¡Cuba Libre! Expectativa vs. Realidad
Cuentan las crónicas del año 1513 que, el filósofo y erudito Erasmo de Rotterdam, publicaba los “Dísticos de Catón”, una colección de proverbios morales, virtud, autocontrol y ética. En parte relevante señala: “No te creas los sueños, porque la mente humana aquello que desea, lo ansia cuando está despierta y cuando sueña se cree que lo va a conseguir”. Aquellas palabras encierran una cruda verdad difícil de asimilar en nuestros días. Reflejando con acierto que los sueños son anhelos que imaginamos despiertos, no así profecías que merezcan una explicación mística o supersticiosa. Rotterdam, dentro de aquel pensamiento y enfoque humanista superpone la razón a las ansias y anhelos personales.
Corría el día uno del año 1959 cuando, luego de encabezar la Revolución Cubana, Fidel Castro y los miembros del Movimiento 26 de Julio, derrocaban a Fulgencio Batista, iniciando el primer gobierno marxista-leninista del continente. Las reformas impulsadas, de corte nacionalista, terminaron por transfigurar el rostro de la otrora Perla del Caribe. Sesenta y siete años pasaron desde que se instauró la dictadura comunista, el mismo tiempo ha pasado desde que se le arrebató el futuro y los sueños a sus habitantes, los mismos que se esfumaron en medio de lágrimas y sangre inocente.
El pasado 3 de enero Nicolás Maduro fue extraído de Venezuela y trasladado a una prisión en los Estados Unidos, aspecto que despertó el entusiasmo de los exiliados cubanos al creer (soñar) que el régimen chavista se desplomaría, dando paso a la liberación de la isla caribeña. A contracorriente de lo que imaginaba el mundo entero, desde Washington se decidió que asuma interinamente Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen chavista, dejando a la cúpula militar corrupta al mando del país y logrando una reducida liberación de presos políticos.
A partir de ese momento, la administración del presidente Donald Trump, ha presionado a los países que apoyan al régimen cubano para evitar que entreguen petróleo a la isla, poniendo en jaque al gobierno de Miguel Díaz-Canel. A raíz de esto, Estados Unidos y Cuba sostienen conversaciones en México a la cabeza del Cnl. Alejandro Castro, hijo de Raúl y sobrino del dictador Fidel Castro, quien participa en una serie de negociaciones con miembros del gobierno norteamericano.
Para pesar de los habitantes que sufren las terribles consecuencias energéticas, hambre, enfermedad, desolación, coerción y violación de derechos fundamentales, los acuerdos parecen desarrollarse lejos del sueño anhelado de libertad de millones de hombres y mujeres que sueñan con el fin del régimen cubano. El punto central para el gobierno de Díaz-Canel, es el fin de las sanciones contra Cuba, a cambio de que se permita al gobierno del Norte el ingreso de empresas americanas en sectores estratégicos como ser energía, turismo y telecomunicaciones.
En palabras sencillas y apartados de cualquier deseo o anhelo individual, basados en los antecedentes recientes, es probable que el régimen castrista se mantenga tal como ocurre en el caso de Venezuela, abriendo paso a la intervención de compañías americanas dentro de Cuba. Si logran arribar a un acuerdo en estos términos, es probable que las relaciones se armonicen con las posturas expuestas en los últimos congresos del Partido Comunista Cubano, donde ya se preveía una salida concertada con Estados Unidos y que se ha venido trabajando desde el año 2016 en la presidencia de Barack Obama.
Como ha ocurrido en tantas ocasiones, existen cubanos en el exilio que “sueñan” con que el régimen castrista llegue a su fin. Precisamente por ello, vale la pena analizar las posibilidades reales de que esto ocurra y finalmente el régimen comunista colapse. Un gobierno que inició hace más de setenta y siete años, que sobrevivió al desplome de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) del año 1991 y que se mantuvo a flote hasta la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela.
El régimen tampoco sucumbió en julio de 2021, cuando se produjeron protestas masivas en varios lugares de Cuba por la falta de alimentos, las mismas que fueron duramente reprimidas, sofocando nuevamente el sueño de libertad que va creciendo en el pecho de cada hombre y mujer nacido en Cuba y ante un panorama de impotencia que sobrecoge a la comunidad internacional de países libres, logrando sobrevivir otros cinco años desde aquel momento.
Lo cierto es que estamos ante la posibilidad de que todo el aparato comunista cubano acepte y se subordine a las reglas de un capitalismo que antepone sus ambiciones a los sueños de libertad. Erasmo de Rotterdam lo dijo en su momento, los sueños nos muestran lo que deseamos, pero no garantizan en lo más mínimo que puedan convertirse en realidad, al menos que, estemos dispuestos a cambiar y mejorar individualmente, alcanzando la liberación intelectual como primer paso.
A tiempo de finalizar, que el desánimo y la frustración no minen nuestro espíritu y forma de pensar, no debemos olvidar que: “Estamos acostumbrados a ver al poderoso como si se tratara de un gigante, sólo, porque nos empeñamos en mirarlo de rodillas y ya va siendo hora de ponerse en pie”.
Nota final.
Quiero aprovechar ésta última columna para agradecer a todos quienes me han conferido su amistad constante, regalándome su atención semana tras semana durante los últimos años y haciéndome conocer críticas, observaciones, sugerencias y algunos agradecimientos que me inspiran a seguir haciendo lo que me gusta durante más de dos décadas. Por ética y principios me veo obligado a realizar un parón. Habiendo aceptado la invitación para trabajar en un proyecto político al que he decidido sumarme voluntariamente, no resulta correcto que siga escribiendo mis habituales columnas. Cuando el proceso electoral concluya, volveré si me lo permiten, con la misma pasión, compromiso y entrega en cada palabra, oración, párrafo y en la construcción de ideas que caracterizan mi rol como divulgador histórico.
Al cierre, un último pensamiento. El buen análisis no se basa en sueños ni en vaticinios futuristas, si no en el examen desapasionado y documentado de la verdad y los hechos, en una revisión minuciosa de la historia que nos permita no incurrir en los viejos errores (propios o ajenos) una y otra vez. Muchas gracias a todos.