Efeméride
La Paz forjó una vocación de defensa de la democracia y de resiliencia frente a los embates
Cuando los recientes bloqueos se concentraron en exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, amplios sectores de La Paz y El Alto no se sumaron a esa demanda. Aquello no es un dato menor. Entrevistados provenientes del análisis político, las letras y el movimiento vecinal consideran que esa postura es la expresión más reciente de una cultura política que denota un compromiso con la democracia y, a la vez, una resiliencia ante los embates.
Durante 53 días, las ciudades de La Paz y El Alto estuvieron aisladas del resto del país a causa de los bloqueos de caminos que llevaron adelante campesinos, cobistas y evistas. Esa medida de presión, con la que sus promotores buscaban la renuncia del presidente Rodrigo Paz, provocó una aguda escasez de alimentos, medicinas, insumos y combustibles, además de decesos; y ocasionó un duro golpe a los sectores industrial, productivo, gremial y turístico.
No se debe perder de vista —sostuvo el analista Abraham Trillo-Sarmiento— que los impactos de los bloqueos en diversos niveles y sectores obligaron a muchos habitantes del departamento de La Paz y de sus principales ciudades a acudir a “la resiliencia”, la cual fue fundamental para, precisamente, “evitar y bloquear este tipo de manifestaciones que iban en contra de sus propios intereses” y que buscaban una “ruptura institucional”.
“Esta población resiliente ha logrado fortalecer la respuesta democrática, la respuesta pacífica, la respuesta decidida, pero sobre todo la convicción de que la democracia no puede romperse bajo ningún término”, expresó Trillo-Sarmiento, en declaraciones a Visión 360.
Condición de sede
La condición de sede de gobierno convirtió a La Paz en uno de los principales escenarios de las crisis políticas del país, donde desembocan las movilizaciones y se producen las resoluciones de los conflictos nacionales.
Octubre de 2003 es una muestra de ello. La movilización marcó un antes y un después en la historia reciente de Bolivia y tuvo en La Paz, y especialmente en El Alto, los principales escenarios de un conflicto que marcó un punto de inflexión en la vida nacional. Su desenlace se produjo por la vía institucional: la renuncia del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y la sucesión constitucional del vicepresidente Carlos Mesa. Tras la renuncia de este, y de los presidentes del Senado y Diputados de entonces, asumió la presidencia el magistrado Eduardo Rodríguez Veltzé, quien convocó a las elecciones que terminó ganando Evo Morales en diciembre de 2005, quien fue reelegido en 2009 y en 2014.
Entre 2016 y 2019 tuvieron lugar las movilizaciones en defensa de los resultados del 21F, referendo en el que la mayoría rechazó la reelección de Morales. En La Paz, diversos sectores ciudadanos mantuvieron activas las manifestaciones a través de colectivos o plataformas. La Paz, al ser no solo sede de Gobierno, sino también sede del Tribunal Supremo Electoral, fue uno de los epicentros del despliegue de manifestaciones.
Entre las plataformas que actuaron entonces en la urbe paceña están Una Nueva Oportunidad, Otra Izquierda es Posible, Basta Ya, Kuña Mbarete La Paz, Jóvenes por una Bolivia Mejor y Red Nacional de Participación Política Juvenil. Varios líderes que participaron en esos colectivos, luego dieron el salto a la palestra política.
Durante el reciente conflicto de 53 días, en la urbe paceña, sectores como gremiales, juntas de vecinos, cuentapropistas y profesionales independientes salieron en diversos pronunciamientos públicos e incluso en marchas para denunciar las afectaciones de los bloqueos y exigir que la demanda de los movilizados se encauzara por la vía del diálogo.
En El Alto, uno de los hechos que llamó la atención fue un comunicado de las Juntas Vecinales de la Ciudad de El Alto Central, emitido el 4 de junio, en el que esa organización marcó distancia de los bloqueos y, si bien expresó su respaldo a las “legítimas demandas de los movilizados”, subrayó el rechazo a “toda acción o demanda de carácter político” (en referencia a la exigencia de renuncia del presidente Paz) que genere confrontación o perjudique el abastecimiento.
“A pesar de todas estas situaciones que se han llegado a vivir, este fortalecimiento y esta defensa de la democracia se ha dado por medios pacíficos y, valga la tautología, democráticos, expresados en las urnas, más allá de quienes hayan sido elegidos en los últimos años y más allá de las consecuencias de sus gobiernos que hayan generado un conjunto de crisis a la realidad nacional que estamos transitando en estos momentos”, manifestó Trillo-Sarmiento.
¿La adhesión?
Cuando transcurría el 13 de junio, en medio de los bloqueos, el exvicepresidente Álvaro García Linera, investigador de los movimientos sociales, publicó un artículo sobre el conflicto en curso. En ese texto, sostuvo que para consumar la renuncia de Paz faltaba la adhesión movilizada de nuevos sectores de la ciudad de El Alto y de algunos barrios populares de la ciudad de La Paz, algo que vio entonces “muy difícil” que se concretara.
“Después de casi 40 días de parálisis del transporte, caída de la actividad comercial, desabastecimiento y exorbitantes precios de los alimentos, es muy difícil que esa movilización urbana acontezca”, manifestó.
¿Qué ocurrió? Jorge Paredes, presidente de la Federación de Juntas Vecinales de la ciudad de La Paz, en contacto con este medio, indicó que amplios sectores de la población de la urbe paceña no se inclinaron hacia la movilización debido al valor que le otorgan a la democracia, lo que, a su vez, se explica por la madurez política de la ciudadanía.
“La población de la ciudad de La Paz está consciente de que la democracia es algo que beneficia a toda la población nacional, porque en democracia uno vive libre, da su criterio, alborota, hace lo que mejor parezca. La ciudad de La Paz ya está bastante educada y ya está consciente de la democracia de nuestro país”, manifestó.
Paredes subrayó que la gran mayoría en La Paz, pese a no respaldar a los movilizados, terminó recibiendo un duro golpe y hasta estuvo “un poco” abandonada. “Han esperado que el Estado tenga que cumplir con el imperio de la ley, pero lastimosamente también un poco nos han dejado abandonados por el hecho de que han privado de alimentos, han privado de medicamentos, se ha tenido que ver muchas vidas inocentes sacrificadas por intereses personales de algunos sectores”, lamentó.