Hidrocarburos
Analista: Nuevas leyes de hidrocarburos e inversiones darán resultados en 5 años; mientras, se deberá importar combustible, GLP y gas natural
La aprobación de las leyes de hidrocarburos e inversiones darán resultados de acá a cinco años, mientras tanto, Bolivia va a tener que seguir importando gasolina, diésel, quizá Gas Licuado de Petróleo (GLP) e inclusive gas natural, advirtió hoy el experto en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez.
Ese criterio fue expresado en una coyuntura en la que se habla de una crisis energética, por parte del Gobierno nacional, debido a la caída de las reservas de gas en pasadas gestiones, aunque aseguró que se tomarían acciones para evitar esa situación.
Mientras que varios analistas advierten que Bolivia atraviesa una precrisis energética, que afecta el abastecimiento de combustibles y la estabilidad económica del país, provocada por la escasez de dólares que dificulta la importación de diésel y gasolina.
Velásquez, respecto al tema, advirtió que la crisis energética que se podría registrar en el país será más profunda y larga. Explicó que la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos podría resolver el problema estructural, que es la caída de la producción de gas natural, pero eso tomará tiempo, a Radio Compañera.
“Si Bolivia logra trabajar una buena Ley de Hidrocarburos y logramos algo que no está en la ley, que es la seguridad jurídica, porque la seguridad jurídica va mucho más allá que una ley, habrá inversión que venga a Bolivia y dará resultados, una vez que se apruebe, de acá a cinco años hacia adelante”, manifestó.
Entretanto, el país deberá continuar con la importación de combustible y probablemente de GLP y hasta gas natural, dijo.
“Lamentablemente, Bolivia va a tener que seguir importando gasolina, diésel, quizás GLP y también gas natural y, para importar estos energéticos requieres dos condiciones: la primera, dólares; no importa si lo hace YPFB o lo hace un privado, cualquiera de los dos requiere dólares en la economía para poder importar esos energéticos”, advirtió respecto a la escasez de la moneda extranjera.
Como segundo elemento, sostuvo que se requieren precios reales para poder importar los combustibles, es decir, que deberá dejarse de lado la subvención. “Nadie va a importar gasolina o diésel a $us 1.50 para venderlo en Bolivia a $us 1; nadie importa a pérdida, no lo hace simplemente, entonces hay que liberar precios”, precisó.
Por ello, afirmó que es mejor que Bolivia deje de subvencionar la gasolina y el diésel y trate de mantener cierta subvención en el GLP, porque el GLP llega a la población de ingresos medios y bajos, que no tienen otra alternativa.
Velásquez consideró que el país llegó a esta extrema situación debido a que, en el último tiempo, se hicieron mal muchas cosas, en relación a las decisiones asumidas por los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernaron el país los últimos 20 años.
Dijo que uno de los errores que se cometieron en todo este tiempo es no garantizar la seguridad jurídica a las inversiones extranjeras; por ello, recomendó que ahora se debe garantizarla para evitar esta crisis que se avecina.
“Hay mucho que se ha hecho mal y, (…) por eso hablaba de la seguridad jurídica, no es responsabilidad solamente de un gobierno de turno, como el que gobernó el país por 20 años, que tuvo una enorme responsabilidad, los gobiernos del MAS sobre lo que estamos viviendo”, sostuvo.
Explicó que, en el área de hidrocarburos, a diferencia de lo que pasa en otros sectores, como el turismo y la industria, debe haber una corresponsabilidad del Gobierno con la población en garantizar la seguridad jurídica en la política hidrocarburífera, lo que no sucedió en el país.
“Hay que recordar los movimientos sociales de 2003, que casi queman la mitad del país, no es cierto, con la ‘guerra del gas’; luego vino el referéndum del 2004, se pedía una nacionalización, se pedía más Estado, monopolio estatal, se pedía más renta y nos olvidamos del largo plazo”, lamentó.
La llamada “guerra del gas”, registrada en 2003, provocó la renuncia del entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, y el cargo fue asumido por el entonces vicepresidente, Carlos Mesa, quien convocó a un referéndum para definir el destino del gas.
Velásquez dijo que el recurso natural se ha usado para todo, “se ha visto en el gas un generador de renta, de renta que además la hemos malgastado, la hemos despilfarrado, ni siquiera la hemos utilizado para invertir y pensar en el largo plazo”, precisó.
Afirmó que ahora estamos pagando las consecuencias de esas acciones y, como además “pensábamos que el gas era eterno”, se hizo un uso indiscriminado de ese recurso.
“Gas para la industria, gas vehicular, gas domiciliario, gas para electricidad, en horas pico, como en febrero, hasta el 82% de la electricidad se genera con termoeléctricas que funcionan con gas natural y, un gas natural, subvencionado, además”, cuestionó.
Consideró que la situación actual que enfrenta el país es dramática, porque la parte de la electricidad, en este invierno, el 70% se genera con termoeléctricas que utilizan gas natural subvencionado, pero cada vez se produce menos gas.
“Estimamos que el 2028, el 2029, Bolivia va a tener que empezar a importar gas natural, una parte del gas natural que se consume. Estamos a la vuelta de la esquina, estamos hablando de acá a dos, tres años en los que hay que empezar a importar también gas natural”, afirmó.
Y eso, dijo, pasa por el mismo problema: divisas y precios reales, y en el caso del gas natural, de dónde se va a importar.