No se puede vivir en zozobra
Realmente el gobierno fuera de no brindar soluciones concretas a los múltiples problemas que vive el país, de paso nos mantiene en una zozobra espantosa, que después de los más de cincuenta días de conflicto se ha mantenido en la sociedad y en cada uno de nosotros, se denota intranquilidad, malestar, tensión, no hay forma de relajarse o concentrarse en las actividades de corto o mediano plazo, puesto que no se sabe que va a ocurrir luego de que finalice el Estado de excepción, hay tensión, estrés y preocupación en la mayoría de los sectores, pero principalmente en aquellos que deben producir, generar economía y empresa.
Lo anterior, aunque no lo creamos, afecta el ejercicio de mis derechos humanos, no poder trabajar, educarme, recurrir al sistema de salud, producir, generar, en suma, vivir en paz y buscar la felicidad, es una vulneración a esos derechos.
La economía no aguanta otros cincuenta días de paralización, la sociedad en su conjunto principalmente paceña y alteña ya no soportaría otra vez ser rehenes en su propio terruño, por eso quizá las estrategias de aquellos que desean que el gobierno caiga pueden ser variadas.
Hay varios actores políticos que esperarían que las cosas caigan por gravedad, Paz asuma conciencia de que no lo va a lograr, con el material con el que cuenta, tanto en fondos como en equipo humano limitado, demasiado limitado la verdad, ¿Realmente no hay profesionales idóneos en nuestro país? ¿O los capos y capas prefieren lo privado? ¿O quizá se teme tener un final como Medinaceli? ¿Muchos no quieren estar bajo Cerimedos y Cía.? ¿Demasiada corrupción en el horizonte? ¿Qué puede dificultar conformar equipos capaces en las materias que la patria requiere solucionar? No debería parecer difícil convocar a la gente necesaria para salvarla, pero al parecer si lo es.
Otros actores quieren “tomar el cielo por asalto”, Evistas y ramas afines sueñan seguramente con entrar combativos y campantes a la plaza Murillo, sin darse cuenta que más bien nuestro ex presidente es un factor de desunión de las fueras opositores de esa línea política; ya es paria, y solo algunos trasnochados lo ven como una alternativa viable en base a lo que hizo anteriormente, que siendo objetivos, empezó de manera interesante, entre el 2005 y el 2009, luego destruyó lo que él mismo y sus seguidores impulsaban, siendo el gran culpable – aunque no el único – de nuestras desgracias actuales y de que el Estado Plurinacional no llegara a cristalizarse con toda la carga de transformación que tenía y quizá sentar las bases de un verdadero tiempo nuevo.
Otros analistas y políticos señalan que la misma derecha estaría moviendo el avispero; sin embargo, tampoco hacen una lectura adecuada, Bolivia no será de las fuerzas conservadoras, justamente por su estructura abigarrada y diversa. Entonces don Samuel, que de paso anda delicado de salud y no listo para una campaña política no se metería al ruedo (además nunca ganó) Don Tuto, lejos como siempre, lejos de la calle, lejos de la realidad boliviana como tal, tampoco obtendría la batuta, Dunn, Saravia, libertarios en su conjunto, difícilmente tendrán la estructura y la fuerza necesaria; se repetiría lo que estamos viviendo actualmente, un gobierno al que le cae el poder, sin presencia territorial o base social que apalanque las reformas que son necesarias pero dolorosas.
¿Entonces qué? Pues que casi todos y todas tenemos el palpito que algo va a ocurrir en las siguientes semanas, eso ya no sorprende, solo nos conflictúa la vida, nos hace dar miedo de nuevas carencias, de nuevas dificultades en nuestro día a día, de escenas ya vividas de tozudez y quizá violencia, infelizmente hasta casi las hemos normalizado.
Pero haciendo un análisis, el llamar a elecciones, el pensar que un nuevo gobierno salvará la situación, al final resulta demasiado necio, porque tanto izquierdas como derechas saben el problemón en el que estamos, saben que el paciente esta en terapia intensiva, con una infección galopante por virus, bacterias y hongos, pero los protocolos están ahí, el tratamiento es conocido, pero nadie asume el meterlo al quirófano, operarlo y tratarlo, pero ojo, este paciente tiene sus propias características, como ya dijimos no admite tratamientos del FMI o del BM solamente, tampoco, como se ha demostrado, recetas trasnochadas de izquierda ni del siglo XX ni del siglo XXI.
Parecería realmente que el único camino por el que apostaría, sería un real acuerdo nacional, con todos, pero todos los sectores, para entender los varios problemas económicos, sociales y políticos, que estos sean realmente mostrados con toda transparencia y la crudeza necesaria sin maquillajes ni caretas, y a partir de ahí tratar de construir, sino seguiremos y seguiremos persiguiéndonos la cola como país y sociedad, esperemos que no sea tarde y estemos nuevamente otros cincuenta días viviendo nuestra desgracia y lamento.