martes 24 de febrero de 2026

Un perfil del poeta y comediante

Osorio, el “orureño-cruceño”, o al revés, que se ríe de él y de todos

Pablo Osorio vive en Santa Cruz desde hace casi 20 años. Allí se contagió de humor camba y fue donde su carrera despegó, gracias a una polémica.
Pablo Osorio en uno de sus shows. FOTO: Cortesía Pablo Osorio
Pablo Osorio en uno de sus shows. FOTO: Cortesía Pablo Osorio
martes 24 de septiembre de 2024

En junio de 2022 el Servicio de Impuestos Nacional se metió en una pelea que no pudo ganar. A finales de ese mes envió una citación judicial al comediante Pablo Osorio en la que ordenaba que sacara de las redes un video en el que criticaba, de forma satírica, la mala atención de la institución. Lo único que consiguió fue incentivar la carrera del cruceño-orureño.

“Fue una situación que, reconozco, buscaba. Sabía que la sátira me podía poner en conflicto con alguna institución y hacerme visible. Pero, al mismo tiempo, fue el resultado de la influencia del humor cruceño que tengo: el arte del caracheo o dar palo y aceptar reírnos de nosotros mismos”, recuerda.

Captura de pantalla del video que causó la polémica con Impuestos.

 

No extraña que Osorio se “contagiara” de esa característica agudeza oriental, ya que su vida está profundamente ligada a la capital cruceña, tanto como a su natal Oruro.

Creo que el término camba me queda grande; corresponde más a un tema identitario, que va más allá.

Historia de dos ciudades
Nacido en Oruro, en 1985, Osorio se reconoce como “un híbrido de quirquincho con tatú”, un cruceño-orureño o un orureño-cruceño. Vive en Santa Cruz desde 2006 y desde entonces la considera como su ciudad, pero, como “buen orureño”,  no deja de extrañar su terruño natal.

Eso sí, aún no se ve como un camba. “Creo que el término camba me queda grande, corresponde más a un tema identitario, que va más allá de la simple ciudadanía”, asegura.

Pero el llegar a sentir a la capital de los llanos como su hogar no fue fácil, pese a que su familia tiene una larga historia de cercanía con ella.

“Llegué en un momento  muy conflictivo, políticamente hablando. Ese año (2006), Evo Morales ascendía a la Presidencia de un país profundamente polarizado, con un conflicto  que ya venía cocinándose desde hace años atrás, que no era gratuito”, recuerda el artista.

Reconoce que le tomó mucho tiempo entender dónde estaban las raíces del enfrentamiento. Y en el proceso tuvo muchos choques sociales y culturales.

Lo que le sorprendió, puesto que siempre tuvo una conexión con esa parte del país. “El lazo que tengo con Santa Cruz es, en realidad, mucho más profundo; data desde mi bisabuela, una beniana que se enamoró de un árabe y se fue a vivir a Santa Cruz. Luego mis abuelos y mis tíos migraron a Oruro de vuelta, es un ida y venida familiar”.

De hecho, todo esto está retratado en De los aquisingos a denantes, un libro de poemas que publicó este año. Cuando lo presentó explicó que los versos que lo forman hablan de su experiencia como un migrante con grandes lazos con su tierra natal y todos los problemas que  esa situación conlleva.

El poemario lanzado este año. 

 

Viviendo allí comenzó a entender qué está detrás de la división del país, de las grandes  diferencias que existen en las miradas entre la gente de oriente y la de occidente. “Felipe Quispe lo dijo alguna vez: Bolivia realmente es una fragmentación de Bolivias. Entonces, por eso nos miramos unos a otros con desdén, con desconfianza. Así que cuando  terminas de entender de dónde vienen los resentimientos empatizas con el dolor y con la rabia. Terminas entendiendo de dónde le duele al cruceño y dónde le duele al boliviano. Llegar a Santa Cruz me ayudó mucho a entender un poco más a mi país”.

A esto se sumó su contacto con el estilo de comedia que se trabaja en Santa Cruz, tanto en los tradicionales café concert, como en el emergente humor de la Stand Up Comedy.

Así que cuando  terminas de entender de dónde vienen los resentimientos, empatizas con el dolor y con la rabia.

Descubrió que compartía el mismo tipo de ingenio que los cambas: la capacidad de cuestionar todo y reírse de uno mismo al mismo tiempo. Algo que el mismo Osorio hacía desde colegio, ganándose el apelativo de “el fregado” de la clase.

Asimismo, descubrió que “uno de los ciudadanos más jocosos y más divertidos de Bolivia es el camba”. No es de extrañar que su carrera despegara en esa ciudad, pese a que en un inicio su interés creativo seguía otras direcciones, concretamente la de la literatura.

