Postura
“Los violentos no nos pueden ganar”: Paz confía en una pronta solución del conflicto y pide paciencia
Un día después de que la Central Obrera Boliviana (COB) y sus aliados decidieran mantener el bloqueo y cerrar las puertas a la negociación, el presidente Rodrigo Paz se pronunció para reafirmar su vocación democrática y expresar su confianza en que en “pocos días” acabe el conflicto porque, aseguró, “los violentos no nos pueden ganar”.
“Mi vocación democrática es reconciliar, y eso establece tener paciencia en ciertos aspectos que a veces no todos entendemos. Y creo que esto va a dar frutos. Estoy seguro de que en los siguientes días —pocos días— el sufrimiento, sobre todo del departamento paceño, ojalá Dios mediante, se acabe”, afirmó desde la ciudad de Cochabamba.
Efectivamente, las ciudades de La Paz y El Alto son las más golpeadas por un bloqueo que ya supera los 30 días y que interrumpe sus vías de aprovisionamiento de alimentos, combustible e insumos médicos, provocando grandes perjuicios económicos y una latente crisis humanitaria. Los puntos de bloqueo superan los 90 en gran parte del territorio nacional, y otras regiones también se encuentran cercadas, como Beni y Pando.
A pesar de la insistencia del Gobierno y de los facilitadores, la COB, los maestros rurales y los sectores campesinos decidieron el domingo rechazar el diálogo y continuar con la extrema medida de presión en demanda de la renuncia de Paz. A esta exigencia se suman los seguidores del expresidente Evo Morales, quien, por su parte, pidió abiertamente la dimisión del jefe de Estado y la convocatoria a nuevas elecciones.
Durante el acto de presentación del alivio de deudas tributarias para más de un millón de contribuyentes, el presidente Paz aseguró que estos momentos de conflictividad ponen a prueba la templanza y la convicción democrática tanto del Ejecutivo como de la población.
“Este es un momento donde la madurez democrática de los bolivianos tiene que llegar a su máximo entendimiento. Está claro que la salida no es la violencia ni bloquear el país, pero esa madurez democrática sí nos tiene que ayudar a generar un momento de tregua para pacificar el país”, insistió el gobernante, sin brindar más detalles.
A diferencia de la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo, que son facilitadoras del diálogo, diversos sectores políticos, empresariales y organizaciones sociales exigen al Gobierno aplicar el estado de excepción para pacificar Bolivia, sobre todo después de haberse promulgado la ley que anuló las regulaciones y “candados” que pesaban sobre este recurso constitucional.
Sin dar plazos específicos, el presidente confía en que en breve se resuelva el conflicto a través de un acuerdo nacional que siente las bases de un nuevo entendimiento y un pacto de desarrollo con visión de Estado, que cuente con la participación de todos los actores de la sociedad.
Hasta el momento no se ha anunciado, al menos públicamente, ningún acercamiento con los sectores en conflicto. Estos últimos, a pesar de haber manifestado la intención de habilitar un corredor humanitario, hasta el mediodía de este lunes no han explicado cómo ni cuándo se operativizará la medida.