2026-05-08

Bolivia Verifica

Laboratorio de la UMSA detecta niveles críticos de goma en muestras recientes de gasolina

Un surtidor presentó un contenido de gomas de 38,8 mg/100 ml, valor que supera casi ocho veces el límite legal en el país de 5 mg/100 ml.

Bolivia Verifica

Investigación: David Ovando y Helga Velasco 

Edición: Marcelo Blanco

Video: R.Terrazas 

Bolivia ha pasado de enfrentar problemas de abastecimiento de combustible a cuestionamientos sobre la calidad de la gasolina comercializada en el país. Mientras en la gestión de Luis Arce se registraron filas extensas y escasez en estaciones de servicio, actualmente conductores y mecánicos reportan fallas en motores que atribuyen al uso de gasolina de baja calidad.

Entre las observaciones más recurrentes se encuentra la presencia de goma generada por procesos de inestabilidad y oxidación del combustible. Según especialistas, este residuo puede adherirse al sistema de inyección y afectar el funcionamiento de los motores.

En ese contexto, el Instituto de Investigaciones Químicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) realizó, a solicitud de Bolivia Verifica, un análisis técnico de muestras recolectadas el 27 de abril en tres estaciones de servicio de la ciudad de La Paz. El informe, emitido el 5 de mayo bajo normas ASTM —estándares internacionales que establecen métodos de ensayo—, concluyó que las gasolinas de 85 octanos evaluadas incumplen parámetros establecidos en el Decreto Supremo 4718, según expertos de la UMSA este combustible que no está cumpliendo los parámetros “no debería aceptarse y debería devolverse al proveedor”

Los hallazgos numéricos del laboratorio son precisos:

  • Muestra BV-1: Presentó un contenido de gomas de 6,6 mg/100 ml y una gravedad específica fuera de los rangos establecidos.
  • Muestra BV-2: El registro fue más llamativo, ya que identificó un contenido de gomas de 38,8 mg/100 ml, valor que supera el límite máximo permitido de 5 mg/100 ml. Además, presentó observaciones en gravedad específica, tensión de vapor Reid y corrosión en lámina de cobre.
  • Muestra BV-3: Reportó un contenido de gomas de 7,2 mg/100 ml, además de variaciones en la tensión de vapor y la gravedad específica.

El Decreto Supremo 4718 de 2022 establece las especificaciones de calidad de los carburantes. En su anexo B señala que el máximo de goma es de 5mg /100mL.

Más allá de los resultados inmediatos, López advirtió sobre la calidad del aire y la protección del consumidor. El académico sostuvo que Bolivia opera con estándares de combustibles menos exigentes que los aplicados en otras regiones.

“Nosotros estamos en un estándar bajo”, afirmó. El director señaló que elementos que ya no deberían existir en los combustibles modernos siguen presentes en el país: “El manganeso no debería haber, por ejemplo. El contenido de aceites también está alto, azufre también está alto, plomo no debería haber, pero es lo que está actualmente vigente”.

El especialista explicó que estos límites técnicos no son simples requisitos administrativos, sino parámetros orientados a proteger tanto la salud pública como el funcionamiento de los motores. Según indicó, componentes como los aromáticos, olefinas, manganeso o azufre pueden contribuir a elevar el octanaje o modificar propiedades del combustible, pero también están asociados a mayores emisiones contaminantes y a posibles afectaciones en sistemas de combustión y catalizadores.

“Es por eso que existen estos rangos… cada vez es más estricto; deberíamos apuntar también a eso”, concluyó, al plantear la necesidad de avanzar hacia estándares de calidad más exigentes para los combustibles comercializados en el país.

Hallazgo de plomo en las muestras de gasolina

Los análisis realizados a las muestras entregadas por BoliviaVerifica al laboratorio de la UMSA detectaron niveles de plomo en la gasolina dentro del rango permitido por el Decreto Supremo 4718. Sin embargo, el plomo es un compuesto que ya no se utiliza como aditivo para aumentar el octanaje debido a su alta toxicidad. El director de la carrera de Ingeniería Mecánica de la UMSA se refirió al hallazgo de plomo en las muestras de gasolina analizadas.

Degradación química

¿Por qué la gasolina se convierte en este residuo pegajoso que es llamado goma? El especialista Fernando Rodríguez refuerza el análisis de López indicando que la presencia de estas gomas evidencia una degradación por oxidación.

Rodríguez explica que esta patología química está asociada a combustibles de base aromática y a almacenamientos prolongados o mezclas inadecuadas con alcoholes como el etanol. Según el experto, el origen del problema está en la cadena de suministro: “Un combustible dentro de parámetros normales puede registrar niveles mínimos, mientras que resultados por encima de los límites técnicos evidencian deficiencias en la calidad del producto adquirido o en las mezclas realizadas”.

