martes 24 de febrero de 2026

Sabor y turismo en la pampa orureña

Huari: la receta mágica que alzó la empresa y potenció al pueblo

Con más de 100 años, la planta de Huari está llena de historia. Desde la elaboración de la premiada cerveza, hasta los fantasmas que la ocupan es un destino atractivo.
Los tanques de fermentación, decorados con un mural que describe la naturaleza del Altiplano que rodea a la  planta. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360
Los tanques de fermentación, decorados con un mural que describe la naturaleza del Altiplano que rodea a la planta. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360
miércoles 04 de diciembre de 2024

No se sabe exactamente cuándo se levantó la planta, porque los registros existentes se limitan a la fusión de dos empresas en 1886. Pero, más que perjudicar, ese misterio hace que la planta de Huari se convierta en un destino turístico muy interesante. 
Pero no solo es la instalación la que despierta interés. También lo hace el mismo pueblo orureño, el cual creció alrededor de una de las industrias más prósperas de Bolivia: la de la cerveza.

“No se puede separar el pueblo de la receta ni la receta del pueblo. Gran parte de nuestros avances se deben a la relación cercana que tenemos con las comunidades locales”, reconoció Rodrigo Rodríguez, responsable de Recursos Humanos de la instalación orureña.

El horno donde se tuesta la cebada que se usará. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Solo basta ver los adoquines que rodean la entrada del lugar. En varios de ellos, en plena calle municipal, se puede ver el logo de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN). Asimismo, hay programas de apoyo social al municipio y gran parte de los más de 30 trabajadores son originarios de Huari.

“No es propaganda, realmente el pueblo y sus alrededores nos permitieron crear las recetas que nos hacen ganar tantos clientes y premios”, aseguró por su parte el maestro cervecero de Huari, Alfredo Zeballos.

Es por eso que hasta los espíritus reciben reconocimiento en la planta cervecera.

Un destino especial 
El viaje a Huari por tierra, desde La Paz, toma entre seis y siete horas, de acuerdo con el vehículo que se utilice. Entrar no es fácil, pues pese a todos sus atractivos sigue siendo una planta industrial donde se procesa una bebida. Por ello no es común que se organicen visitas turísticas.

“No necesitamos hacerle (al agua) tantos tratamientos como en otras ubicaciones.  Y nos obliga a trabajar para mantener la vertiente limpia”.
Alfredo Zeballos

Se mantienen los elementos antiguos en un museo. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Pero desde hace un tiempo la CBN está organizando visitas guiadas a sus fábricas, que están en diferentes regiones. Para conocer los paquetes de visita, los interesados deben ir a la página https://tour.cbn.bo/404#conoce.

Por el momento, Huari se abrió para ocasiones especiales, como festejar a los graduados del programa de capacitación Expertos cerveceros.

De lo espiritual a lo terrenal
A llegar al lugar, uno se encuentra con lo espiritual. Después de cruzar la puerta del complejo, el visitante y los trabajadores deben tocar una campana, pidiendo permiso de entrada a los ajayus tutelares.

Alfredo Zeballos ofrece probar la cerveza. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Es que los trabajadores son conscientes de que en la zona hay cosas más antiguas que la planta. “Si bien no tenemos una fecha exacta de creación, calculamos que las primeras instalaciones son de, al menos, 1850. Por lo que está, como se dice, pesada”, cuenta Zeballos.

De hecho, se sabe que algunos de los edificios del complejo se construyeron en zonas de chullpares, por lo que las historias de fantasmas forman parte de la experiencia. Una de las más famosas es La Novia, el alma de una mujer despechada que busca pareja entre los trabajadores solteros de Huari.

2.500 hectolitros de cerveza Huari se producen por día en las instalaciones ubicadas en el pueblo orureño. La mayor parte, un 90%, se consume en la capital departamental.

Un maestro cervecero observa el pequeño museo. FOTO: Jorge Soruco/Visión360

 

Los obreros y ejecutivos viven en el lugar. En función de la temporada lo hacen de lunes a viernes, o de domingo a domingo. La empresa produce, diariamente alrededor de 2.500 hectolitros diarios. Tiene muy poco retorno de producto, pues es muy consumido, principalmente en Oruro (casi el 90%), donde es considerado patrimonial.

Su secreto está en la receta, celosamente guardada. Lo poco que revelan sus custodios es que depende de la proporción de agua y cebada. Y el agua tiene su propio secreto: proviene de las vertientes de Huari. “Esto hace que no necesitemos hacerle tantos tratamientos como en otras ubicaciones.  Y nos obliga a trabajar para mantener la vertiente limpia”, agrega Zeballos.

Zeballos muestra una parte del pasado industrial. FOTO: Jorge Soruco/Visión 360

 

Un detalle importante: si bien la empresa va mejorando su tecnología, no se deshace de los equipos antiguos, por lo que incluso las zonas más ajetreadas de la planta tienen un aroma a museo, con teléfonos de pared y sistemas analógicos en medio de computadoras.

Los visitantes son llevados por cada uno de los pasos de la elaboración de cerveza. Se concluye la visita con la cata de la bebida en sus diferentes estados y el obligado maridaje: un cordero con su Huari.