2026-09-14

La Tribuna

La danza de los directores técnicos

Llama poderosamente la atención que haya entrenadores alejados de una institución en determinada fecha y, pocos días después, ya estén vinculados a otra.

Definitivamente, el futbol boliviano tiene muchas particularidades, pero una de las cosas que no pasa desapercibida es la facilidad con la que se cambian los directores técnicos en los clubes.

En la temporada pasada, las salidas o los despidos de los entrenadores se bautizaron como la trituradora de técnicos.

Este año el panorama ha sido similar; incluso los cambios han superado en número a la temporada pasada y quedan por delante tres meses y mucho campeonato por jugar.

Más de un colega, en este mismo espacio, ha señalado que tantos movimientos reflejan la escasa planificación de las instituciones a la hora de elegir entrenadores porque, cuando las cosas no salen, el mejor camino o el más fácil es cambiar de entrenador.

Por eso resulta difícil entender por qué algunos directores técnicos duran tan poco en sus cargos, cuando se supone que los dirigentes los eligen tras analizar su estilo de juego, su perfil y si responden a la identidad histórica del club.

También si su propuesta táctica se adapta al plantel, a los jugadores con los que cuentan los diferentes clubes, porque está claro que los que arman los planteles permanecen poco tiempo.

Con esas premisas, llama poderosamente la atención que haya entrenadores alejados de una institución en determinada fecha y, pocos días después, ya estén vinculados a otra.

Es difícil comprender esa dinámica. Si un DT fue despedido por no cumplir objetivos o por bajo rendimiento, ¿cómo es que inmediatamente encuentra nuevo destino? Aunque también es cierto, son contadas las excepciones, que algunos profesionales son apartados por cuestiones extradeportivas.

Esa danza de los técnicos ha derivado en que la norma del fútbol nacional establezca que un entrenador no puede dirigir a más de dos clubes en una temporada. Sin embargo, los ejemplos abundan para demostrar que el reglamento muchas veces no se cumple, porque las artimañas también están a la orden del día.

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