, el escenario económico combina desaceleración del crecimiento y aumento sostenido de precios, configurando una posible estanflación. La presión sobre subsidios, la insuficiencia de divisas y la incertidumbre cambiaria agravan la vulnerabilidad macroeconómica y la percepción de riesgo país.
Se plantea la necesidad de implementar una agenda inmediata de cooperación entre el Estado, el sector privado y la cooperación internacional. Las medidas prioritarias incluyen garantizar el abastecimiento de combustibles, facilitar mecanismos digitales y ventanillas únicas para reducir burocracia, y habilitar acceso a financiamiento productivo que permita sostener el aparato empresarial en esta coyuntura crítica.
El documento enfatiza que la crisis de combustibles pone a prueba la capacidad de coordinación interinstitucional. Se requiere fortalecer los mecanismos de gobernanza económica, mejorar la previsibilidad regulatoria y establecer un marco de concertación que brinde certidumbre a los inversionistas y confianza al empresariado.