Bolivia Verifica
Edmand Lara y Radio Kawsachun Coca, los principales emisores de desinformación en las últimas elecciones
Bolivia Verifica analizó un total de 49 discursos públicos y materiales difundidos por diversos medios desde el inicio de la campaña electoral de las Elecciones Presidenciales 2025 hasta las Subnacionales 2026.
El análisis de este contenido reveló que en la primera vuelta, Radio Kawsachun Coca, un medio de difusión con su sede en Cochabamba, fue el que más contenido falso difundió a través de sus plataformas oficiales en la primera vuelta de las presidenciales; mientras que en la segunda vuelta, el actual vicepresidente Edmand Lara se posicionó como la figura política con el mayor número de declaraciones falsas.
En cuanto a las subnacionales, no se identificó un actor específico que haya desinformado en más de una ocasión.
Primera vuelta
De los 28 discursos verificados en la primera vuelta, cuatro correspondían a materiales amplificados por la emisora Radio Kawsachun Coca, señalándola como la principal fuente de desinformación en esa fase. Los contenidos falsos difundidos fueron los siguientes:
- Una imagen alterada que suplantaba una publicación del empresario Marcelo Claure.
- Un video grabado en Nepal, presentado falsamente como una movilización popular en Cochabamba.
- Una falsa denuncia supuestamente emitida por la Policía Boliviana en contra del gobierno de Luis Arce.
- Una encuesta falsa de Atlas Electoral que situaba a Evo Morales en primer lugar de intención de voto.
La gravedad de esta difusión reside en el estatus de la emisora. Radio Kawsachun Coca es un medio legalmente establecido y, por principio, debe regirse por la rigurosidad y la ética periodística. Que un medio con esta reputación comparta contenido falso provoca que su público lo asuma como verídico, gozando de una credibilidad que una página anónima o recién creada jamás tendría. Es por esta razón que Bolivia Verifica cataloga las publicaciones amplificadas por RKC como discurso falso, dada la explotación de la confianza de su audiencia.
Segunda vuelta
En la segunda vuelta electoral, Bolivia Verifica analizó 12 discursos públicos, de los cuales cuatro correspondieron a intervenciones del actual vicepresidente Edmand Lara. La mayoría de las falsedades se concentraron durante el debate vicepresidencial, donde Lara negó dos propuestas que hicieron y una declaración que generó polémica:
- Negó que su binomio hubiera propuesto el recorte del subsidio a los combustibles.
- Negó que su binomio hubiera propuesto el control de las redes sociales.
- Negó haber declarado que tendría más poder que (el candidato presidencial) Rodrigo Paz en el gobierno.
Además, Lara presentó un dato erróneo al afirmar que la transmisión completa en vivo de las sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) era una de sus propuestas, un procedimiento que ya se estaba implementando antes de su posesión en el cargo.
Subnacionales 2026
En este proceso de votación no se encontró a ningún actor que difunda más de un dato falso o engañoso. En total, 9 fueron los discursos desmentidos. Entre sus declaraciones o publicaciones que hicieron estaba el uso de inteligencia artificial para alterar fotografías y exagerar una falsa asistencia a mítines, hasta la circulación de audios editados para simular coacciones a funcionarios públicos y la falsificación de memorándums policiales sobre supuestas fugas.
Entre los principales actores identificados como difusores de datos falsos o engañosos figuran políticos como Miguel Cadima, Luis Ayllón, Chi Hyun Chung, Jhonny Plata, Waldo Albarracín y Otto Ritter.
A esta lista de canales desinformantes se suman creadores de contenido como Hugo Gutiérrez, estaciones locales como Radio Chuquisaca y páginas de redes sociales como “Hola Bolivia – Canal de Noticias”, evidenciando cómo diversos frentes, tanto políticos como mediáticos, han utilizado la desinformación como una herramienta activa en los comicios electorales.
Entre los materiales y autores que difundieron desinformación está el candidato Miguel Cadima, quien dio un discurso falso al asegurar que la Ley 1333 prohíbe los chaqueos, mientras que Luis Ayllón recurrió a la inteligencia artificial para manipular fotografías y exagerar la asistencia a su proclamación. Por su parte, Chi Hyun Chung emitió datos engañosos sobre una falta de hospitales de segundo nivel en Santa Cruz, y tanto Jhonny Plata como Waldo Albarracín mintieron o engañaron al electorado al negar su participación previa en contiendas electorales. A este grupo se sumó Otto Ritter, quien utilizó el debate de candidatos a la gobernación cruceña para lanzar afirmaciones históricas falsas sobre Cristóbal Colón.
Más allá de los candidatos, el ecosistema digital también fue escenario para la propagación de bulos aislados por parte de páginas y creadores de contenido específicos. El usuario Hugo Gutiérrez, por ejemplo, viralizó un audio editado en TikTok para acusar falsamente al alcalde Iván Arias de obligar a los funcionarios a hacer campaña. En el ámbito de las páginas de Facebook, “Radio Chuquisaca” inventó un texto sobre una supuesta decepción y ruptura política entre los candidatos Luis Ayllón y Fátima Tardío. Finalmente, el portal “Hola Bolivia – Canal de Noticias” fue el responsable de fabricar y difundir una imagen con un memorándum policial falso que alertaba sobre controles para evitar la fuga del país de Leonardo Loza.
En conjunto, este registro demuestra cómo la desinformación electoral no solo proviene de campañas sistemáticas, sino que se nutre de múltiples voces (desde medios digitales hasta los propios políticos) que, con tan solo una publicación engañosa o falsa, logran contaminar el debate público.
El objetivo del análisis de discurso que realiza Bolivia Verifica es transparentar la información y ofrecer certeza a la población sobre los datos difundidos por las autoridades y los medios de comunicación. Para lograrlo, nuestra metodología exige la rigurosa contrastación de la información con múltiples fuentes (digitales, documentales y personales). Adicionalmente, se busca siempre la contraparte de la persona que emitió el dato falso, garantizando así la oportunidad de sustentar o retractar sus argumentos, en cumplimiento con la ética periodística.