Yañee
¡Que nos desbloqueen los libros..!
Cada año los libros y los autores hacen su fiesta en Santa Cruz. Un gran encuentro esperado por los lectores, editores, escritores y los no lectores. Se trata de la Feria Internacional del Libro, oportunidad en la que se reivindica la lectura como una opción irrenunciable y mucho mas en estos tiempos de grandes inventos tecnológicos y conflictos sociales que arrecian con fuerza.
La Feria Internacional es, sin duda, un tributo a los libros, ese pequeño objeto que ha perdurado a lo largo de los siglos y los años, siendo uno de los pocos productos que no tiene fecha de expiración ni de fuera de uso. Usted amable lector puede leer un libro de hace 1.000, 500, 300, 100, 50, 20 o 5 años, y sentir la voz del Quijote mandando “derribar entuertos y gigantes”; o al capitán Harb decirles a sus marineros que tengan coraje para capturar a la ballena blanca; o luchar junto a Ulises frente a los monstruos para llegar a los brazos de su amada; o un domingo caminante sentir la Bolivia profunda de Urzagasti; o sentir los licores de Felipe Delgado, que se alzaba para crear mundos y fantasmas.
Serán diez días intensos de encuentros, ventas de libros, autógrafos, conferencias, charlas y de un diálogo entre los escritores nacionales y el público asistente. Sin duda, se merecen especial atención los escritores independientes, que con esfuerzos propios pero poniendo a prueba sus creatividades e imaginación, expondrán sus libros que competirán con las editoriales grandes, medianas y pequeñas.
Pero más que competir, ahí estarán mas de cincuenta autores de varias partes del país, que ilusionados se lanzaron a la aventura de la edición, producción y la escritura de sus propios libros.
Precisamente este evento cultural de gran envergadura nos deja algunas enseñanzas profundas, que no solo pasa por la venta y comercialización de los libros de toda clase de temáticas; sino que es un espacio abierto para impulsar, promover y construir estrategias de lectura, que tanta falta nos hace en todo el país.
Elias Canetti, escritor y filósofo italiano decía que el mejor lugar para un niño en cualquier casa es la biblioteca o cada hogar debería tener su biblioteca, para formar un ciudadano del mundo, y listo para afrontar los retos y riesgos. Asumía la lectura como resistencia hacia el exterior y como alimento para el espíritu y el alma.
El filósofo español, Amador Fernández-Savater, señala que la «lectura como ejercicio utópico, lectura como ejercicio crítico, lectura como ejercicio espiritual: el mundo y las formas de dominio cambian, pero la lectura encuentra siempre el modo de ser una revuelta».
Es ello a lo que nos impulsa la Feria Internacional del Libro: una revuelta interna y externa. A cuyo llamado, la ciudadanía responde asistiendo masivamente al evento ferial, además a la compra de un libro o dos. No hay editorial ni librería ni escritor independiente que no venda sus productos. Lo hemos experimentado esa situación en algunas ferias del libro a la que asistimos con nuestras propias obras literarias y filosóficas.
En medio de la situación nacional intensa, dialéctica con hechos de alto calibre de violencias, que vienen protagonizando algunos sectores exigiendo tantas demandas, que pone en vilo y angustia a gran parte del país, les hacemos la invitación para refugiarnos en un buen libro de historia, ciencias sociales, filosofía, novelas, cuentos, poesía, ciencia ficción, religiones, que te provocarán revuelo interior y una mejor mirada de lo que está pasando en Bolivia y en el mundo, que también a nivel internacional hay tanta agitación y movimiento, mucho más cuando las tecnologías nos han hecho más acelerados y hambrientos de más información, más conocimientos y más experiencias únicas, como las que provocan la Inteligencia Artificial, la web, las redes sociales, que han llegado para quedarse y atraparnos en sus tentáculos del consumo, el ocio y la bulimia en clara expansión hedonista de mostrarnos lo que pretendemos ser o ser lo que no somos o aparentamos ser. “Son formas de alienación colectiva manifiesta en las redes sociales, donde la gente insulta constantemente desde su campana de cristal, alimentando una mecánica estéril o el beneficio de las plataformas digitales, y reforzando ese estado cada vez más generalizado de desorientación, de pérdida de autoestima y de rencor”, señala el filósofo francés, Eric Sadin.
De modo que se torna oportuno esta gran Feria Internacional del Libro. Razones hay suficientes para sumergirnos en la lectura como arma reivindicadora, así como demostrará El diario de un ladrón de libros, de pronta aparición en el país: “Con los libros estoy donde ellos me llevan, sin derecho a reclamo alguno. Ni motivos para enojarse. Cada día hay que llenarse de vida y construir los sueños. Cada día hay que transpirar. Cada día no hay que demostrar tener o aparecer ser, sino despertar el artista, el filósofo, el músico, el humano que tenemos en nuestro interior”, señala el ladrón de libros.