sábado 4 de abril de 2026

Eurocopa

Inglaterra también remonta y será rival de España en la final del domingo

Cuando peor jugaba la selección de Gareth Southgate, llegó el tanto salvador de Ollie Watkins a los 90 minutos
miércoles 10 de julio de 2024

Dortmund, Alemania / EFE

El último desafío de España en la final de la Eurocopa 2024 del próximo domingo en Berlín será Inglaterra, ganadora de la semifinal al filo del final, ya sin Harry Kane ni Phil Foden sobre el campo, sin señales ofensivas hasta una media vuelta definitiva de Ollie Watkins al borde del minuto 90 que marcó la única diferencia.

Como sucedió un día antes cuando España le ganó a Francia; Inglaterra empezó perdiendo, pero dio vuelta el marcador.

Por segunda Eurocopa consecutiva, por primera vez fuera de su país, el conjunto británico competirá por conquistar un título hasta ahora ajeno, distante, que perdió en los penales en la final de 2021 contra Italia en Wembley. La apoteosis de la grada, a la desolación de sus rivales, la euforia de los jugadores ingleses, ejemplifican todo lo que supone tal reto.

Inglaterra ganó cuando peor jugaba. Cuando la prórroga parecía el único destino posible para el grupo de Gareth Southgate, bien el primer tiempo, gris todo el segundo, vencedor porque la solución del seleccionador por reemplazar a Kane y dar entrada a Watkins, con 20 minutos hasta entonces en esta Eurocopa, salió perfecta. Vencedora.

En el minuto 7, Xavi Simons lanzó el partido. No especuló inicialmente Inglaterra como otras veces. Le ha ido tan mal en esa versión miedosa de sí mismo, conformista, tanto en los octavos como en los cuartos de final, que ya no contempla un plan dentro de los mismos parámetros. Y no especula Países Bajos, que salió con el balón jugado y corrió hacia adelante sin complejos.

Pidió tranquilidad Trippier, vibró el 'muro' del estadio Westfalen de Dortmund, esta vez en un brillante naranja, y se sintió Inglaterra en entredicho de nuevo. Esta vez, realmente, no necesitó una reacción. Ya desde antes había presentado un aspecto muy mejorado, comparativamente con todo su estresante y agónico trayecto hasta las semifinales. Desde el primer instante. No dudó ni un segundo. Hasta el descanso.

Ollie Watkins ya sacó el derechazo que se convertirá en el segundo gol de Inglaterra. Foto: UEFA

 

La reacción

El grupo de Southgate, tan criticado, pero tan convencido de la oportunidad histórica que se abre en el camino, despertó entonces su mejor fútbol de la Eurocopa, se separó de las tinieblas pasadas, liberó todas las cualidades que surgen de cada uno de sus hombres y descargó toda su ambición sobre el área de Verbruggen, desbordado de mirar de un lado hacia otro, porque la amenaza aparecía por cada sitio. Saka, Foden... Y Harry Kane.

Porque, por fin, unidos en el once en todos y cada uno de los encuentros hasta ahora de Inglaterra como si fueran individualidades inconexas, hasta a veces incompatibles, conectaron como cualquier aficionado inglés imaginó hace casi un mes cuando los vio juntos en la alineación que preparó el técnico ante Serbia. Hasta ahora, no había sido así. Este miércoles, en un momento tan decisivo, tan culminante, sí. El primer tiempo. Después, no.

De repente, otra incursión de Saka derivó en una volea de Kane. Su derechazo fue alto. Justo un instante después, fue golpeado por la plantilla de Dumfries: "imprudente" lo calificó después el VAR cuando ofreció a los seguidores la explicación de por qué el árbitro, el alemán Félix Zwayer, decretó el penal tras la revisión en el monitor. Lo anotó Kane, a los 15 minutos.

En el resurgir de Inglaterra, Foden es esencial. Aplacado por las propias limitaciones que se había puesto el equipo en sus anteriores comparecencias en esta Eurocopa, ya ante Suiza intervino mucho más, por el medio, por la derecha o por la izquierda. En la semifinal se le vio fino, rebelde contra sus actuaciones precedentes. Una rosca suya golpeó en la escuadra, hasta que perdió el paso después, conforme avanzó el tiempo, desde el segundo tiempo.

Inglaterra decayó, demasiado lenta, tremendamente previsible, expresivamente anodina cuando cruzó el medio campo; nada que ver con el primer tiempo, nada que ver con lo que debe ser un aspirante a la cima. Foden retrocedió a duelos anteriores, Kane desapareció, Bellingham deambuló y Saka pasó a un segundo plano.

Insoportable para el equipo inglés, alarmado cuando Van Dijk remató a Pickford, ágil para sacarse el balón de encima. Era el momento del conjunto de Koeman, que había cambiado el partido. Lo sintió su afición, mayoritaria, que rugió de verdad por primera vez desde el gol de Xavi Simons, ya superada la hora y más allá.

Inglaterra sufría, replegada, empequeñecida, de pronto reaparecida con el gol anulado a Saka por un fuera de juego de centímetros, justo antes de la decisión de Southgate: fuera Foden y Kane, dentro Palmer y Ollie Watkins, el goleador final, el ganador de la semifinal en el minuto 90. El domingo aguarda España.