La Tribuna
Las raíces no bastan: la selección boliviana debe elegir talento
No todos los jugadores con raíces bolivianas nacidos en el extranjero merecen vestir la verde. Tu apellido puede ser originario, como Mamani o Quispe, o de origen extranjero, como Johnson o Borbón; eso no define tu capacidad ni tu compromiso. Lo que realmente importa es ser un buen jugador y querer jugar por Bolivia, sentir la camiseta en el corazón y no verla como un simple trámite o segunda opción.
El ejemplo claro es Máximo Mamani, figura en Vélez, que destaca en una liga competitiva y demuestra que el talento y la proyección son lo que realmente cuentan. La selección debe enfocarse en jugadores que brillen en sus equipos y puedan aportar al nivel del fútbol boliviano. No todos tendrán la calidad de Miguel Terceros o Máximo Mamani, y eso está bien; lo que no puede pasar es convocar por raíces o apellido sin mérito.
La FBF y el profe Óscar Villegas deben hacer seguimiento constante. La decisión debe basarse en rendimiento y proyección, no en la simpatía por un apellido o doble nacionalidad, por tener padres o abuelos bolivianos, ni en la expectativa de que “nos hagan el favor” al decir que sí. La camiseta verde no es un premio; quien la porte debe estar listo para darlo todo en la cancha.
Convocar solo por raíces o apellido es un error que debilita al equipo y desprestigia la selección. Bolivia merece jugadores que la elijan con orgullo, capacidad y pasión real. La verde no necesita nombres, necesita talento. Solo así se construirá un equipo competitivo, respetado y capaz de marcar la diferencia en el fútbol internacional.