Rodríguez descarta que la degradación ocurra en los surtidores locales debido a la alta rotación, apuntando directamente a la calidad del combustible importado por el Estado.

Complementando esta visión, el investigador Ronald Lara, también del Instituto de Investigaciones Químicas de la UMSA, recuerda que el manganeso es un aditivo para elevar el octanaje que generan gases nocivos. Aunque la norma boliviana permite hasta 13 miligramos de plomo por litro, Lara advirtió que el impacto ambiental y sanitario asociado al uso prolongado (tras 40 años) de estos componentes puede ser acumulativo y devastador

La versión oficial

Tras semanas de denuncias por parte de transportistas y mecánicos, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca Oller, junto a otras autoridades del área hidrocarburífera, reconoció formalmente la existencia de anomalías en la calidad de los combustibles importados.

Daroca Oller, reconoció en la Audiencia de Rendición Pública de Cuentas – Inicial 2026 que la estatal enfrentó una “crisis de calidad” en la gasolina importada durante el primer trimestre de 2026 y afirmó que la empresa tuvo que reforzar controles, renegociar contratos y endurecer parámetros de calidad con proveedores internacionales.
Durante la audiencia de rendición pública de cuentas inicial 2026, Daroca admitió que los problemas detectados en el combustible obligaron a revisar toda la cadena de importación y comercialización de carburantes.

“El problema que hemos tenido con la gasolina, la crisis de calidad que hemos tenido este primer trimestre, ha significado un esfuerzo muy grande de YPFB en poder mejorar muchos de los procesos”, afirmó la autoridad.

El titular de la petrolera estatal señaló que YPFB identificó “una debilidad estructural” en el sistema de comercialización vinculada a la insuficiente cantidad de laboratorios en el país para verificar la calidad del combustible importado.

“Aquí hemos identificado una debilidad estructural de nuestro sistema de comercialización en cuanto a la cantidad de laboratorios en el país”, sostuvo.

Daroca explicó que la estatal implementó programas de limpieza en tanques de almacenamiento de YPFB y YPFB Logística, además de controles adicionales en distintas etapas de recepción y despacho del combustible.

También reveló que la empresa revisó contratos heredados de anteriores gestiones y renegoció exigencias técnicas con las compañías proveedoras. “Ha significado el renegociar condiciones de calidad con estos proveedores, reduciendo los parámetros críticos que estaban establecidos en las referencias de calidad en esos contratos”, indicó.

La autoridad añadió que YPFB activó un sistema de muestreo y análisis por lotes, tanto en cisternas como en plantas de almacenamiento, e incluso desplazó equipos técnicos a puertos de recepción internacionales para verificar el combustible antes de su envío a Bolivia.

“Hemos hecho acciones para que incluso verifiquemos la calidad del combustible que están comprando nuestros proveedores”, aseguró.

En el marco de la investigación legislativa, Daroca y su equipo admitieron que se han identificado lotes que no cumplen con los estándares técnicos mínimos. Esta postura fue reforzada por la viceministra de Industrialización, Tatiana Genuzio, quien fue tajante ante la comisión especial de la Cámara de Diputados: “Hemos encontrado que el producto importado no cumplía con las especificaciones de calidad”.
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Genuzio reveló que el problema es sistémico: se han precintado al menos cinco tanques de almacenamiento y se detectaron irregularidades en estaciones de servicio de La Paz, Santa Cruz y Trinidad. “Lo que estamos haciendo es la trazabilidad de esos tanques para determinar cuáles fueron las cisternas que suministraron el carburante y de qué empresa se importaron esos volúmenes”, señaló. Remarcó que el objetivo final es establecer responsabilidades contra los proveedores internacionales que entregaron combustible defectuoso.

La gravedad de la situación se multiplica al descubrir que el ente regulador carece de herramientas de fiscalización. El diputado Rolando Kobayashi denunció que los laboratorios de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) no cuentan con la capacidad técnica para identificar restos de goma ni manganeso.

Es decir, mientras la UMSA detecta gomas ocho veces por encima del límite, el laboratorio oficial del Estado, a cargo de la ANH, es incapaz de verlas. El presidente Rodrigo Paz, en entrevista con la periodista Amalia Pando (minuto 32:40), reconoció que YPFB “no tiene un laboratorio para ver si la gasolina es buena o mala”

Ante estos problemas, YPFB informó que destinó cerca de 2 millones de dólares para atender reclamos y compensaciones por daños mecánicos reportados por transportistas, en medio de cuestionamientos sobre la calidad del combustible comercializado.

Para especialistas y sectores afectados, estos pagos representan un reconocimiento indirecto de que la crisis de abastecimiento estuvo acompañada de problemas de calidad que habrían afectado el funcionamiento de algunos motores.

