jueves 2 de abril de 2026

Avizorando un gobierno débil

Esperemos que no se generen conflictos sociales por estos temas, por lo que, el gobierno entrante necesitará el respaldo mayoritario de la población, pero que, al parecer, aún no lo tiene.
martes 22 de julio de 2025

Diferentes encuestas que son publicadas en nuestro país muestran que existe una intención de voto en la cual tres candidatos se desprenden del resto, pero ninguno supera el 20% de la intención de voto. Porcentaje que refleja un electorado dividido e indeciso, es decir, ningún candidato logra consolidarse con una marcada preferencia electoral lo cual es preocupante ya que se vislumbra un gobierno con débil apoyo de la población.

Los ciudadanos que eligen a su candidato de preferencia, depositan su confianza para que éste maneje los destinos del país, inclusive sin conocer su plan de gobierno, solamente considerando la ideología que representa. Lamentablemente esta confianza de voto puede ser negociada por los partidos políticos mediante pactos o acuerdos entre las distintas tiendas políticas para viabilizar su gestión de gobierno y en la Asamblea Legislativa Plurinacional a cambio de espacios en el ejecutivo. Lo perverso del asunto es que no necesariamente el electorado de los partidos políticos en función de gobierno puede estar de acuerdo, su misión concluye con la emisión del respectivo voto, pudiendo surgir una contradicción; entre al acuerdo político alcanzado y el posible desacuerdo de su propio electorado y claro está el repudio por parte de otras tiendas políticas y la ciudadanía en general como ya ocurrió en el pasado.

Salvando las diferencias contextuales, recordemos que en las elecciones del 30 de junio de 2002 la victoria le correspondió al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Gonzalo Sánchez de Lozada con un 22,46%, seguido por el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales Ayma con 20.94%, el tercer lugar le correspondió a Nueva Fuerza Republicana (NFR) de Manfred Reyes Villa con 20,91%, el cuarto lugar al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) de Jaime Paz Zamora con el 16,32%, entre los partidos con importante representación parlamentaria.

Estos resultados denotaron un débil gobierno del MNR por lo que para lograr gobernabilidad fueron necesarias alianzas, inicialmente con el MIR, sobrepasando los ríos de sangre que en algún momento los separaban, no obstante, la suma de estos dos partidos políticos no viabilizaba la aprobación de leyes de la república en el Honorable Congreso Nacional (actual Asamblea Legislativa Plurinacional) por lo que tuvieron que incorporar un nuevo aliado que le permitiera la gobernanza, por lo que se sumó de esta manera al NFR. Esta nueva alianza se denominó “megacoalición” con la parcelación del poder ejecutivo entre estas tres fuerzas políticas a cambio del apoyo en el Congreso.

Estas alianzas no se establecieron en el marco programático de cada tienda política, ni mucho menos su ideología, pero se constituía en la única manera de obtener gobernabilidad y garantizar la “plancha” en el Congreso, evitando el debate que debería existir para cada normativa, previa a su aprobación. Pero el descontento popular por algunas medidas con relación a la extracción y exportación de Gas (recurso natural), en materia económica y social, sumada al descontento con este tipo de alianzas por ser una deleznable práctica habitual entre los partidos tradicionales y el surgimiento de liderazgos indígenas, generaron la interrupción de la gestión de gobierno de Sánchez de Lozada, que duró aproximadamente 14 meses con la consecuente sucesión constitucional.

Aunque los contextos son diferentes, los porcentajes de los resultados de las elecciones de 2002 se asemejan a las encuestas publicadas para las elecciones de este 2025, los candidatos más votados están alrededor del 20%, por lo que, sí sigue la tendencia, tendrán que efectuar acuerdos políticos para alcanzar la gobernabilidad y obtener apoyo para la aprobación de normativa en la Asamblea Legislativa Plurinacional, obviamente a cambio de espacios en el ejecutivo, es decir, una distribución de “pegas” entre los partidos políticos que pueden ser parte de la alianza.

Las intenciones de voto no muestran una marcada preferencia electoral hacia uno u otro candidato, visualizando el bajo porcentaje que alcanzaría el ganador y una muy probable segunda vuelta, razones que suponen un riesgo latente de que pueda existir un gobierno débil y poco legítimo.

La experiencia nos muestra la necesidad que tiene la población de obtener soluciones inmediatas a los problemas actuales, siendo que el riesgo de un gobierno débil se acentúa mucho más sí tomamos en cuenta que la próxima gestión de gobierno debe efectuar definiciones ineludibles con relación al Litio, recurso natural que representa un tema muy sensible para la población boliviana. Esperemos que no se generen conflictos sociales por estos temas, por lo que, el gobierno entrante necesitará el respaldo mayoritario de la población, pero que, al parecer, aún no lo tiene.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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