jueves 26 de marzo de 2026

Contra corriente

La hotelería verde, clave para regenerar territorios y comunidad

“En estos territorios vemos oportunidades reales para reconvertir economías, restaurar ecosistemas y ofrecer experiencias turísticas con sentido”, declaró Erik Samsing, director de CGH.

Con una tendencia fuerte en muchos países del mundo también conocida como hotelería ecológica o sostenible, se viene desarrollando bajo un enfoque en la gestión de alojamientos turísticos que prioriza la sostenibilidad ambiental, la eficiencia en el uso de recursos y la reducción del impacto ecológico. Los hoteles verdes adoptan prácticas y tecnologías para minimizar la huella de carbono y contribuir al bienestar tanto de sus huéspedes como del entorno donde operan.

Entre sus beneficios están: La reducción de costos operativos gracias al ahorro de energía y agua, reducir residuos sólidos y utilizar energías renovables. La mejora de la imagen y reputación ante clientes cada vez más preocupados por el medio ambiente. Su ventaja competitiva en el mercado turístico, atrayendo a viajeros responsables y conscientes. La contribución a la preservación del entorno natural y al desarrollo sostenible de la comunidad local.

Dentro de sus características principales de la hotelería verde se encuentra la integración con el entorno, el uso de materiales ecológicos, la gestión eficiente de recursos, el fomento de actividades sostenibles como el ecoturismo, senderismo o ciclismo, la educación ambiental entre sus huéspedes y la comunidad, promueven el consumo responsable, ofreciendo alimentos de origen local, y por último muchos hoteles verdes buscan certificaciones reconocidas como EDGE, LEED, BREEAM, o la Ecoetiqueta Hoteles más Verdes, que avalan sus prácticas sostenibles y eficiencia energética.

Es por demás relevante y un ejemplo a seguir lo que Chile está desarrollando con este modelo de hoteles verdes, un país marcado por la crisis hídrica y los incendios forestales, en el que repensar el turismo ya no es una opción, sino una necesidad. La sostenibilidad dejó de ser un diferencial, hoy es una exigencia para el desarrollo turístico moderno. Así lo enfatiza el portal (public.izimedia.io) en la que la hotelería verde toma fuerza en ese país como una tendencia que no solo reduce impactos, sino que busca regenerar el entorno natural y fortalecer el vínculo con las comunidades locales. En un escenario que exige innovación con propósito, desde el sur austral hasta los valles centrales, emergen proyectos que integran arquitectura pasiva, eficiencia energética, paisajismo nativo y compromiso con proveedores locales.

Bajo ese contexto, según este portal, CGH Chile, cuenta con proyectos hoteleros en desarrollo junto a la Cervecería en el municipio de Valdivia, el trabajo territorial en la zona de Malacahuello, o las iniciativas de reconversión turística en Neltume. Estas experiencias, lideradas por esta consultora, comparten una lógica común: diseñar con el territorio, regenerar el entorno y fortalecer las economías locales. “La regeneración territorial no es solo un enfoque ambiental, es una forma de repensar el rol del turismo como motor de desarrollo local”, sostiene Erik Samsing, director de CGH. Por ejemplo, destacan que zonas como Aysén, La Higuera, Chiloé y el Maule costero concentran alto potencial para una hotelería regenerativa. “En estos territorios vemos oportunidades reales para reconvertir economías, restaurar ecosistemas y ofrecer experiencias turísticas con sentido”, declaró Erik Samsing, director de CGH. 

A pesar de los incendios forestales ocurridos en Chile, están convencidos en ese país, que la regeneración de los territorios y de las comunidades se puede realizar a través de la hotelería verde y lo están poniendo en práctica. ¿Qué nos toca hacer en nuestro país?, después de que, en 2024, tuvimos el desastre ambiental más devastador de todos los tiempos, con 14 millones de hectáreas quemadas. Esta calamidad fue el resultado de incendios forestales descontrolados e intencionados que afectaron principalmente a los departamentos de Santa Cruz y Beni, donde se concentraron las mayores áreas quemadas. La situación ha llevado irónicamente, cuando ya se ejecutó este desastre, a la declaración de un "desastre nacional" y a la implementación de medidas urgentes para mitigar los efectos y prevenir futuros desastres ambientales, tarde, demasiado tarde, los objetivos se habían cumplido. A esto se suma las 2 mil hectáreas de bosque de conservación y manejo sostenible adquirido extrañamente y millonariamente por el hijo del presidente del Estado en Santa Cruz, acompañado de la ampliación de los desmontes y las quemas durante la pausa ambiental, sin que autoridad competente diga algo.

Queda por tanto, que la voluntad política prime en el país, que el nuevo gobierno (si es que hay un nuevo gobierno), en la agenda urgente de elaborar una política nacional de turismo para la nueva Bolivia, dentro los lineamientos estratégicos y estructurales, incorpore la hotelería verde o regenerativa como pilar clave, debido a que representa una respuesta innovadora y responsable a los retos ambientales actuales, integrando la sostenibilidad en todos los aspectos de la experiencia hotelera y promoviendo un turismo más consciente y respetuoso con el planeta; y para que no permitamos nunca más que un gobierno, como el actual, se atreva a atentar contra nuestros recursos naturales, nuestra biodiversidad y nuestro inimitable patrimonio cultural.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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