2026-07-31

La Tribuna

Cuando se juega sin complejos no hay rival grande

El gol de Dayron Asprilla me recordó a los grandes goles que definen partidos, cuando el goleador saca el conejo del sombrero, porque se encontró el espacio, colocó el balón rasante que complica a cualquier portero.

Ganó Bolívar en Porto Alegre y deja en el camino a un equipo con una gran tradición y que fue tres veces campeón de la Copa Libertadores de América.

Nada que objetar al planteamiento. Bolívar no fue el equipo defensivo. Es cierto, regaló al rival el control del balón, pero no jugó desesperadamente, sino salía con toques, porque tiene a Robson, hábil para dejar rivales en el camino, mientras Rodríguez complicaba a su marcador como lo hizo en La Paz, con quiebres y pases precisos.

Si hubo un jugador que corrió 90 minutos ese fue Dorny Romero (lástima el gol que no pudo anotar solo frente al portero rival). Aplicados en la marca, los hermanos Sagredo estuvieron acertados y concentrados, defendiendo y evitando el pase atrasado; esa forma de marcar evitó problemas a Arreaga que fue el mejor por anticipo y oportunidad.

Lástima la expulsión de Justiniano, que fue a apaciguar los ánimos y se encontró en el ojo de la tormenta, cuando Gremio ya había perdido la paciencia y quería resolver a golpes la falta de goles.

El gol de Dayron Asprilla me recordó a los grandes goles que definen partidos, cuando el goleador saca el conejo del sombrero, porque se encontró el espacio, colocó el balón rasante que complica a cualquier portero; resolvió la jugada en fracción de segundos. Esos son los goles que enfrían a cualquier rival y lo ponen en alerta en el resto del partido.

Cuando todos marcan y se ponen el overol, entonces no hay lucimientos y el equipo parece ordenado, sabe lo que tiene que hacer; se podía jugar un tercer tiempo, pero las cosas no cambiarían.

Estaba tan seguro del triunfo en la última media hora porque veía a Bolívar más íntegro que Gremio, tenía mejor visión ofensiva y todos corrían, nadie desentonaba. Melgar, los Sagredo, Echeverría se pusieron al igual que el resto.

Me gustaría ver este partido una y otra vez, porque si Bolívar sigue jugando así, hay mucho que esperar  porque este partido lo soñé varias veces y  se hizo realidad. La familia bolivarista esta feliz y satisfecha de lo ocurrido.

(Para Bolívar por Siempre: Edgar Morales)

Te puede interesar