2026-03-07

Derechos

Kast promete no dar la "batalla cultural", pero el feminismo desconfía y pide estar alerta

Bajo el lema de "Ni un paso atrás", el movimiento feminista ha convocado para el domingo a una gran marcha

EFE / Santiago de Chile

En sus 16 años como diputado (2002-2018), el ultraderechista José Antonio Kast, que la semana que viene será investido Presidente de Chile, votó en contra de gran parte de las leyes que han supuesto avances en los derechos de las mujeres.

Durante la tramitación de la despenalización del divorcio en 2004, por ejemplo, el abogado dijo que la "familia jamás le ha hecho daño a ninguna sociedad en el mundo, a diferencia del divorcio".

Cuando se votó la distribución gratuita de la píldora del día después en centros de salud público aseguró que esta fomentaba la iniciación sexual de los jóvenes y la bautizó como "la pastilla del egoísmo", mientras que en la tramitación de la ley que permite el aborto en tres causales llevó al Congreso fotos de fetos.

Lee también: Kast pone fin al traspaso con Boric y acusa “falta de información y transparencia”

En sus dos intentos anteriores por llegar a La Moneda se comprometió a derogar el aborto en tres causales y a eliminar el Ministerio de la Mujer, algo que en esta campaña evitó para conservar el voto femenino que en 2021 le dio la Presidencia al progresista Gabriel Boric.

Una ministra evangélica

A días de convertirse en el primer presidente de extrema derecha de la democracia chilena, Kast ha prometido que no dará la "batalla cultural" y que se centrará en las principales preocupaciones de los chilenos: la delincuencia y la economía.

El movimiento feminista, sin embargo, desconfía de las promesas de este padre de 9 nueve hijos, miembro del movimiento católico conservador Schönstatt, y pide estar alerta porque en los últimos tiempos se han mandado "señales contradictorias".

Una de las primeras críticas de las feministas fue la designación como futura ministra de la Mujer de la evangélica Judith Marín, conocida por su beligerante posición antiabortista y desalojada por la policía del Congreso de los Diputados en 2017 por manifestarse contra la tramitación de la ley que hoy está en vigor.

"No sabemos si va a terminar con el Ministerio, pero sí puede desfinanciar sus programas y volverlo cada día más inoperante o usarlo para promocionar la familia 'bien constituida' y la natalidad", dice a EFE la portavoz de la Coordinadora Feminista 8M, Margarita Peña.

Lee también: Kast anuncia segunda línea de su Gobierno e insta a nuevos cargos a “reconstruir" Chile

Otro gesto que les hizo desconfiar fue su participación en febrero en un foro del centro de pensamiento Political Network for Values (PNW), que Kast presidió entre 2022 y 2024 y del que también forma parte el húngaro Viktor Orbán o el partido español Vox.

En su discurso, Kast aseguró que "la sociedad vive atrapada en la cultura de los ismos", entre ellos "el feminismo ideológico que enfrenta a hombres y mujeres".

"En su visión de la vida, las mujeres no existimos si no es como madres o trabajadoras", apunta a EFE Priscila González, de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, quien cree que "las políticas públicas van a empezar a carecer de perspectiva de género" y que los proyectos a favor de los derechos de las mujeres "van a quedar estancados".

Aunque Kast no derogue la ley del aborto en tres causales, añade Peña, puede "aumentar las trabas" para acceder a este derecho en el sistema público, por ejemplo "sumando médicos objetores de conciencia".

Una tendencia regional

Las feministas temen que Chile imite los caminos de la Argentina de Javier Milei, el que fue el Brasil de Jair Bolsonaro o El Salvador actual de Nayib Bukele.

"Hay señales claras de que se están preparando las condiciones para desmantelar conquistas históricas en derechos reproductivos en la región", asegura a EFE Catalina Calderón, directora de la organización internacional Women's Equality Center (WEC), con sede en Estados Unidos.

Calderón puso como ejemplo las amenazas que hay en Honduras de "revertir avances como el acceso a la anticoncepción de emergencia" o el "desmantelamiento" de programas contra la violencia de género y el embarazo adolescente en Argentina.

Según la directora de WEC, las primeras señales de retrocesos democráticos suelen aparecer en políticas que afectan los derechos de las mujeres.

"Los derechos reproductivos son uno de los espacios donde es más fácil instalar la idea de que el Estado puede decidir por encima de la autonomía individual", añadió.

Bajo el lema de "Ni un paso atrás", el movimiento feminista ha convocado para el domingo una gran marcha para alertar de los riesgos que supone la llegada de Kast y del riesgo que creen que corren políticas aprobadas en los últimos años, como el registro de deudores de pensiones alimenticias o la ley de prevención y lucha contra las violencias hacia las mujeres.

Te puede interesar