Antecedentes

El escándalo del denominado “combustible basura” o gasolina desestabilizada estalló a fines de enero de 2026 y derivó en una de las mayores crisis de calidad de carburantes registradas en Bolivia. Las denuncias de fallas masivas en vehículos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz apuntaban a la presunta presencia de altos niveles de goma y otros componentes contaminantes en la gasolina.

Las primeras denuncias públicas surgieron el 2 de febrero, cuando conductores reportaron daños en motores, sistemas de inyección y bombas de combustible. No obstante, informes internos de YPFB ya advertían desde finales de 2025 problemas relacionados con sedimentos acumulados en tanques de almacenamiento, mezclas deficientes con etanol y gasolina importada de baja calidad (1).

En un primer momento, la estatal petrolera reconoció parcialmente la crisis, aunque atribuyó las fallas a problemas heredados de anteriores gestiones, deficiencias en el almacenamiento e incluso posibles actos de sabotaje interno  (1).

El 5 de febrero, el Gobierno anunció el despido de entre 360 y 410 trabajadores presuntamente vinculados a maniobras de sabotaje y ordenó la militarización de plantas de refinación y almacenamiento de combustibles (1).

La crisis se agravó el 25 de febrero, cuando documentos filtrados revelaron que YPFB conocía observaciones técnicas sobre gasolina defectuosa antes de su distribución masiva. Para entonces, miles de vehículos ya habían reportado daños mecánicos.

Ante el incremento de reclamos, YPFB activó el 2 de marzo el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC), mediante una línea de WhatsApp y una plataforma digital habilitadas para registrar denuncias y evaluar daños (1).

Posteriormente, la petrolera implementó un cronograma de atención por número de placa entre el 3 y el 31 de marzo e inició el pago de compensaciones desde la semana del 17 de marzo. Los desembolsos priorizaron inicialmente a 2.634 afectados, de un total de 10.874 reclamos registrados.

Las compensaciones fueron clasificadas según el nivel de daño —leve, moderado y grave— y, hasta abril, los pagos superaban el millón de dólares.

Pese a ello, las denuncias continuaron y los reclamos superaron los 11.000 casos, lo que llevó a YPFB a ampliar el plazo de recepción de solicitudes hasta el 15 de mayo.

Narrativas del combustible “basura”

En medio de la crisis, el Gobierno y YPFB sostuvieron al menos cinco versiones sobre el origen del problema, lo que generó cuestionamientos desde sectores políticos, técnicos y ciudadanos.

Entre las hipótesis oficiales se mencionaron sedimentos heredados en tanques sin mantenimiento, sabotaje interno atribuido a funcionarios vinculados al MAS, fallas en las mezclas con etanol, contaminación durante el almacenamiento y la existencia de una presunta “mafia internacional” dedicada al robo de combustible durante el transporte desde puertos chilenos hacia Bolivia.

La última versión fue presentada el 31 de marzo, cuando el Gobierno denunció que organizaciones criminales extraían entre 700 y 1.000 litros de combustible de cada cisterna que ingresaba al país.

Sin embargo, ninguna de las teorías expuestas por YPFB y el Gobierno fue respaldada de manera concluyente con evidencia técnica. Con el transcurso de las semanas, varias de estas hipótesis perdieron consistencia frente a análisis de laboratorio y observaciones de especialistas en hidrocarburos.

Documentamos el proceso de análisis de gasolina

Bolivia Verifica realizó una solicitud formal al Instituto de Investigaciones Químicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) para efectuar un análisis de laboratorio de muestras de gasolina especial comercializada en la ciudad de La Paz. La toma de muestras se realizó el lunes 27 de abril de 2026 en dos estaciones de servicio del municipio paceño. Además, se incluyó una tercera muestra obtenida el domingo 26 de abril en otra estación de servicio del mismo municipio, utilizada en pequeñas cantidades para que el primer vehículo empleado en el muestreo pudiera desplazarse hasta el primer surtidor.

A continuación, presentamos un reportaje audiovisual sobre el proceso de toma de muestras, la entrega del material al Instituto de Investigaciones Químicas de la UMSA y el análisis de laboratorio de las gasolinas. Este procedimiento fue realizado por el Instituto de Investigaciones Químicas de la universidad pública paceña, en cumplimiento de los requerimientos técnicos establecidos en el Decreto Supremo 4718, vigente en Bolivia desde mayo de 2022 para el análisis de combustibles. El trabajo de documentación e interpretación de los resultados se desarrolló junto al Instituto de Investigaciones Mecánicas y la carrera de Ingeniería Mecánica de la Universidad Mayor de San Andrés.

Solicitamos la contraparte 

Bolivia Verifica solicitó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) una entrevista presencial o virtual desde el inicio de esta investigación. En las últimas horas, la estatal petrolera pidió a nuestra redacción el envío de un cuestionario de preguntas, que ya fue entregado. Estamos a la espera de las respuestas.

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