Poeta y narrador
Cuando llegó a Santa Cruz Osorio ya tenía premios en su currículo. Entre otros ganó el Concurso Nacional de Cuento Breve y fue Mención de Honor del Concurso de Literatura Franz Tamayo. También tenía publicado un  poemario y, al arribar a su nueva ciudad, comenzó con una nueva serie de poemas, más íntimos.

ecorte de periódico en el que se informa del premio que ganó. FOTO: Cortesía Pablo Osorio

 

Durante sus primeros años en Santa Cruz publicó otro libro, La Gorda, y se dio cuenta de que su redacción tenía cierta tendencia hacia la comedia y la sátira. Durante varios años dio vueltas en su cabeza la idea de dedicarse de formas más profundas a hacer reír a los demás.

He tenido la suerte o la bendición de haber dado un golpe de gracia con el tema de Impuestos. 

Pero no fue cuestión de dar el salto y ya. Tuvo que pasar por un período de preparación e investigación: definir cómo se presentaría, en qué medios lo haría y, principalmente, cuál sería el chiste de, bueno, sus chistes.

El aguijón de la crítica
Durante esta etapa descubrió que “el boliviano se ha criado viendo, como piedra angular del humor, al café concert y todo lo que entendemos por comedia en Bolivia. Desde  que la familia Travesí popularizó este formato,  es que todo sketch tiene que ser teatral, tiene que haber una persona disfrazada para que el boliviano entienda la clave del humor”.

Uno de sus sueños, según asegura en su cuenta de Facebook. FOTO: Cortesía Pablo Osorio

 

También se encontró que eran muy pocos los comediantes que satirizaban directamente a las instituciones como tales. “Nos acostumbramos a burlarnos del político, de la autoridad, por sus características personales, pero no apuntamos a las falencias de los sistemas”.

Eso, sumado a la salida de su último trabajo, hizo que se lanzara, como se dice, al estrellato. Para ello utiliza dos sistemas: las redes sociales y el stand up.

Fue con las primeras que ocurrió el desencuentro con Impuestos. Que tampoco fue la única institución que se molestó con el comediante.

“Recibí una ‘cordial y educada’ amenaza de la Policía para que no ‘mancillara’  el nombre de la institución. Pero ese es uno de mis objetivos, satirizar lo que otros no lo hacen”, dice.

Pese a los riesgos, este tipo de sátira le permitió jalar a un público  al que no suelen llegar sus colegas de stand up: los mayores de 45 años, los que se criaron con el café concert.

Afiche de una de sus presentaciones grupales. FOTO: Cortesía Pablo Osorio

 

“He tenido la suerte o la bendición de haber dado un golpe de gracia con el tema de Impuestos. Mis audiencias son gente de 45 para arriba que tienen negocios o disfrutan de la sátira política”, evalúa. “Es irónico, porque en mi gremio la gente del stand up tiene puras audiencias jóvenes, pero yo soy el único que traigo audiencias de mayor edad. Se acercan porque me vieron hacer sátira, en TikTok, disfrazado, actuando de algún personaje y pinchando al sistema”.

Hay mucha diferencia entre estos dos sistemas de comedia, que Osorio compara con deportes de alto riesgo. Por ejemplo, los videos que difunde en sus cuentas de TikTok, YouTube y Facebook suelen ser los más rápidos. “En cuanto veo una noticia, o experimento algo, se puede reaccionar más rápido con un video corto”.

Su plataforma favorita para difundir sus trabajos es TikTok. Pero eso no hace que descuide las otras y todas están certificadas, lo que le otorga una mayor credibilidad y peso.

Asimismo, reconoció que le encanta X (antes conocida como Twitter), en la que tiene el “placer” de “pelearse con la gente sin humor, responder a los que no entienden los chistes y, en pocas, convertirme en una molestia como antes”.

Otra cosa son las presentaciones ante el público. “Es un trabajo más, digamos, sobrio. Tengo que sentarme y trabajar en un guion, pulirlo y practicarlo antes de subir a las tablas. También la interacción con el público es más directa”.

De esta manera ha llegado a escenarios de todo el país. Se presenta tanto en su natal Oruro -“donde, lamentablemente, nos tomamos todo muy en serio”- como en Santa Cruz y La Paz. Lo hace en solitario o con amigos y ahora busca provocar carcajadas fuera de las fronteras.  

PERFIL

Ͱ NACIMIENTO · Nació en la ciudad de Oruro el 12 de diciembre de 1985.

Ͱ EDUCACIÓN · “Soy un lasallista de toda la vida”, afirma con orgullo. Es licenciado en Marketing y Publicidad, y también estudió Sociología e Ingeniería, aunque no las terminó. 

Ͱ ARTE · Es poeta y narrador. Escribió tres libros de poesía y varios cuentos. Sus videos salen en las plataformas.