Proyecciones
Tras los bloqueos, el Gobierno prevé menor inflación que el presupuesto reformulado, aunque con un mínimo crecimiento
Tras los efectos de los bloqueos en la economía, las perspectivas de la administración del presidente Rodrigo Paz para el cierre del año son pesimistas, aunque resultan más alentadoras que las proyecciones del presupuesto reformulado. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, perfila una inflación del 10% y un crecimiento mínimo del Producto Interno Bruto (PIB) del 0,5%.
En el presupuesto reformulado —que reemplazará al dejado por el gobierno anterior— se proyectó inicialmente una inflación del 14% y un crecimiento cercano al 1%. Si bien el porcentaje de inflación estimado era mayor, el del crecimiento también lo era, pero ambos datos fueron recalculados por Espinoza tras el prolongado bloqueo de más de 50 días.
“Lamentablemente, estos 53 días han sido bastante duros. Lo que intentó hacer Luis Arce, que era dejar la economía en terapia intensiva, lo quiso completar Evo Morales matando a la economía boliviana. No pudo hacerlo, pero sí ha dejado a la economía en una situación bastante compleja”, aseguró el ministro en una entrevista con Bolivia Tv.
La extrema medida de presión, que fue alentada por grupos afines a Evo Morales, la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) y los campesinos de La Paz, provocó la ruptura de las cadenas de producción y comercialización, dejando empresas y negocios cerrados o en situación crítica que ahora exigen un plan de reactivación gubernamental.
Los efectos de esta compleja situación se reflejan en las proyecciones de las cifras macroeconómicas. “Esperemos cerrar este año con una inflación en torno al 10%. Sigue siendo una reducción significativa respecto a lo que nos dejaron y, obviamente, con una reducción significativa del déficit fiscal y con un crecimiento que esperemos se encuentre cercano al 0,5%”, perfiló el ministro.
En el presupuesto reformulado que está en manos de la Asamblea Legislativa Plurinacional, se proyectó un déficit fiscal equivalente al 9% del PIB, una reducción de la inversión pública de 4.800 millones de bolivianos y un recorte del gasto público de 4.100 millones de bolivianos, entre otros aspectos.