sábado 4 de abril de 2026

La compositora conversó con Visión 360

Matilde Casazola, sus raíces y el fuego que siente al crear sus obras

La poeta contó, detalle a detalle, cómo vive el proceso de creación de sus obras. Habló sobre De regreso, su cueca más querida en Bolivia. Reveló cuáles son sus principales influencias.
La poeta Matilde Casazola durante un encuentro de escritores. Foto: Marcelo Meneses - Alma Tunante
La poeta Matilde Casazola durante un encuentro de escritores. Foto: Marcelo Meneses - Alma Tunante
miércoles 29 de enero de 2025

“Es como una herencia que uno ha recibido desde sus abuelos”, dice Matilde Casazola al recordar el momento en que descubrió su vocación por la poesía y la música. Evoca a su abuelo, el célebre escritor boliviano Jaime Mendoza, quien fue una gran inspiración en su carrera. “Él me ha marcado bastante, yo tengo un poema que permanentemente recuerdo de él; es un poema que incluso influyó para que yo me determinara a no alejarme nunca de mis raíces, de Bolivia. Ese poema se llama Pachamama”.

“Ese olor de la tierra humedecida/ me sugestiona… ¡Delicioso olor! Siento el llamado de una nueva vida; / un ansia indefinida, un misterioso amor”. Así, Casazola repite el comienzo del poema de su abuelo, una herencia que guarda en su corazón. “Es un canto a la tierra y eso ha determinado en gran medida que yo tenga como temática permanente e inspiración lo que es la tierra, la tierra natal para cada persona. La tierra donde nació, que trae algo especial; en mi caso, Bolivia”, cuenta en una entrevista exclusiva con Visión 360.

Para Casazola, crear poesía y música es seguir su vocación, una vocación que es muy fuerte y que nació en su infancia. “Se ha ido manifestando a lo largo del tiempo fielmente hacia la poesía, hacia el canto. Ha sido un encuentro constante con una pasión que se ha materializado en obras, tanto en poemas como en canciones. Y eso es lo que he venido haciendo desde hace mucho tiempo”.

Una ilustración en homenaje a la premiada poeta. Foto: Oscar Leytón Ramallo

Esa vocación está más viva que nunca. “Agradezco que ahora sigo escribiendo”, dice y cuenta que divide el proceso de creación de sus obras en temporadas; unas están destinadas a la poesía y otras, a sus canciones. “Eso es lo que vengo haciendo en mi vida”, afirma.

Y justamente ahora está preparando un nuevo álbum con temas inéditos. “No es fácil publicar, es una labor muy difícil porque se requieren medios económicos para publicar un disco o un libro”, comenta y revela que guarda una colección de obras de poesía listas para salir a la luz; solo falta el financiamiento.

El fuego de la creación 

“En cuanto a música y canciones, estoy permanentemente con la guitarra”, asegura y revela que, si está en el proceso de creación de un poema o una canción, comienza memorizando las primeras frases que surgen como un adelanto temático de la obra. “Entonces, voy memorizando algunas frases y luego comienzo a escribir en un cuaderno; a medida que voy desarrollando una idea, voy plasmando lo que sale de mi mente”, agrega.

Cuando identifica que todo está logrado, deja “reposar o descansar” la obra por lo menos un día. “La vuelvo a leer y la afino; afino los pensamientos, las imágenes, pero sobre un texto escrito. Pero si es una canción, voy tarareando una poesía; a veces, la melodía me acompaña horas o más de un día”, dice y explica que así va tejiendo sus obras, con un detalle meticuloso, palabra por palabra.

La compositora  y su guitarra, su gran compañera. Foto: Correo del Sur

Se encarga de revisar cada detalle, todos los elementos, las ideas musicales, el texto poético y las letras de las canciones. Todo este proceso es rápido, un día o, a lo sumo, dos días, hasta plasmar la obra. Luego viene el proceso de afinación, de perfección. “Esa es la forma en que se dan mis creaciones”, comenta y asegura que primero plasma “en caliente”, luego espera que “enfríe” para afinar los últimos detalles. “En el momento creativo hay mucha pasión, mucho entusiasmo. Hay bastante fuego. Después de unos días, cuando se ha enfriado, vuelvo a leer la obra”, sostiene. Generalmente, está contenta con los resultados.

Destaca que la mitad del trabajo creativo es inspiración, algo no muy racional; es como un acceso de ideas y sentimientos que se plasman. Después de vivir ese momento, puede tomar conciencia.

