Mirada
Exembajador dice que Lupo y Camacho tienen perfil para el servicio exterior, pero advierte falta de experiencia diplomática
El exembajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Jaime Aparicio, consideró que el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, y el exgobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, tienen el perfil para desempeñar funciones en el servicio exterior. Sin embargo, en el caso de Lupo, agregó que su desventaja es la falta de experiencia diplomática.
“Respecto a las designaciones de Lupo y Camacho, considero adecuado el perfil de ambos. Los dos son figuras políticas reconocidas y cercanas al presidente. Lupo tiene una importante trayectoria internacional y es un profesional destacado que tendrá una buena acogida en la OEA. La principal limitación es su falta de experiencia diplomática”, indicó Aparicio en contacto con Visión 360.
El martes, Lupo y Camacho presentaron sus planes de trabajo ante la Comisión de Política Internacional de la Cámara de Senadores, como parte del proceso para una eventual designación como embajadores. El exministro fue propuesto por el Ejecutivo para representar al país ante la OEA y Camacho, ante Paraguay.
“Vamos a ver qué es lo que ocurre y vamos a tratar los temas con absoluta transparencia como siempre lo hemos hecho. Yo tengo un compromiso, mi compromiso es con Bolivia, siempre ha sido con Bolivia desde el comienzo en cada una de las etapas que me corresponda actuar y así vamos a seguir”, aseveró Lupo.
Mientras que Camacho manifestó que el plan que presentó es una respuesta a la invitación que le hizo el presidente Rodrigo Paz. “Es un plan que hemos presentado y una vez se cumplan los requisitos vamos a presentar ante el pueblo boliviano cuál es y en qué se enmarca nuestra propuesta”, sostuvo.
Según Aparicio, ambos proponentes deberán conformar sus equipos con “funcionarios diplomáticos de carrera”, que estén “inscritos en el Escalafón Diplomático actualizado el año 2020”, que sean “capaces de aportar experiencia, conocimiento técnico y continuidad institucional” y, así, evitar “los recurrentes desaciertos diplomáticos de los últimos años, producto, en buena medida, de la falta de institucionalización del Servicio de Relaciones Exteriores”.