domingo 5 de abril de 2026

Santa Cruz produce al menos 1,2 millones de ha de soya al año

La ruta de la soya: desde la rotación de cultivos hasta el uso de tecnología

Los productores explicaron que enfrentan dificultades como sequías, inundaciones, plagas e insectos. Piden a las autoridades garantizar la dotación de diésel para la cosecha de la producción.
La época de la cosecha de la soya se acerca y los productores piden garantizar los combustibles. Foto: Natali Vargas
La época de la cosecha de la soya se acerca y los productores piden garantizar los combustibles. Foto: Natali Vargas

Desde la rotación de cultivos hasta el uso de tecnología, como drones, la siembra de soya en el departamento de Santa Cruz involucra numerosos procesos. De acuerdo con los productores de este cultivo, en medio de este trabajo deben enfrentar factores externos que van desde plagas, como hongos, maleza e insectos, hasta adversidades más evidentes, como la sequía, las inundaciones y, en el peor de los casos, los incendios.

Expertos de la Asociación  de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), entidad parte de la ExpoSoya 2025, realizada en el municipio de Cuatro Cañadas, Santa Cruz, explican que la semilla se apoya en elementos tecnológicos y se aplica la rotación de cultivos.

“No solo sembramos soya, sino también sorgo, maíz, girasol y trigo. El sector aporta con la seguridad alimentaria del país, Santa Cruz aporta con más del 70% de los alimentos y es aquí donde se producen”, explica Richard Trujillo, gerente técnico de la Anapo, durante una presentación en la ExpoSoya.

Antes de la siembra se debe realizar un estudio de suelos. Foto: Natali Vargas 

El proceso de siembra

La siembra de la soya va de la mano del forraje, o “rastrojo”, una especie de colchón natural hecho con base en hierbas, sobre el cual una máquina sembradora deposita una semilla en su interior. Este forraje se encarga de captar la mayor cantidad de agua posible, para que la soya, en la sombra, pueda alimentarse de esta y los nutrientes, y la materia orgánica que se obtenga de la descomposición del rastrojo con el paso del tiempo. 

Esta es la técnica base para la rotación de cultivos. David Cortez, ingeniero de la Anapo, explica que incluso en una misma parcela de tierra se puede alternar con las semillas, para tener distintos tipos de productos, y estos, a su vez, aportarán con el rastrojo para la siguiente siembra. 

Cortez advierte de elementos, como la maleza, que debe ser retirada de la tierra, para obtener un cultivo “más saludable”.

“Mientras usted tenga un cultivo, es mejor. Nunca debería dejarle que salgan las malezas; si usted siembra cultivos todo el tiempo, lo va a tener más saludable su suelo”, indica Cortez, durante una exposición.

Trujillo estima que anualmente se producen al menos 1,2 millones de hectáreas (ha) de soya en Santa Cruz, y que cada una de las ha produce un volumen de 2,2, es decir, 2.200 kilos de grano por ha. 

“Nuestro promedio es de 2,2, es decir, 2.200 kilos por hectárea, esperemos estar un poco más; la verdad, eso es lo que pretendemos, dependemos de las últimas lluvias, pero estimamos 1.200.000 hectáreas que se han sembrado. Esperamos estar por encima del promedio, que es 2,2”, indica el gerente técnico de Anapo.

El producto llega de forma indirecta al consumidor final, ya que si bien en Bolivia el consumo directo de soya no es habitual, este se da mediante la alimentación del ganado, y en la obtención de sus derivados como la carne de res, pollo y cerdo, además de los huevos, puesto que los animales se alimentan precisamente del grano. 

“La soya nos llega a nosotros, llegamos a consumirla en el pollo, en el ganado, en el chancho y los huevos que consumimos prácticamente todos los días. Esos animales han consumido soya, de una u otra forma, llegamos al consumidor no de forma directa, pero llegamos. Aquí tenemos derivados”, comenta.

Los granos de soya sirven para alimentar ganado y exportar. Foto: Sayuri Loza

Pesticidas y eventos

La resistencia a plagas es uno de los factores determinantes en la siembra y en la cosecha de la soya. Enfermedades, como la “roya”, pueden afectar a los cultivos y generar gastos considerables en su pérdida. Para la importación de semillas resistentes a la roya y a otros factores, como el estrés hídrico (falta de agua), Bolivia trabaja con empresas de Paraguay. 

