La Tribuna
El futuro del Tigre es cada vez más incierto
La crisis institucional por la que atraviesa The Strongest desde hace varios años parece no tener fin y, por el contrario, tiende a empeorar.
Lo que le ocurre al Tigre en estos días —sobre todo los problemas económicos— no es reciente; tiene relación principalmente con las dos últimas administraciones, las que precedieron a la actual dirigencia, de las cuales el presidente en funciones fue parte.
La actual gestión, aunque lleva solo cuatro meses y medio, ha aportado significativamente a ahondar esa crisis económica.
La estructura dirigencial está venida a menos, algo que se ha repetido hasta el cansancio en el último tiempo, y los problemas, no solo económicos sino también institucionales, son el pan de cada día.
Aunque en las conferencias de prensa se intenta mostrar una realidad diferente, la entidad centenaria atraviesa el peor momento de su historia, algo en lo que han coincidido exdirigentes de la institución, personas vinculadas al fútbol (periodistas) y una mayoría de los hinchas atigrados.
Si bien el mal momento tiene larga data, la actual presidencia y sus más estrechos colaboradores han hecho poco o nada para encontrar soluciones, al menos eso es lo que se observa desde afuera.
El pasado viernes surgió la información de que The Strongest fue bloqueado del sistema Comet por una deuda con el representante del panameño Rolando Blackburn, exjugador del club. Como consecuencia, el club está imposibilitado de habilitar jugadores. No se especifica la cantidad de periodos, como sucede en otros casos. “Hasta que sea levantado”, dice ese ítem en la página oficial de FIFA, por lo que se entiende que podrían ser uno, dos, tres o más periodos de habilitación.
Llama la atención que el área jurídica del club no haya salido a dar explicaciones al respecto, como ocurrió en otras oportunidades.
Desde la interna de la institución, una muestra de que la desunión es total, se ha anticipado que más problemas se avecinan. Están en lista de espera, entre otras, las demandas de Jair Reinoso y del extécnico Ismael Rescalvo.
Y en cualquier momento —también se informó desde las entrañas del club— habrá que responder a las intimaciones de Enrique Triverio, Leonel López, Sebastián Guerrero y del DT Carlos Bustos. En todos los casos fue el actual titular atigrado quien rescindió contrato con esos profesionales.
Otro tema llamativo, sobre el cual el club no ha informado absolutamente nada —pese a que la intención declarada “es transparentar”— tiene que ver con los jugadores Braian Salvareschi y Nicolás Barreto.
Ambos llegaron como refuerzos en julio. Salvareschi fue presentado oficialmente junto a Andrés Chávez. En el caso de Barreto, el presidente aseguró en más de una entrevista que el jugador se encontraba a prueba y que no se había firmado contrato; pero en los videos que el club difunde sobre los entrenamientos del plantel —el último, la semana pasada— se puede observar a ambos futbolistas participando de las sesiones junto al resto del grupo.
Tres meses después se conoció que Salvareschi y Barreto tienen contratos firmados. El primero no está habilitado. El segundo sí fue habilitado, pero no entra en los planes del cuerpo técnico, porque nunca fue pedido y por eso no es convocado ni siquiera al banco de suplentes. El lector sacará sus propias conclusiones.
Parece que en el Tigre las cosas no son muy transparentes, aunque —como ya se ha dicho en varias oportunidades— se intente hacer creer otra cosa desde el discurso.