Rara vez no ha estado convencida con una de sus obras. “Recuerdo que una vez escribí una canción, estaba un poco saturada. Cuando la terminé, la leí y no me convenció. La dejé abandonada entre papeles y cuadernos durante mucho tiempo”, dice.
Hasta que un día, luego de mucho tiempo, revisando los cuadernos, encontró el texto, lo leyó y le encantó. “Dije: qué increíble”.

Entendió que en ese momento estaba saturada y no captó “el peso de la obra”, pero después del “tiempo de enfriamiento” la volvió a encontrar y le encantó.

Asegura que nunca escribió algo que le haya disgustado. “Esa fue una excepción, pero cuando la volví a leer, me gustó”, sostiene.

Casazola recibe un retrato, como parte de un homenaje. Foto: Ministerio de Culturas

De regreso y la alegría

“Hay canciones que me dan satisfacciones permanentes. Eso es algo increíble”, dice y recuerda que para ella es una alegría cuando recibe la noticia de que una de sus composiciones fue interpretada o grabada por otro artista.

“La canción que más ha entrado en Bolivia es mi cueca De regreso, que cuenta en sus estrofas la emoción del reencuentro después de años, después de tiempos de ausencia. La emoción de volver a saber que esa tierra que tanto uno ama te vuelve a acoger es como volver a tu brazo materno; es una sensación muy hermosa”, explica.

Al hablar de las versiones de sus composiciones interpretadas por otros músicos nacionales e internacionales, Casazola menciona que cada artista tiene su propio modo expresivo; no todos se ajustan al estilo que uno cultiva, algunos tienen otros estilos. Sin embargo, sostuvo que esto se convierte en un desafío para la obra, porque “la obra es como un hijo que se aleja del hogar; la madre y el padre ya no van a saber exactamente lo que le está pasando a ese hijo, tiene que cargar con toda su seguridad e inseguridad solo. Eso pasa con algunas obras”.

Casazola recibió el título Doctora Honoris Causa de la UMSA de La Paz y de la USFX de Sucre. Foto: Correo del Sur

Explica que, a medida que un artista o varios artistas van interpretando una de sus obras, muchas veces hacen ciertas modificaciones, pero cree que es el riesgo que se asume. “Uno no puede poner debajo de la obra, por favor, interpreten como a mí me gusta. Ahí está la obra, al aire, y cada artista la interpretará; a uno le gustará o no, pero ya, es el hijo que se ha ido, uno no lo puede detener”, sostiene.

Para Casazola, muchos artistas hicieron “interpretaciones muy lindas de sus canciones”. “Entre las últimas, he escuchado una versión del destacado violinista Gustavo Orihuela, quien hizo la versión del bailecito Tanto te amé, que es un juego en el violín alrededor del tema. Él lo desarrolla según su sentimiento, su sentir, pero siempre girando alrededor del tema central. Y resulta muy interesante oír su versión. Es como una recreación, no es una interpretación exacta; pero como es un artista, le da un toque mágico, de gran inspiración”, explica.

La poeta en un acto que se realizó en el Ministerio de Culturas. Foto: Ministerio de Culturas

Las influencias

La lectura es esencial para la labor diaria de la poeta. Cuenta que entre sus principales influencias en el mundo de las letras están dos poetas: el mexicano Amado Nervo y el español Federico García Lorca.

“He tenido algunas influencias fuertes desde mis comienzos, desde mi adolescencia. A lo largo del tiempo, hay algunos que han dejado un sello en mí, en mi obra. Podría citar al gran poeta mexicano Amado Nervo, que ha sido célebre y lo he leído bastante. Creo que él fue un poeta que me inspiró bastante”, dice. “Otro  artista que me inspiró muchísimo y al que tengo como un amigo que siempre está presente es Federico García Lorca. Serían esos”, dice.

Casazola recibió desde el Premio Nacional de Cultura (2016) hasta el Cóndor de los Andes (2023). Para ella, los reconocimientos son una motivación. El lunes, el Gobierno anunció que el Centro Plurinacional de las Culturas y las Artes “La Sombrerería”, ubicado en Sucre, lleva el nombre de Matilde Casazola. Este homenaje coincide con los festejos del Bicentenario de Bolivia.

Para Casazola, este homenaje es especial por el amor que le tiene a Sucre, la ciudad en la que vive, escribe y siente día a día el fuego de sus creaciones. “Es mi casa natal, las huertas donde siempre he mirado los árboles, el verde, los cerros, tantas coloraciones que tienen las montañas de Sucre y que se pueden admirar desde diferentes lugares. Para mí, Sucre es ese paisaje, no es ni muy sobrecogedor ni tampoco tan desolado. Es como un canto valluno, donde hay montañas, pero también hay vegetación”, dice y destaca el rol histórico de Sucre, su tierra, sus raíces.