China
"Abajo el capitalismo", se escucha en la cuna natal de Mao 50 años después de su muerte
EFE / Shaoshan (China)
"Tierra natal de un gran hombre", anuncia un cartel nada más llegar a Shaoshan, donde cincuenta años después de la muerte de Mao Zedong miles de viajeros de todas las edades visitan su casa natal, su estatua y tiendas cargadas de recuerdos de una figura aún venerada pese a las sombras de su legado.
La plaza presidida por la estatua de Mao ofrece este miércoles un aspecto más formal que el registrado durante la madrugada, cuando miles de personas, en su mayoría jóvenes, se congregaron para esperar hasta las 00:10 hora local (16.10 GMT del martes), momento en el que se cumplían exactamente 50 años de la muerte del exfundador de la República Popular China.
Durante esas horas ondearon banderas, recitaron poemas de Mao y cantaron canciones revolucionarias como 'La Internacional', el himno nacional chino y 'Oriente es rojo', además de corear consignas como "viva el presidente Mao" o "abajo con el capitalismo".
Ya de día, el fervor cede paso a la coreografía institucional: predominan los grupos organizados de empleados de empresas estatales, asociaciones de militares jubilados o escuelas.
Llegan con pancartas en las que figura el nombre de su institución, posan juntos ante la estatua y depositan grandes ofrendas florales, bajo una intensa presencia policial.
Muchos visitantes, al alcanzar el monumento, realizan tres reverencias. De vez en cuando siguen escuchándose vivas improvisados a Mao, pero el ambiente tiene un carácter más ceremonial que el de unas horas antes.
También cambia la edad media: frente al marcado componente juvenil de la madrugada, durante la mañana abundan los grupos de visitantes de mediana edad y jubilados.
Jóvenes, todavía presentes
La presencia juvenil no se limita a la madrugada. Un joven llegado desde la provincia central de Henan, a casi 900 kilómetros de Shaoshan, explica a EFE que pese a su edad ya ha visitado el lugar "varias veces" porque "adora profundamente" a Mao.
Al encontrarse con un grupo de extranjeros, se acerca a regalarles postales con la imagen del antiguo dirigente y se despide con un saludo militar.
Otro joven de 22 años, llegado desde la ciudad de Xi'an (centro) y que se define a EFE como un "trabajador corriente", ofrece una visión más matizada.
Ha ahorrado para realizar su segunda visita a Shaoshan, pero pide que Mao no sea "divinizado".
A su juicio, el antiguo dirigente conserva "atractivo" para personas de su generación porque durante su época "los obreros tenían una posición más elevada".
Cree que Mao reconocería actualmente el desarrollo económico alcanzado por China, aunque señala que algunos de sus actuales admiradores "no buscan únicamente más crecimiento", sino mejores condiciones para los trabajadores.
Un popular destino turístico
La diversidad de procedencias se escucha antes incluso de verla. En la plaza y en el resto del complejo turístico se suceden acentos del norte y del sur del país, además de lenguas de algunas minorías étnicas.
Entre los visitantes también aparecen formas de veneración que rozan lo providencial. Un hombre de mediana edad llegado desde la provincia oriental de Anhui asegura a EFE que "el cielo envió a Mao para salvar al pueblo chino".
Shaoshan es desde hace décadas uno de los principales destinos del llamado "turismo rojo" en China, centrado en lugares vinculados a la historia del Partido Comunista Chino y de la revolución.
Ese relato turístico ensalza sobre todo al Mao revolucionario y fundador, mientras deja en segundo plano episodios como el Gran Salto Adelante, cuya hambruna causó entre 16 y 30 millones de muertos según estimaciones académicas, y la Revolución Cultural, calificada por el propio PCCh como una "grave calamidad".
La localidad recibió 17,53 millones de visitantes en 2025, según medios locales, y alrededor de un tercio tenía 35 años o menos.
Un trajín constante de autobuses transporta a los turistas hacia la zona escénica, donde se concentran la estatua, la antigua escuela, el salón ancestral de la familia Mao y la casa en la que creció.
En esta última pueden verse la cocina, las habitaciones de sus padres y el pequeño cuarto que ocupó el propio Mao, donde un soldado perfectamente uniformado permanece de guardia con gesto solemne.
Industria del recuerdo
A pocos metros, la memoria política convive con una nutrida industria del recuerdo, con tiendas repletas de insignias, retratos, postales y estatuas del antiguo dirigente, estas últimas con precios que oscilan entre 469 (70 dólares) y 10.380 yuanes (1.546 dólares).
La imagen de Mao aparece repetida en escaparates y mostradores del recorrido turístico.
Sin embargo, con 33 grados de temperatura y una humedad superior al 50 %, los helados compiten estos días en popularidad con los recuerdos del antiguo dirigente entre los turistas que recorren bajo el sol su localidad natal.