jueves 26 de marzo de 2026

Contra corriente

Sobre el Gabinete de Turismo

Si no se crea este escenario, con el convencimiento y la voluntad de trabajar en esta visión de país con la estructuración de esta Política Nacional de Turismo, no hay nada más que hacer.

Cuando se crean escenarios mínimamente alentadores como es el caso de un gabinete de turismo para impulsar el sector, necesariamente y por obligación, las instituciones y/o gremios comprometidos con su desarrollo y promoción deberán debatir en la mesa propuestas estructurales y reales que saquen precisamente del problema estructural en el que se ha sumergido la actividad turística en el país, mirar, sin venda en los ojos, la realidad, los datos y el proceso que ha tenido el turismo en estos últimos 30 años.

Aún en la duda de ser un escenario solo distractivo, me lleva también a exponer ciertas dudas razonables ¿Por qué esperaron tanto tiempo? ¿Por qué en plena crisis económica, cuando no hay recursos económicos para invertir en su recuperación, se abre esta luz al final del túnel? ¿Por qué si hasta ahora el turismo no ha sido reconocido como sector estratégico en la economía del país? ¿Por qué ciertos representantes de los gremios turísticos aparecen siempre en estos escenarios, siendo primero funcionales y proclamando que la solución a la crisis del turismo está a la vuelta de la esquina?, teniendo además un ente rector del turismo que no tiene la capacidad ni la credibilidad de absolutamente nada.

Ahora bien, si les damos el derecho a la duda y cierta credibilidad a este escenario que se está creando, tendría que ser el punto de partida para la estructuración de la Política Nacional de Turismo, donde  estén presentes representantes de los principales gremios formales de la actividad turística, con el fin de que sean parte de ese trabajo, para que contribuyan con el levantamiento de información, se cuente con los respaldos necesarias para la elaboración de dicha iniciativa y con una visión al 2035, que significa, entre otras cosas, cómo queremos vernos como sector turismo a ese año, cuánto queremos crecer en turismo receptivo, cuánto generaremos en ingreso de divisas, cuánto movimiento promoveremos en turismo interno, ¿Cuánto empleo real directo e indirecto crea el sector?, datos estadísticos confiables y transparentes, etc.

La estructuración de esa Política Nacional de Turismo debe considerar también al conjunto de actuaciones, medidas emprendidas y realizadas por los estamentos públicos relacionados a la actividad turística, y de qué manera fueron parte de la política económica del país, y la magnitud de su impacto social. Teniendo en cuenta además que la actividad turística está mayoritariamente desarrollada por el sector privado, pero que sus consecuencias económicas y sociales son vitales para el conjunto del país. Que la función que asume el Estado en relación con el turismo varía según el sistema turístico, el grado de desarrollo económico en general, el del desarrollo turístico en particular y qué se ha logrado hasta ahora. Con el preámbulo remarcado de que el turismo ha sido uno de los fenómenos económicos, culturales y políticos de más importancia del siglo XX, y que ha tomado mayor relevancia en el siglo actual, por los impactos enormes a las economías de los países, por lo que la intervención del estado en la actividad turística está por demás justificada.

Esa Política Nacional debe traducirse en acciones prácticas, en planes, proyectos y estrategias de promoción integral, en infraestructura general y turística requerida, etc., garantizando, sí o sí, el presupuesto para su implementación, del TGN, del financiamiento externo y del aporte privado, asegurando también que la misma no cambie o pare según el color político o gobierno de turno.

En esa línea, cuando algunos gremios del turismo hablan de mejorar la conectividad aérea, la infraestructura aeroportuaria, corresponde a planes y acciones que deben ser parte de esa Política Nacional de Turismo, resultado de un diagnóstico serio y amplio del sector comprometido. Otra cosa son los aspectos técnicos y de mantenimiento en los aeropuertos del país que deben ser atendidos de manera recurrente por el gobierno por su deber y obligación.

Acciones que además conllevan a decisiones constitutivas y de abrirnos al mundo, y que deben ser abordadas como tal, porque de manera inexplicable nos estamos cerrando como país, con líneas aéreas internacionales que se van, este último el holding francés Air France-KLM, Emirates, determinaron suspender temporalmente la venta de pasajes en Bolivia, aerolíneas como offline Royal Air Maroc y APG Airlines, decidieron dejar de operar comercialmente en el país debido a las altas tasas de transferencia al exterior. Y añadir también al monopolio aéreo interno que estamos viviendo en el país, desde que de manera intencionada se promovió la salida del mercado de la línea aérea Amazonas, atentando contra la competencia sana y el equilibrio de precios que deben primar en un mercado.

En este mismo contexto se debe abordar el tema de convertir a Viru Viru en un HUB, que sin duda alguna hubiese sido una buena apuesta en su momento, pero ahora debe ser sujeto de un profundo análisis dentro de la Política Nacional a estructurarse, porque este deberá ser necesariamente igual o mejor al de Lima, Sao Paulo, Santiago de Chile o Buenos Aires; y lanzo la pregunta, ¿Estamos en condiciones en este momento de invertir y ser competitivos con estos HUB mencionados?

Si no se crea este escenario, con el convencimiento y la voluntad de trabajar en esta visión de país con la estructuración de esta Política Nacional de Turismo, no hay nada más que hacer, será la develación de la demagogia y en la forma a la que nos están acostumbrando a vivir en una realidad paralela.

La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360. 

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