2026-04-06

La Tribuna

El nuevo arbitraje en Bolivia: Entre la evolución y la realidad

Esta temporada se implementó modificaciones drásticas que van más allá de lo disciplinario. La introducción del protocolo de los balones múltiples y la regla de los 5 segundos para reanudaciones en saques de meta y laterales no son caprichos; son herramientas para combatir la "maña" que ha lastrado nuestro fútbol por décadas.

La transformación del arbitraje boliviano no es una sugerencia; es un imperativo técnico que hemos asumido con total responsabilidad desde la Dirección de Desarrollo Arbitral. Al cerrar esta primera fecha de la División Profesional 2026, me encuentro ante una dualidad previsible: por un lado, el rigor de la estadística que muestra avances en el tiempo de juego efectivo y, por el otro, el fragor de las redes sociales, donde el análisis apasionado suele desplazar a la interpretación reglamentaria correcta.

Una labor imperativa que tenemos, no es administrar emociones, sino garantizar que la justicia deportiva se aplique bajo los estándares de la IFAB con las últimas modificaciones a las Reglas  de Juego 2026/2027

Un caso que generó mucho ruido en las plataformas digitales es el de Ronald Alfonsín Mamani. He visto con detenimiento las criticas que circulan en X (Twitter), especialmente aquellas que cuestionan su criterio en la repetición de un penal por doble contacto. La IFAB es enfática en este nuevo ciclo: justicia deportiva inclusive en las situaciones involuntarias. Lo que muchos ven como un error, es en realidad la aplicación del criterio señalado en la mueva Regla 14. Su decisión protege la esencia del juego dinámico que buscamos imponer.

De igual manera, es necesario referirse a la intervención de Luis Villarroel, cuya actuación también fue objeto de debate en redes sociales tras la difusión de videos sobre su gestión en un balón a tierra. En el caso de Villarroel, observamos una aplicación coherente de las nuevas directrices sobre la posesión del balón, una de las modificaciones de la IFAB para este periodo.

Esta temporada se implementó modificaciones drásticas que van más allá de lo disciplinario. La introducción del protocolo de los balones múltiples y la regla de los 5 segundos para reanudaciones en saques de meta y laterales no son caprichos; son herramientas para combatir la "maña" que ha lastrado nuestro fútbol por décadas.

Si un árbitro como Ivo Méndez o Gery Vargas actúa con rigor, no es por protagonismo, sino por un mandato de profesionalización. Su firmeza no debe confundirse con autoritarismo; es la respuesta necesaria ante la indisciplina que históricamente retrasó nuestro fútbol.

La transparencia es nuestro norte. Por eso, decidimos reubicar el monitor del VAR a la vista de las tribunas. Queremos que el árbitro tome sus decisiones en un entorno de neutralidad, lejos de la presión indebida de los banquillos. La prensa boliviana reaccionó con escepticismo ante estos cambios, calificándolos de "desafiantes", y tienen razón: son un desafío a la zona de confort de clubes y jugadores.

Mi mensaje es claro para la prensa, los dirigentes y el público: el error humano siempre existirá, pero la arbitrariedad técnica ya no tiene cabida. Estamos formando árbitros que no solo piten faltas, sino que gestionen el espectáculo con autoridad y conocimiento profundo de las modificaciones 26/27.

La modernización cuesta porque rompe viejas costumbres, pero es el único camino para que el arbitraje boliviano deje de ser el blanco de las críticas y se convierta en el pilar de un fútbol más dinámico, justo y competitivo. No daremos un paso atrás en esta reforma. El compromiso con la excelencia es innegociable.

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