jueves 26 de marzo de 2026

Contra corriente

Turismo receptivo y emisivo, entre ilusiones, competencia desleal, falta de regulación y datos develadores

Entre otras cosas, requerimos de manera urgente planes y estrategias de promoción con su respectiva garantía de presupuesto e inversión, tanto para el mercado internacional e interno.

Cuando algún aventurero vestido de autoridad habla sin fundamento y sin base estadística sobre un rubro determinado, a estas alturas de la vida económica del país no debería sorprendernos ni deberíamos darle mayor relevancia, porque es el resultado del manejo estatal de la última época, particularmente de los últimos 4 años, en que la actividad turística no es ajena a una realidad dura, en el que la inoperancia, la ineptitud en hacer gestión con resultados positivos, la demagogia en la información, la manipulación de datos de las autoridades de turno fue una constante. En muchas de las investigaciones realizadas y varias de ellas publicadas en esta columna de opinión, hemos demostrado con datos fehacientes que el turismo boliviano a caminado con pies de plomo en estas dos últimas décadas, sumido en la postergación y el retraso a comparación de países de la región.

Pero ausentes de toda autocrítica y subestimando a todos los actores comprometidos con este rubro, continúan desvirtuando y manipulando esa realidad no oficial, y no solo es el hecho de minimizar el gasto de un turista que llega al país, a nombre de poder adquisitivo, sea israelita o de cualquier origen, sino, que para justificar aquella absurdes se anteponga una vil mentira ante una decisión netamente ideológica y política; solo es acceder a los datos estadísticos de turistas que ingresaban a Rurrenabaque y al Madidi antes de la promulgación del Decreto 2339 de 2015, que obliga el visado a ciudadanos israelitas, y podrán ver cómo el turismo mejoró la calidad de vida en ese municipio y de las comunidades circundantes antes de ese mencionado Decreto. Además, como si nuestro país sería un privilegiado de recibir turistas de alto poder adquisitivo. Sería oportuno que revisen sus propios datos que genera el INE y Migración sobre la procedencia y el gasto del visitante extranjero que llega al país.   

Veamos, cuando la primera autoridad del turismo del país dice que confía en que el Bicentenario posicionará a Bolivia como destino turístico, recordarle, por si no lo sabe, que los procesos de promoción y posicionamiento de un destino requieren de un plan o una estrategia, de acciones concretas a corto y mediano plazo e inexcusablemente de un presupuesto garantizado, la pregunta es ¿Contamos con ese plan o estrategia?, ¿Cuánto de presupuesto o de inversión está contemplado para el posicionamiento de Bolivia en el mercado internacional?, sería responsable que nos hablen de números.

Más tarde, la autoridad argumentó públicamente que, en cuanto al turismo externo, se tiene una estrategia denominada ‘Bolivia te espera’, para difundir a Bolivia en escenarios internacionales. "Este año hemos participado en los eventos más importantes del mundo, como en España y otras más, donde hemos llevado el Salar de Uyuni, Carnaval de Oruro y otros destinos icónicos". Recordarle nuevamente al viceministro en base a datos del INE y de Migración que, en 2024 hemos recibido 903.066 visitantes extranjeros, lejos de los datos prepandémicos de 2019 de 1,2 millones de visitas del exterior. La mayoría de los países de la región superaron los datos prepandémicos en llegada de turistas internacionales. Por otro lado, cuando la autoridad dice que se tiene una estrategia denominada Bolivia te Espera, aparte de que es una copia fiel a “Cuba te Espera”, aclararle que es un concepto alineado a la Ley Nº 292 “Bolivia te espera”, promulgada el 25 de septiembre de 2012, que tiene como objetivo establecer las políticas generales y el régimen del turismo en el Estado Plurinacional de Bolivia. Su propósito es desarrollar, difundir, promover, incentivar y fomentar la actividad productiva de los sectores turísticos público, privado y comunitario. Son conceptualizaciones o lineamientos generales a objetivos y propósitos que deben conducir a un país en el rubro del turismo, no es para nada una estrategia.

En este sentido, refrescarle con datos estadísticos oficiales al viceministro y sustentar que no fue una estrategia, debido a que en 2012 tuvimos la llegada de 506.384 ‘visitantes’ extranjeros y el 2013 se tuvo una baja a 467.615 de ‘llegadas’ del exterior, y lo que es más revelador aun, en 14 años, de 2012 al 2024, incrementamos 396.682 visitantes internacionales, un promedio de 28 mil turistas anualmente. Si estos datos comparamos con el Perú, la llegada de turistas extranjeros al país vecino en 2012 fue de 2.846.000, y el 2024 llegaron 3,5 millones de turistas del exterior, las asimetrías son demasiadas claras entre ambos países, por tanto, no podemos hablar de estrategia ni de planes de posicionamiento. Otro dato no menor, cuando la autoridad de turismo manifiesta que este año Bolivia ha participado en los mejores eventos internacionales como es el caso de la Fitur de España, desearíamos conocer de cuánto movimiento económico ha generado en las ruedas de negocios para el país, solo como ejemplo, Perú estableció un movimiento económico aproximado de 14 millones de dólares en la mencionada Feria de España.         

En lo que corresponde al turismo emisivo los datos son sorprendentes ante aquel verso de que se está promoviendo de gran manera el turismo interno, que los bolivianos conozcamos primero nuestro país, según datos oficiales del INE y Migración, en 2024       salieron del país más de 4 millones de personas, 2.160.226 corresponden a salidas de nacionales y 1.879.681 a extranjeros, por tanto, el promover el turismo interno sigue siendo una asignatura pendiente para las instituciones encargadas del turismo en el país, porque más que el doble de los que visitan el país prefieren salir del mismo, solo somo dato adicional, el pasado año, hubo un movimiento de 1.231.872 personas en el turismo interno.

Entre otras cosas, requerimos de manera urgente planes y estrategias de promoción con su respectiva garantía de presupuesto e inversión, tanto para el mercado internacional e interno, además de un plan urgente para competir con el turismo emisivo, una política seria de control y regulación de la actividad turística porque la informalidad y las malas prácticas se están anteponiendo en la actividad turística en el país, producto de ello, la competencia desleal, lo precios y la calidad de los servicios están cayendo dramáticamente, y eso incide fundamentalmente en la imagen de país. Y la recomendación obvia a la primera autoridad de turismo en el país, que deje de hablar y vender ilusiones, que vea recurrentemente los datos estadísticos y que se ponga a trabajar, aunque le quedan pocos meses en el cargo.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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