2026-03-06

Sembrar el 50/50

Conseguir las autonomías fue una lucha histórica. Avanzar hacia una mejor distribución de recursos es el siguiente paso.

La propuesta del 50/50 del presidente Rodrigo Paz ha reactivado el debate sobre la distribución de recursos en Bolivia. El tono ha sido el de siempre: centralismo contra autonomía, porcentaje contra porcentaje. Pero el verdadero desafío no es únicamente cuánto llega, sino qué se hace con lo que llega.

Lo digo con claridad: se deben profundizar las autonomías. No como consigna, sino como principio de eficiencia. Las competencias deben ir acompañadas de recursos suficientes para ejercerse con plenitud. No existe descentralización real sin autonomía fiscal. Si un nivel regional tiene responsabilidades en salud, educación o infraestructura, debe contar con recursos y libertad para gestionarlos.

Sin embargo, la autonomía no puede reducirse a una discusión aritmética. Más recursos sin institucionalidad, planificación y disciplina de inversión no garantizan desarrollo.

Santa Cruz lo sabe por experiencia. Hubo un tiempo en que las regalías no se entendían como renta permanente, sino como capital semilla. Permitieron construir infraestructura relevante, integrar territorios y consolidar un modelo productivo dinámico. Pero eso no ocurrió por inercia. Fue inversión estratégica de la mano de instituciones que la hicieron posible. Hubo planificación y ejecución técnica. Las regalías no se consumieron: se sembraron, y el resultado de esas importantes decisiones, se ven hoy, se ve a Santa Cruz como motor económico del país.

El problema surge cuando la “renta” se normaliza en el presupuesto y deja de ser excepcional. Cuando la inversión cede espacio al gasto corriente y el corto plazo reemplaza al horizonte estratégico. Entonces la pregunta es inevitable: ¿estamos sembrando futuro o financiando presente? ¿Están lista la alcaldía, la gobernación y la universidad para este importante proceso?

En Bolivia hemos instalado la idea de que el obstáculo es siempre la falta de recursos, pero rara vez discutimos la calidad del gasto. En nuestro plano local, la UAGRM recibe más recursos que la propia Gobernación de Santa Cruz y, sin embargo, los indicadores de calidad académica, investigación y transparencia están lejos de ser competitivos. La totalidad del problema no es solo la magnitud del presupuesto; es la gobernanza, la eficiencia y la estrategia del uso de estos recursos.

Si el país avanza hacia un esquema más descentralizado, este debe venir acompañado de reglas claras de inversión estratégica, planificación con metas medibles y una institucionalidad técnica blindada del ciclo político. Y en el caso de Santa Cruz, quienes habitamos esta tierra debemos exigir que toda institución que se beneficie de mayores recursos presente públicamente su plan, lo socialice con la institucionalidad, con los gremios profesionales y la sociedad en general, con claros y efectivos mecanismos de rendición de cuentas. Porque sembrar no es solo invertir: es decidir con método y con transparencia. No con cálculos políticos en busca de unos cuantos votos para las elecciones venideras.

Conseguir las autonomías fue una lucha histórica. Avanzar hacia una mejor distribución de recursos es el siguiente paso. Pero si queremos madurar el debate, debemos dar uno más: preguntarnos si estamos preparados para administrar con responsabilidad lo que pedimos.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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