2025-10-22

Estudio

Bolivia modernizó su sistema de pagos digitales pese a la informalidad, el BID destaca aumento notable de transacciones

En Bolivia, un 58% prefiere los pagos electrónicos en lugar de efectivo y un 69% considera más seguro andar por la calle sin dinero en efectivo.

Desde 2022, cuando el Banco Central de Bolivia (BCB), en coordinación con la industria bancaria, implementó un sistema de pagos digitales, el número trimestral de transacciones interbancarias de bajo valor -entre ellos el QR- aumentó más de seis veces, destaca el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el estudio “Más allá del dinero en efectivo: la revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe”.

“La región ha iniciado una transformación radical de los sistemas de pago, a pesar de los numerosos desafíos de desarrollo que afronta. Por ejemplo, Bolivia tiene una de las tasas más altas de informalidad laboral (del 80%, según OIT, 2023) y, aun así, fue capaz de modernizar su sistema de pagos digitales. Desde 2022, cuando el Banco Central de Bolivia en coordinación con la industria bancaria implementó un sistema interoperable de pagos digitales, el número trimestral de transacciones interbancarias de bajo valor aumentó más de seis veces”, señala la entidad en el documento.

El estudio sostiene que los datos de Bolivia ilustran el potencial de la estandarización del código QR, que está aumentando en toda la región. “En relación con el trimestre que precedió a la iniciativa del QR, el número de transac­ciones intrabancarias (posibilitadas a bajo costo por la iniciativa de interoperabilidad) se multiplicó por cinco en solo nueve trimestres. Este aumento se sitúa por encima —y más allá— de las transacciones intrabancarias, que fueron posibles sin la iniciativa de interoperabilidad”, agrega el estudio.

Con todo, el BID, indica que para lograr tal interoperabilidad se requieren acuerdos con el sector empresarial y, del lado del sector público, la supervisión y el diseño e implementación de políticas públicas y marcos regulatorios dirigidos a poner fin a la fragmentación.

Las normas se pueden definir y adaptar más adecuadamente al contexto local si una estructura de gobernanza facilita el diálogo entre los sectores público y privado en el proceso de elaboración de las regulaciones. Este enfoque participativo, que a menudo incluye grupos de trabajo que reúnen a representantes de los diversos ecosistemas de pago, parece aumentar la probabilidad de éxito de la interoperabilidad.

En 2011, el número de personas que efectuaron o recibieron pagos mediante tran­sacciones digitales en América Latina y el Caribe no llegaba a 3 de cada 100 adultos. En la década siguiente, hubo grandes cambios y en 2021, 4 de cada 10 adultos utiliza­ron cuentas de pagos digitales, lo cual marca un aumento del 120% en 10 años.

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El 50% de este incremento se produjo entre 2017 y 2021. En la misma línea, en esta década se duplicó el porcentaje de personas que realizaron pagos digitales a través de las cuen­tas bancarias tradicionales o mediante tarjetas de crédito o débito. Este cambio en la forma de hacer transacciones financieras personales en la región coincide con el rápido crecimiento de la participación de las personas en el sistema financiero.

El aumento de la adopción de los medios de pago digitales concuerda con una mar­cada preferencia por estos productos en América Latina y el Caribe. En 16 de los 17 paí­ses incluidos en las encuestas del estudio Latinobarómetro 2023, al menos el 50% de los entrevistados afirmó que prefería realizar los pagos de manera digital, en lugar de con dinero en efectivo cuando era posible.

En el caso de Bolivia, un 58% prefería los pagos electrónicos en lugar de efectivo y un 69% consideraba más seguro andar por la calle sin dinero en efectivo, de acuerdo con el estudio del BID.  A nivel regional, en el primer caso, un 57% piensa lo mismo y un 72%, que es más seguro.

Este 58% del país está por encima de naciones como Costa Rica (57%), Perú (57%),  Honduras (57%),  República Dominicana (55%),  Uruguay (54%),  Argentina (52%), El Salvador (51%),  Paraguay (50%), México (46%).

Una predilección

Esta notoria predilección por los medios de pago digitales refleja una percepción de seguridad, puesto que los pagos digi­tales reducen la vulnerabilidad de las personas ante los delitos físicos, añade el BID.

La preferencia por los medios de pago digitales se refleja en el crecimiento de las transacciones de personas a empresas (P2B) y de empresa a empresa (B2B) realizadas de manera presencial. Por ejemplo, los datos de FIS and Worldpay (2021) y Worldpay (2025) indican que la porción del mercado de los medios de pago digitales en las com­pras presenciales casi se triplicó, al escalar de alrededor del 11%, en 2020, al 30%, en 2024

Asimismo, los datos de la encuesta de empresas del Banco Mundial (2023) muestran que más del 70% de las empresas en América Latina y el Caribe realizó compras digitales.

