Gasolina
Zaratti: Reducción de ingresos por exportación de gas, inestabilidad económica y dificultades para importar crudo frenan soluciones a la escasez de combustible
La reducción de ingresos en el sector energético para comprar gasolina y diésel, la inestabilidad de la macroeconomía, que se traduce en que haya dólares suficientes, a lo que se suma la imposibilidad de importar petróleo crudo para que sea transformado en las refinerías, muestra que el país no tiene la solución al desabastecimiento de carburantes en el corto y mediano plazo.
Después del largo feriado por las fiestas patrias, que se extendió por cuatro días, el lunes varios departamentos registraron filas de vehículos para comprar combustible, además de los reclamos de los choferes del transporte pesado y de algunos sectores productores por el desabastecimiento.
Esta situación se da en medio del anuncio del Gobierno nacional de intervenir Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), debido a que se detectó que funcionarios de la empresa estatal desvían el combustible a cambio de cobros, por lo que, además, se decidió realizar una investigación a sus finanzas.
El experto en hidrocarburos Francesco Zaratti, en entrevista con Radio Fides, se refirió a esta situación. En principio, manifestó que las largas filas en las estaciones de servicio no tienen razón de ser, debido a que por día llegan entre dos y tres cisternas, lo que muestra que hay un flujo continuo de gasolina y, sin embargo, las filas no terminan.
Sostuvo que, la pasada semana, ya no había filas, pero vino el largo feriado y eso dio lugar a pensar que la gente quería viajar y por ello se abasteció ante la posibilidad de que después del feriado se registre una escasez. “Pero no, siguen las filas, entonces hay sin duda un componente de índole psicológico y una cierta desconfianza”, afirmó.
Desde su punto de vista, un valor muy grande de los gobiernos y las empresas es la confianza. “Si la gente pierde confianza en que Yacimientos es capaz de mantener la seguridad energética, un flujo constante de los carburantes; entonces si uno tiene medio tanque, prefiere hacer cola y tener el tanque siempre lleno”, reflexionó.
Por otro lado, dijo, si uno sale de la coyuntura y piensa a futuro, el problema es serio, porque “no tenemos los ingresos en el sector de la energía suficientes para comprar la gasolina y el diésel”.
Recordó que, hace 10 años, los gobiernos podían comprar gasolina y diésel con los recursos provenientes de la venta del gas: una parte de la venta del gas iba para comprar gasolina y diésel e incluso para la subvención. Ahora que la subvención se ha reducido, no hay los ingresos suficientes para asegurar el dinero para eso.
Entonces, manifestó que hay que sacar dinero de otro lado, ¿de dónde?, de la minería, de la agroindustria, de créditos, endeudarse para eso. “Ese es el problema que a futuro la gente ve como panorama, como perspectiva y, la reacción otra vez psicológica es, asegurémonos por lo menos el tanque lleno para poder enfrentar lo que se nos viene”, afirmó.
A ello se suma la desconfianza en YPFB, debido al manejo que provocó una gran decepción en la población, después de haberla refundado con mucho esfuerzo, porque hubo un referéndum, una nueva Ley de Hidrocarburos, una nacionalización que le dio demasiado crédito a la capacidad de manejar el sector, manifestó.
Para Zaratti, “Yacimientos era la esperanza del futuro de Bolivia, del desarrollo de Bolivia y ahora es el mayor problema que tenemos, es un problema para la importación, es un problema para la exploración, para la exportación de gas a Brasil”.
Informó que, de acuerdo con un informe que recibió sobre los ingresos por la exportación de gas en general, estos son menores que los ingresos provenientes de las remesas de los migrantes bolivianos en el exterior, “eso tiene que llamarnos la atención, es mejor la industria de exportar gente que la de exportar gas”.
Otra de las alternativas para superar esta crisis es la importación. Con ese propósito, el Gobierno nacional, a través del Decreto Supremo 5644, autorizó de manera excepcional a personas naturales y jurídicas del sector privado la importación y comercialización de diésel y gasolina.
Pero no está funcionando en grande, primero porque el precio sería prohibitivo, aunque va a haber gente que va a preferir no hacer cola, va a comprar a ese precio más elevado y eso está sucediendo en Santa Cruz.
En Santa Cruz, hay surtidores que venden gasolina y diésel a precios internacionales, Bs 16, 17; va variando según varía el dólar, según varía el precio internacional, eso es lo normal en todos los países del mundo, pero Yacimientos, a su vez, trae el combustible con subvención, precisó.
Por otra parte, dijo que en el país no hay estabilidad macroeconómica que permita a una persona sacar dólares para invertirlos en ese negocio, vender el diésel y la gasolina en moneda nacional y, después, recuperar ese dinero en dólares para poder seguir haciendo el negocio.
El tema es que uno no sabe a qué valor del dólar va a comprar después y si va a haber dólares para hacerlo. Entonces, todo gira en torno a la estabilización de la macroeconomía, a que haya dólares suficientes, un tipo de cambio flexible, que no vaya variando fuertemente de un mes a otro, para que haya gente interesada en ese negocio.
En cuanto al anuncio del Gobierno de importar petróleo crudo de manera excepcional, para procesarlo en las refinerías nacionales, con el propósito de elevar la producción interna de diésel y gasolina, aprovechar la capacidad de estas plantas y reducir el costo de importación de combustibles, el experto hizo algunas observaciones.
Zaratti sostuvo que, en teoría, esa posibilidad está bien, pero en la práctica hay que hacer números, porque el petróleo crudo que generalmente se comercializa no es un petróleo apto para las refinerías de Bolivia. El petróleo boliviano siempre ha sido un petróleo liviano o el petróleo condensado asociado con el gas es un petróleo liviano, y nuestras refinerías están diseñadas para tratar esa clase de petróleo liviano.
Por ello, lo que se comercializa no tiene normalmente esas características, porque se quiere sacar del petróleo todo lo que puede sacar, gasolina, diésel, aceites y todo lo demás; entonces ya hay un primer problema, en escoger el tipo de petróleo que uno tiene que comprar; segundo, hay que hacer números para saber si realmente es económico traer por cisterna el crudo hasta las refinerías, y, en ese caso, el costo del transporte puede hacerlo inviable.
“Hay que hacer números, me imagino que Yacimientos lo ha hecho y, si no ha expandido este sector, esta actividad es por alguna razón; lo ideal sería tener un oleoducto, que de Arica nos traiga 24 horas al día el petróleo que necesitamos, incluso el diésel, incluso la gasolina, pero para eso primero hay que hacer trabajos de adecuación del oleoducto que existe, pero que siempre se ha utilizado de bajada de Sica Sica-Arica”, puntualizó.
Sin embargo, esto tiene un costo, puede ser unos $us 100 millones, pero también hay otro problema: ha pasado mucho tiempo desde la construcción de ese oleoducto y la legislación ambiental en Chile se ha vuelto mucho más estricta; por tanto, hay tramos de ese oleoducto que deben ser incluso reconstruidos completamente, porque son anticuados.
Todo esto, en una cuestión de números, dijo, hay que ver qué inversión hay que hacer y, además, no hay que descartar la presión social de los cisterneros, que obviamente verían disminuido su negocio, no anulado, pero sí disminuido.