Lo que pienso
Bolivia al mundo por los caminos de la integración regional
Bolivia tiene ya abiertas las puertas de su acceso al mundo y del mundo a Bolivia con las ventajas comunitaristas de los organismos de integración regional. Son accesos multidimensionales: geográficos, geopolíticos, comerciales, interfronterizos, sociales, culturales, de hermanamientos identitarios, en suma, como canta Facundo Cabral, con puntos cardinales que se definen en la "maravilla que abarca desde el aire / hasta la mano franca de un amigo / desde la buena voluntad del sol / al pecho infinito del trabajo". Son puertas de acceso al recorrido de emprendimientos mancomunados cultivando historias y futuros comunes con los países vecinos y con ellos al mundo.
Los sistemas de integración son respuestas esperanzadoras a las condiciones del mundo actual que está en proceso de recomposición con la introducción de factores que podrían afectar las institucionalidades de nuestros países y de la región. Uno de estos factores es la re-globalización con políticas proteccionistas y de fragmentación, impulsadas por tendencias hegemonistas de los poderes mundiales que buscan reposicionar su control y supremacía sobre bloques de países y regiones, imponiendo sus intereses con políticas arancelarias que rompen los acuerdos del comercio mundial, así como con el desconocimiento de políticas multilaterales como la paz y la no injerencia en las soberanías nacionales. Los esfuerzos de articulación entre iguales ideológicos alineados a las expansiones de los poderes mundiales tienden a desestructurar los esfuerzos integracionistas pluralistas que son hechura regional.
Por eso es alentador constatar que nuestros organismos de integración suramericanos y latinoamericanos y caribeños no sólo se sostienen, sino que se proyectan como gestores del multilateralismo, de la paz regional y mundial, de la seguridad, de la garantía de los derechos humanos y de la naturaleza y como factores de desarrollo y de representación en las decisiones del orden internacional. En su recorrido histórico, organismos como la CAN, MERCOSUR y ALADI han demostrado, con sus luces y sus sombras, que la integración es una herramienta efectiva cuando existe voluntad política, respeto por la institucionalidad y capacidad para construir consensos en función de horizontes compartidos. Estos son caminos trazados que facilitan los andares de Bolivia en el mundo.
Uno de los caminos integracionistas que facilitan la presencia de Bolivia en el concierto internacional, son las experiencias de intercambio comercial: la CAN con su zona de libre comercio y MERCOSUR con su unión aduanera, que permiten la libre circulación de bienes originarios de sus Países Miembros sin pago de aranceles y con normas validadas de facilitación del comercio. El año 2025 las exportaciones de bienes de la CAN al mundo superaron los 187 mil millones de dólares, de los cuales cerca de 10 mil millones correspondieron al comercio intracomunitario. Por su parte MERCOSUR avanzó en la redefinición de su agenda externa, incluyendo un acuerdo con la Unión Europea, logrando una balanza comercial positiva por US$ 57.100 millones. Una ventaja de estos sistemas comerciales, en sus relaciones intraregionales, es que más del 80 % de los bienes comercializados corresponden a productos manufacturados con mayor valor agregado, que movilizan industria, conocimiento y empleo, demostrando la eficacia de las medidas de facilitación del comercio tanto para el comercio mismo como para la diversificación productiva, el fortalecimiento de capacidades industriales y la generación de mayor valor dentro de nuestras economías. En el caso de las relaciones extrazona tienen mayor protagonismo los productos primarios, seguido por las ventas de productos basados en recursos naturales, dando cuenta de la primarización que todavía caracteriza a nuestros países y que se debe tomar en cuenta a la hora de la comercialización de los minerales raros, así como de las necesarias políticas mancomunadas de industrialización.
Para la agroindustria boliviana la CAN tiene importancia estratégica, puesto que el 91% de lo que exportó el año 2025 a este bloque por un valor de 9.633 millones de dólares, corresponde a productos manufacturados, principalmente tortas, residuos y aceite de soya, azúcar y aceite de girasol. MERCOSUR y el renaciente URUPABOL pueden ser espacios dinámicos de comercialización de productos de nuestro altiplano y valles. Como se sabe, para la adhesión plena a MERCOSUR debemos adoptar la normativa regional en materia de Nomenclatura Común, Arancel Externo Común y Normas de Origen con plazo máximo hasta el 7 de agosto de 2028.
