2026-05-25

25 días de conflicto

Los bloqueos asfixian a La Paz y encienden alarmas en Santa Cruz; el Presidente insiste en la ruta del diálogo

Rodrigo Paz, a la vez que insistió con mantener los esfuerzos de diálogo con los distintos sectores, advirtió que no cederá ante las demandas de grupos que quieren imponerse ante las mayorías que en las últimas elecciones votaron por un cambio en el destino del país.

Bolivia soporta este lunes 25 días de conflictos sociales que han dividido a la sociedad en dos frentes: los movilizados que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira y los afectados por las movilizaciones que exigen al gobierno medidas duras contra quienes consideran desestabilizadores de la democracia. No obstante la creciente tensión social, el presidente Rodrigo Paz Pereira ha reiterado su decisión de continuar con sus esfuerzos por buscar salidas mediante el diálogo, aunque advirtió que no permitirá que “un puñado de personas” se imponga sobre la mayoría.

“¿Creen que es miedo lo que pasa acá? No, el diálogo no es miedo, el diálogo es el valor de no usar la fuerza para lograr el éxito a través de las decisiones conjuntas”, afirmó durante un discurso en Sucre, en el acto por el 217 aniversario del Primer Grito Libertario de América Latina.

El escenario es cada vez más complejo. La Paz amaneció con colas en los surtidores de gasolina, bloqueos de los afectados por la falta de combustible, mercados desabastecidos y marchas que exigen la renuncia del Presidente como única salida del conflicto. Al mediodía los movilizados se enfrentaban a los policías en el centro de la urbe.

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Mientras, en Santa Cruz aumentaron los puntos de bloqueo y, ante ello, el movimiento cívico reiteró su pedido para que el Gobierno declare un estado de excepción sectorializado y, con la advertencia de que “la paciencia tiene un límite”, convocó para este martes a los cruceños a un encuentro para “hacer prevalecer el libre tránsito”.

En otros departamentos también subió la tensión, como el caso de Oruro, donde el fin de semana falleció un joven de 24 años en medio de un operativo para abrir un corredor humanitario que fue violentamente neutralizado por los bloqueadores. Allí se volvieron a instalar los puntos de bloqueo.

En El Alto, los movilizados volvieron a reunirse este lunes en medio de encendidos discursos, como el de un dirigente campesino que advirtió que están dispuestos a “alfombrar con muertos” la carretera entre Oruro y La Paz hasta que se cumpla su exigencia de renuncia del Jefe de Estado.

"Yo no he convocado a mi comunidad, pero ahora sí están convocados mallkus, mamathallas, subcentrales, todas las instituciones. Vamos a alfombrar la carretera La Paz-Oruro con cadáveres. Nosotros le vamos a enseñar cómo se gobierna. Se han equivocado", dijo el dirigente de la provincia Aroma en una concentración en el puente Senkata, en la ciudad de El Alto.

En Cochabamba, donde también hay bloqueos, el escenario de mayor tensión se vive en el Trópico de Cochabamba, donde se refugia el expresidente Evo Morales, a quien el gobierno identifica como el principal responsable de las movilizaciones. Allí, dirigentes cocaleros cercanos al ex Jefe de Estado ingresaron a dependencias de la Novena División del Ejército, en Villa Tunari, para realizar una inspección de esas dependencias, alegando que recibieron información de que había extranjeros que presuntamente planificarían la captura de Morales.

Cocaleros en la Nivena División del Ejército, en Villa Tunari. Foto: Alenta País

 

En el lugar, como ocurre en el resto de las zonas movilizadas, el dirigente de los cocaleros, Gastón Ledezma, dijo que la única salida para la crisis que vive el país es la renuncia del presidente Rodrigo Paz. “El Gobierno tiene que dar un paso al costado, no tiene otra alternativa”, declaró a Radio Soberanía.

El presidente Rodrigo Paz, a la vez que insistió con mantener los esfuerzos de diálogo con los distintos sectores, advirtió que no cederá ante las demandas de grupos que quieren imponerse ante las mayorías que en las últimas elecciones votaron por un cambio en el destino del país.

“El que no quiera dialogar está fuera de la Constitución y la Constitución tiene límites. Y la Constitución se tiene que aplicar para cubrir los límites de las grandes mayorías. Las grandes mayorías tienen derecho a ejercer su voz y no ser controladas como los últimos años, por unas minorías”, afirmó.

“No porque haya una diferencia de pensamiento, un puñado de hombres puedan cambiar el rumbo de la historia por encima de la Constitución, por encima del valor del voto”, agregó.

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