“La roya es una especie de hongo que le entra a las hojas. Cuando esa enfermedad llega y entra a las hojas empieza a proliferar. Entonces, cuando hay mucha enfermedad y condiciones de temperatura, empieza a proliferar, continúa y va matando la planta. Esta enfermedad es bien complicada y se gasta mucha plata para poder controlar. Qué hacemos con Paraguay, traemos variedades (de soya) que ya tienen esa resistencia (a la roya). Cuando el hongo entra, las células se defienden y lo eliminan. Ellas lo controlan, impidiendo que se prolifere, no permiten que esporule ni que libere más hongos”, explica  Juan Carlos Coaquira, de Anapo.

Otro elemento que coadyuva en la seguridad de los cultivos  -según los productores- es el uso de pesticidas. Sin embargo, activistas y estudios en países vecinos denuncian que estos insumos son dañinos para la salud. 

A causa de la humedad y las lluvias, muchas veces, para la fumigación de cultivos, los ingresos a las zonas de producción  son difíciles. Ante ese problema, la tecnología llega para dar un espaldarazo. Una de las principales innovaciones fue la implementación de drones especializados en la fumigación de cultivos. Estos equipos son conducidos desde un control remoto y son de un mayor tamaño  en relación con un dron convencional, ya que cargan los pesticidas para rociarlos sobre los cultivos, en zonas de difícil acceso. El costo estimado de uno de estos aparatos es de  50 mil dólares y llega a soportar una carga de 50 kilos.

Los drones empleados para fumigar. Foto: Paulo Lizárraga A.

Subvención

Una de las principales amenazas para la producción de soya en Santa Cruz es la escasez de combustibles, especialmente el diésel. Aunque este carburante llega al país, ya no lo hace con la misma regularidad que antes.

El costo de 3,72 bolivianos por litro del carburante es garantizado por el Gobierno, pero ya no es novedad ver largas filas de vehículos en los surtidores, a la espera de abastecerse de este insumo para el trabajo. La falta de diésel perjudicó tanto al transporte como a la producción y al agro.

El Gobierno autorizó la libre importación de diésel a precio internacional. Desde la Anapo indican que, en caso de que el costo de la importación sea superior a  3,72 bolivianos por litro, se deben realizar los cálculos necesarios para garantizar la producción, tomando en cuenta factores como el consumo de combustible por hectárea. “No hicimos un cálculo, pero si el diésel nos llegaba a  3,72 bolivianos y tendríamos que importarlo en un promedio de 10 bolivianos, tendríamos que hacer los cálculos según el consumo por hectárea. Pero también necesitan otros sectores, como los transportistas. El diésel no solo es el tema productivo, sino que involucra a otros sectores en la cadena”, dice Trujillo.

Los girasoles producen aceite vegetal. Foto: Paulo Lizárraga A.

Cosecha: Anapo pide garantizar el abastecimiento del diésel

El gerente general de Anapo, Jaime Hernández, pide a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y a las instancias correspondientes no fallar en la provisión de diésel, debido a que comenzó la época de cosecha. 

“Es para esta etapa fundamental que necesitamos que YPFB no falle en la provisión de diésel para los pequeños, los medianos y los grandes productores”, dij0 Hernández, en un contacto con los medios de comunicación.

En la actualidad, se hizo la siembra de 1,2 millones de ha de soya, además de 200 ha adicionales de maíz y sorgo, y que hasta el momento la provisión del carburante permitió culminar con éxito la etapa productiva, a pesar de las dificultades previamente mencionadas para su obtención.

“Hoy por hoy, el productor que no tiene diésel hace todos los esfuerzos para conseguirlo porque sin ese insumo no puede cerrar actividades productivas. Es importante aclarar que a pesar de las dificultades, se logró concretar la siembra en verano; se sembraron 1,2 millones de ha de soya y 200 ha de maíz y sorgo”, sostuvo.

Los trámites para la libre importación del carburante aún están en evaluación por parte del sector. Sin embargo, señala que acceden al combustible con un costo de  6,72 bolivianos por litro, y que los pequeños productores compran incluso de reventa a un precio superior.

“Ya hubo incremento, a los compradores se les entrega a  6,72 bolivianos, pero los pequeños productores que también tienen problemas para abastecerse, tienen que recurrir a comprar en una reventa, de hasta en 10 bolivianos el litro. Hay una irregularidad”, lamentó.