Otro camino integracionista que se debe seguir recorriendo es el de la conectividad aérea, vial e hídrica, además de digital, que Bolivia tiene que saber dinamizar desde su situación geográfica como ombligo conector de la región. Existe camino recorrido y por hacerse. En la CAN el proyecto “Caminos Andinos” pone en valor la riqueza natural y cultural, articulando destinos turísticos de los países. Así mismo, están planteados el proyecto “Cielo Único Andino”, con el que se busca unificar normas, biometría y seguridad de aeropuertos, nuevas libertades aéreas, reducir la fragmentación del espacio aéreo andino, y eliminar barreras de rutas, frecuencias y precios; en la misma línea el proyecto de “Cabotaje Intracomunitario Andino”, busca dinamizar el transporte acuático y multimodal de mercancías en la subregión, aprovechando de manera más eficiente la infraestructura portuaria estratégica de la subregión andina, consolidando una red regional de transporte marítimo y multimodal.
Por su parte, MERCOSUR, ALADI y URUPABOL, que son la salida del país al Atlántico, cumpliendo nuestro país el papel articulador con el Pacífico, tienen iniciativas importantes en los recorridos viales mediante la ATIT (Acuerdo de Transporte Internacional Terrestre) con normativa de ALADI, así como experiencias de conexión ferroviaria entre los países del sur del continente. La conexión aérea para el país, que ya tiene vuelos de su línea bandera BOA a los países vecinos, tiene pendiente concretar la apertura de vuelos al Uruguay, habida cuenta que se tiene ya un preacuerdo para el transporte de pasajeros y de carga. Un factor clave para la integración de Bolivia al mundo es la circulación por la Hidrovía Paraná - Paraguay, contándose ya como puntos de partida la posesión de depósitos en puertos importantes como Nueva Palmira que conecta con el puerto de Montevideo que operará como el hub conector del país con el Atlántico y desde él con el mundo. Bolivia tiene que participar de los corredores bioceánicos operando como articulador y como una especie de hinterland o zona territorial de influencia comercial, política y de desarrollo regional.
Otro campo de recorrido integracionista es el de las iniciativas existentes para la lucha contra la delincuencia organizada transnacional no solamente con acciones bilaterales con los países vecinos, sino también con acciones integracionistas. En este orden, la CAN impulsa la Decisión 922 “Acciones conjuntas urgentes para la lucha contra la delincuencia organizada transnacional”, que ha permitido coordinar operaciones en frontera, intercambios de inteligencia financiera, capacitación a funcionarios vinculados al tema de la seguridad, y funcionamiento del Observatorio Subregional de Seguridad, que sistematiza y analiza información para la toma de decisiones.
También MERCOSUR desarrolla actividades comunitarias que permiten el intercambio de información en materia migratoria relativa a antecedentes penales, requisitorias e impedimentos de tránsito, seguridad, alertas e intercambio de información sobre seguridad, delincuencia transnacional y delitos relacionados con sicariato, extorsión, minería ilegal, amenazas que cruzan fronteras, afectan nuestras economías e instituciones y ponen a prueba la estabilidad democrática. Frente a ellas, ningún país puede responder de manera aislada, la naturaleza transnacional de las organizaciones criminales exige capacidades para construir posiciones comunes, movilizar cooperación internacional y converger con otras iniciativas.
Los sistemas de integración de nuestra región tienen propuestas multidimensionales que contemplan agendas de desarrollo social, que les permite el desarrollo de acciones en diversos campos tales como las políticas culturales, políticas sociales, salud, educación, migración, programas ambientalistas y de prevención del cambio climático, inteligencia artificial, política energética y otros en los que participa el país y puede seguir profundizando posibilidades de avance compartido en los desarrollos nacionales y regional.
Otro camino que se recorre con los sistemas de integración es el de la política exterior que tiene cada bloque y que permiten su presencia internacional protagónica, con posiciones concertadas y que en la actualidad se están renovando en función de las transformaciones que ha sufrido la agenda global, con temas como el desarrollo sostenible, la gobernanza de la inteligencia artificial, la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y la unidad de los sistemas de integración en esquemas mayores, de carácter continental. En este emprendimiento resulta importante la renovación de esfuerzos para avanzar en la convergencia CAN - MERCOSUR como base de la integración suramericana, el fortalecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y las relaciones con otros países y bloques con acuerdos de desarrollo. Bolivia tiene que profesionalizar sus representaciones profundizando el conocimiento y gestión de los sistemas de integración con el aporte de especialistas en relaciones internacionales.
En un contexto global particularmente complejo, en el que se evidencian crecientes tensiones e incertidumbres, la integración regional adquiere una relevancia mayor, en tanto garantía para la defensa de nuestros intereses nacionales y comunitarios y para la generación de beneficios concretos para nuestros ciudadanos. Existen caminos integracionistas recorridos y por construirse, hay que seguirlos caminando.