miércoles 8 de julio de 2026

Moneda

Para el economista Chávez, variación del tipo de cambio flexible del dólar se debe probablemente al ajuste en el mercado

El analista económico observa que el Gobierno nacional no dio una explicación más amplia sobre los alcances de la medida asumida, como las acciones que va a asumir si el tipo de cambio alcanza, por ejemplo, los Bs 11, y sobre la regla de intervención que tendrá el BCB cuando se sobrepase un límite importante.
El tipo de cambio flexible del dólar tuvo una variación de 0,23 centésimos de centavo a partir de la puesta en vigencia de esa medida por el Gobierno nacional. Foto: La Voz de Tarija
El tipo de cambio flexible del dólar tuvo una variación de 0,23 centésimos de centavo a partir de la puesta en vigencia de esa medida por el Gobierno nacional. Foto: La Voz de Tarija
miércoles 08 de julio de 2026

La variación del tipo de cambio del dólar, de 0,23 centésimos de centavo, a partir de la puesta en vigencia del tipo flexible, fijado de Bs 9,73 a Bs 9,96, se debe probablemente al ajuste que se está produciendo en el mercado, consideró el analista económico Gonzalo Chávez.

“Lo que está ocurriendo es probablemente el ajuste que se está produciendo en el mercado de dólares, si vemos que ha subido 23 centésimos de centavo, eso significa que hay una mayor demanda por dólares que una oferta”, precisó.

A partir del 29 de junio, entró en vigencia el tipo de cambio flexible, después de más de 14 años de vigencia de la cotización oficial de esa moneda en Bs 6,86 para la compra y Bs 6,96 para la venta, política impuesta por el Gobierno del expresidente Evo Morales.

Explicó que, en esta semana, se puede estar viendo una tendencia alcista del tipo de cambio; sin embargo, hace aproximadamente un mes, el tipo de cambio referencial llegó inclusive a Bs 10 y luego volvió a bajar.

“Entonces nos estamos adaptando a cómo funciona este mercado y es muy prematuro decir si esto es una tendencia alcista irreversible o si en algunos días más va a bajar. Lo que puede estar ocurriendo es que hay, obviamente, elementos económicos, institucionales y psicológicos”, manifestó a Cadena A.

Mencionó que, entre los elementos económicos, lo que podría estar ocurriendo es que los importadores están demandando más que los exportadores y, debido a ello, el tipo de cambio subió a Bs 9,96.

Pero advirtió que se debe tomar en cuenta un segundo elemento, el psicológico, que estaría provocando que mucha gente esté nerviosa, piense que el dólar va a seguir subiendo y comience a comprar. “Eso ha hecho también que el dólar suba un poco”, dijo.

Además, consideró que el Gobierno dijo que el tipo de cambio es flexible y lo que se ve en esta semana “es que sube y sube, probablemente la gente está asustada y dice que esta devaluación va a continuar y, por lo tanto, se pone nerviosa y es natural que pasen este tipo de cosas”.

Chávez se refirió también a lo institucional y sostuvo que el Gobierno no dio una explicación más amplia sobre los alcances de la medida asumida, que no solo se limite a decir que el tipo de cambio flexible está sujeto a la oferta y la demanda.

Lee también: Sin respaldo financiero, el nuevo tipo de cambio podría acelerar la subida del dólar y fortalecer el mercado paralelo, alertan analistas

Afirmó que el Gobierno nacional tiene que mostrar todo el sistema, porque qué va a pasar si realmente las cosas se complican y el tipo de cambio sube a Bs 10,5, Bs 11, advirtió.

Otra interrogante planteada por el analista es cuándo va a intervenir el Gobierno. "Este es un régimen de tipo de cambio flexible y el Gobierno le ha puesto una minibandita, que puede subir 10 para arriba y 10 para abajo. Sería bueno que tengamos todos los elementos de un régimen de tipo de ‘cambio flexible sucio’”, como la regla de intervención que el BCB va a tener cuando sobrepase un límite que sea importante y sea difícil que, por ejemplo, llegue a los Bs 11.

El tipo de “cambio flexible sucio” (o flotación administrada) es un sistema donde el mercado fija el precio de una moneda según la oferta y la demanda, pero el Banco Central interviene comprando o vendiendo para evitar cambios bruscos. Es una mezcla entre el cambio libre y el fijo.

“El Gobierno tiene que ser capaz de presentar el paquete entero, en el tema de las Reservas Internacionales, para señalizar esto; en términos de la institucionalidad y, de una vez por todas, la independencia del BCB; en términos económicos, si este va a ser ‘flexible sucio’, cómo va a intervenir el Gobierno y en qué circunstancias”, planteó.

Manifestó que, debido a que el Gobierno no está dando a conocer toda la información sobre esta medida, de alguna manera “está jugando equivocadamente con las expectativas de la gente”.

Porque se ha producido, además, algo que pensábamos que ya no existía en Bolivia, que es la “dolarización mental”; “es decir, que hay una especie de psicosis colectiva que ha vuelto de los años 80, de que si se mueve el dólar todos tienen que reajustar sus precios y eso no necesariamente debería ser así”, reflexionó.

Recordó que este es un ajuste que ya se dio en el pasado, pero las expectativas están ancladas ahora nuevamente al dólar. “Si sube el precio del dólar tiene que subir el precio del tomate, del corte de cabello y del rodamiento importado”, explicó.

Advirtió que nuevamente se está empujando a que el dólar “sea el precio sol, que ilumine a los otros precios, cuando eso no debería ocurrir”. La nueva ancla debería ser la política monetaria, debería ser la inflación, pero creo que es justamente el resultado de presentar medidas económicas, medidas monetarias cambiarias incompletas, afirmó.

Y ante esa situación, los agentes económicos, las personas, las instituciones y las empresas comienzan nuevamente a solo mirar el tipo de cambio y estar obsesivos con el tipo de cambio, y “cuando sube un puntito, eso reorganiza la economía, especialmente en las expectativas”, precisó.

Para el analista, todo eso tendría que cambiar, no tendría que ser así; el tipo de cambio debería tener una predictibilidad y las personas, las empresas y los agentes económicos deberían ocuparse de la productividad, del consumo, de la inversión y no estar viendo que el tipo de cambio sea el organizador de la economía, de los precios relativos y de las expectativas.

Desde su punto de vista, “ahí hay una falla de la política pública de no señalizar de manera completa este nuevo régimen flexible para calmar expectativas y para que esta se convierta en una variable más de las decenas de variables que tenemos que tomar en cuenta para que la economía funcione”, dijo.