BCB destaca estudio del BID

El BCB señaló que el estudio del BID pone de relieve que la interconexión del BCB con distintos actores del sistema financiero fortaleció la inclusión financiera, la eficiencia y seguridad en los pagos a partir de las políticas impulsadas por el Ente Emisor.

En esa línea, el BID señala que las políticas financieras implementadas por los gobiernos son fundamentales para promover la interoperabilidad que hoy es crucial a la hora de contar con un sistema de pagos inclusivo y seguro, favoreciendo la adopción de pagos digitales frente al uso del efectivo.

Al respecto, el Reglamento de Servicios de Pago, Instrumentos Electrónicos de Pago, Compensación y Liquidación del BCB incluye las políticas para democratizar el uso y acceso a pagos digitales como ser: obligatoriedad de interconexión e interoperabilidad para las entidades alcanzadas, prestación del servicio de transferencias electrónicas para clientes de entidades financieras no bancarias, habilitación de canales electrónicos, gratuidad en el procesamiento de transacciones en canales digitales, entre las más relevantes.

El Ente Emisor señaló que de acuerdo con el reporte del BID, el número de transacciones digitales en la región se triplicó entre 2019 y 2023, mientras que, entre 2011 y 2021, el porcentaje de adultos que utilizó pagos digitales aumentó de menos del 3% a casi el 40%.

El caso de Bolivia

En el caso de Bolivia, desde 2019, las transacciones con instrumentos electrónicos de pago se han multiplicado, pasando de 182 millones a más de 1.054 millones hasta agosto de 2025. Asimismo, los pagos electrónicos per cápita se incrementaron de 20 a 156 en el mismo periodo.

El informe muestra que 17 países de América Latina y El Caribe han implementado sistemas de pagos inmediatos, de los cuales al menos 11 han incluido disposiciones de interoperabilidad en sus regulaciones.

“En este marco, es necesario destacar que el BCB viene impulsando este proceso con los pagos con QR como estándar único e interoperable de cumplimiento obligatorio para todo el sistema financiero boliviano. Se continuará desarrollando políticas en favor de la modernización del sistema financiero, incorporando y promoviendo el uso de nuevas tecnologías, a fin de garantizar la inclusión financiera con eficiencia y seguridad en el sistema de pagos digital”, precisó el BCB.

Los desafíos

En contacto con Visión 360, el ingeniero Gustavo Jauregui, analista, asesor empresarial y de organizaciones empresariales, opinó que durante mucho tiempo América Latina fue una región dominada por el dinero en efectivo; sin embargo, en la última década se ha producido una transformación silenciosa que en la actualidad se acelera, como lo es la revolución de los pagos digitales.

Recordó que el informe del BID muestra que, entre 2011 y 2021, el porcentaje de adultos que usaron medios digitales de pago pasó de menos del 3% a casi el 40%. La pandemia fue un punto de inflexión, pero lo que parecía una solución transitoria se consolidó como una nueva forma de hacer economía.

Este cambio no es un detalle menor, dado que los pagos digitales no solo facilitan las transacciones, también aumentan la eficiencia, promueven la inclusión financiera y ofrecen nuevas oportunidades de desarrollo económico y social.

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“El caso boliviano resulta particularmente revelador, puesto que, pese a que el país mantiene una de las tasas de informalidad más altas de la región —cerca del 80%—, en 2022 el Banco Central, junto con la banca, implementó un sistema interoperable de pagos digitales que multiplicó por seis las transacciones interbancarias de bajo valor en poco tiempo. Un salto tecnológico que demuestra que incluso en entornos complejos es posible avanzar si existe voluntad institucional y visión estratégica”, apuntó.

Jauregui sostuvo que de cara al futuro, los pagos digitales ofrecen tres grandes oportunidades para Bolivia y la región:

  1. Mayor inclusión social y financiera, al acercar medios de pago seguros y de bajo costo a sectores históricamente excluidos, como trabajadores informales o micro-emprendedores.
  2. Mayor transparencia y formalización, gracias al registro digital de operaciones que reduce la evasión y crea historiales financieros que facilitan el acceso al crédito.
  3. Impulso a la innovación y la competitividad, al atraer inversiones, dinamizar el comercio electrónico y fortalecer el ecosistema emprendedor.

“De igual forma se deben considerar algunos desafíos como ser: la calidad de la conectividad en Bolivia, las brechas de conectividad en áreas rurales y ciudades intermedias, la desconfianza hacia el sistema financiero y la necesidad de marcos regulatorios modernos que promuevan la innovación sin sacrificar la protección del consumidor”, recalcó.

Para el experto, la gran lección es que los pagos digitales son mucho más que un avance tecnológico, se constituyen en un pilar estratégico para el desarrollo sostenible de la región. Bolivia tiene la oportunidad de aprovechar este impulso, consolidando un ecosistema que combine seguridad jurídica, incentivos a la formalización y confianza en el sistema financiero.

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