Exportar agua a Chile: ¿el silala embotellado? No sería la primera vez

El cuerpo diplomático representa al Estado, no al gobierno de turno; persigue objetivos estatales, no personales; y se guía por el interés nacional, no por intereses particulares o de grupo.

En los últimos días, el cónsul general de Bolivia en Santiago de Chile, ha recorrido varios medios de comunicación para explicar los alcances del encuentro realizado entre los mandatarios de Bolivia y Chile; y las perspectivas de la nueva etapa de la relación bilateral.

En una entrevista con la periodista Mery Vaca, ante la consulta sobre el manejo de los recursos hídricos transfronterizos, la flamante autoridad consular respondió: “Siento que Bolivia tiene mucha agua; y la minería y Chile tiene muy poca agua”; consecuentemente propuso que: “Bolivia debería EXPORTAR agua a Chile”.

La reacción de la entrevistadora fue espontánea y elocuente. Replicó: “Exportar agua a Chile. Es la primera vez que lo escucho en esos términos (...)”.

En lo personal, la respuesta me dejó desconcertado. Pensé que las ideas inusuales habían quedado atrás. Que la llamada diplomacia de los pueblos era solo un mal recuerdo; y que aquella aspiración de proyectar una nueva imagen de Bolivia al mundo y del mundo en Bolivia vendría a desterrar el voluntarismo, la improvisación y las insólitas ideas que nunca se concretarán.

Me equivoqué. Siempre es posible recuperar una idea del pasado, para hacer una nueva versión. Tan insólita o más que la anterior y ofrecerla como novedad.

Recordemos que, en junio de 2014, el presidente Evo Morales Ayma, tuvo la ocurrencia de industrializar, a mínima escala, las aguas del Silala y así mostrar la propiedad sobre el recurso.

La primera y única producción generó  42.000 botellas de agua del Silala, las cuales fueron distribuidas durante la Cumbre del G77 más China. Lo hecho fue presentado como una expresión de soberanía y dignidad nacional.

Posteriormente, se habló de seguir con el emprendimiento y  comercializar las aguas del Silala en botella.

¿Por qué aquella iniciativa no se convirtió en un negocio de distribución regular? No lo sé, creo que el costo de producción era excesivo. Lo que sí sé es que ahora aparece una versión renovada.

Supongo, que ya no se trata de embotellar el agua del Silala, sino de una exportación de agua, en mayor cantidad por ducto. Aparentemente,  involucraría parte o todas las aguas del altiplano, ya que según la autoridad, es abundante.

Ahí, surgen nuevas dudas. ¿Acaso el Altiplano boliviano es una región de abundancia hídrica? ¿Acaso la extracción de litio no amenaza con dejar sin agua a comunidades indígenas de Bolivia?

El balance hídrico de Bolivia 1980-2020, publicado en 2024 por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, muestra la vulnerabilidad de esta región. Tiene una precipitación media anual de 330 milímetros y un escurrimiento de 25 milímetros, frente a los 550 milímetros de escurrimiento de la cuenca amazónica.

En ese marco, la iniciativa trae consigo varias preguntas como: ¿qué fuente concreta de agua se pretende utilizar?, ¿será solo en la zona fronteriza o todo el Altiplano?,  ¿habrá transporte de agua: mediante tuberías, bombeo, cisternas o canales artificiales?, ¿cuánto costaría la infraestructura?, ¿qué beneficio neto recibiría Bolivia?; o al final, ¿se trata solo del agua que de manera natural discurre a Chile y que ahora será cuantificada y vendida?

Es más, es necesario saber qué tratamiento aduanero da Chile al producto. En principio, hay buenas noticias, el agua de origen boliviana, en sus diversas formas, ingresa a Chile con una preferencia arancelaria del 100%, en el marco del ACE N.º 22.

La verdad, es que la autoridad no entró en detalles. La iniciativa fue explicada de manera breve, consecuentemente sería apropiado brindar mayor información y conocer con propiedad  en qué consiste el negocio de: ¡exportar agua a Chile!

Al final, creo que la pregunta formulada por la entrevistadora abordaba un otro tema, no menor, al contrario de la mayor y absoluta relevancia.  En lo global, pretendía indagar qué ha hecho el Estado boliviano frente al Estado chileno, en la gestión integrada de las cuencas hídricas transfronterizas existentes.

En lo específico, saber también que sucedió con las aguas del Silala, luego de que la representación boliviana reconociera ante la CIJ su carácter de curso de agua internacional. Tema pendiente que los bolivianos merecen conocer como se resolverá; ya que, tras el fallo, tanto Bolivia y Chile tiene derecho a un uso equitativo y razonable del recurso; sin embargo, hasta la fecha, solo el país vecino se beneficia de su aprovechamiento.

El cuerpo diplomático representa al Estado, no al gobierno de turno; persigue objetivos estatales, no personales; y se guía por el interés nacional, no por intereses particulares o de grupo. Por eso, no improvisa, en cada una de sus actuaciones está en juego la fe del Estado y la credibilidad del país ante la comunidad internacional.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
Temas de esta nota
Te puede interesar