lunes 9 de marzo de 2026

La crisis de la democracia en Bolivia

Otra causa para determinar la crisis de la democracia expresada como ausencia de arreglos institucionales o persistencia de conflictos entre sus estructuras u órganos, es una débil institucionalidad.
lunes 04 de agosto de 2025

La crisis de la democracia es un problema de larga data a nivel mundial y Bolivia no se escapa de dicha tendencia. En Bolivia, con la finalidad de fortalecer el sistema democrático se incorporó como mecanismo la democracia directa, ya que desde el año 2000 el país atravesaba una crisis política, ya que no se alcanzaba consensos mínimos tras el agotamiento de la democracia pactada. La reforma constitucional de 2004 incorporó la democracia directa, modificando el artículo 4 de la Constitución Política del Estado. Es así que la Ley Nº 2769 del 6 de julio de 2004, Ley del Referéndum, estableció que las ciudadanas y los ciudadanos, mediante sufragio universal, deciden sobre normas, políticas o asuntos de interés público. La actual Constitución Política del Estado (2009) en su artículo 11, parágrafo I, señala: “La República de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres”.

La democracia representativa es aquella en la que el pueblo no gobierna ni delibera, sino por medio de sus representantes. Es por ello que existen mecanismos para la conformación de la institucionalidad democrática a través de la selección y elección de representantes y funcionarios. Esta democracia se ha caracterizado por atender a principios básicos: quienes gobiernan son nombrados por elección con intervalos regulares periódicos, esto implica la realización de elecciones en períodos con regularidad previsible; los cuales no deberán ser modificados con cercanía a las elecciones; y procesos auténticos, es decir, los procesos electorales deberán ser transparentes a efectos de generar legitimidad, esto conlleva sujeción al concepto de Estado de derecho y que las autoridades actúen de forma imparcial.

La democracia directa es una apertura a la sociedad civil, para el diseño de políticas públicas, para la cogestión de algunas de estas y para el ejercicio del control social. A ello Norberto Bobbio propone un sistema de democracia integral que abarque “democracia representativa y democracia directa”. La Constitución Política del Estado del 2009 también incorpora la democracia comunitaria como una manifestación del ejercicio de los derechos políticos de los pueblos indígenas, es decir, la forma en que eligen a sus autoridades y toman sus decisiones de acuerdo con sus normas y procedimientos propios.

En resumen, la integración de las diversas formas de democracia:  se denomina Democracia Intercultural, basada en la complementariedad de la democracia directa y participativa; la democracia representativa, y la democracia comunitaria en el Estado Plurinacional de Bolivia. A pesar de dicha complementariedad existe una crisis de la democracia.

Entre los factores de crisis de la democracia están la baja institucionalidad de los órganos de poder (sobre todo el Judicial), la corrupción, el hiperpresidencialismo, el bajo cumplimiento de derechos fundamentales, la erosión de las libertades públicas, el desmoronamiento de los partidos políticos, etc. Pueden existir muchos más factores, pero trataremos de analizar estas tendencias desde una perspectiva constitucional, evaluando cómo las acciones u omisiones de los poderes públicos contribuyen a la crisis de la democracia.

Uno de los factores está relacionado a la situación de deterioro y gravedad en que se encuentra la justicia boliviana y sobre todo el rol que desempeña el Órgano Judicial, lo que se denomina la judicialización de la política, es decir, perseguir al adversario político que piensa diferente, una situación que a la postre es la injerencia del Poder Ejecutivo sobre el Órgano Judicial. Uno de los casos más extremos fue la inhabilitación o habilitación de candidatos en las elecciones judiciales de manera incorrecta, al margen de las leyes. La confianza en las instituciones que deberían administrar justicia ha llegado a niveles críticamente bajos, contribuyendo a la propagación de una sensación de inseguridad.

Otro problema de la democracia representativa es la falta de democracia interna en los partidos, pues debería cumplirse el principio que afirma que la democracia hacia fuera nace de la democracia hacia dentro. En el caso norteamericano, las famosas elecciones “primarias” cumplen ese rol, porque permiten conocer a potenciales candidatos y de ellos seleccionar, previamente en cada partido, al que se considera que representa mejor la ideología del grupo y al que tiene propuestas electorales más atractivas, en ese marco ideológico, para el electorado nacional. En el caso del sistema de partidos en Bolivia, por ejemplo, eso debió reflejarse en la democracia interna de los partidos. En ninguno de ellos hubo esta práctica, pues se elige a los caudillos que quieren perpetuarse en el poder, mediante liderazgos personalistas y autoritarios.

Otro factor es la corrupción señalada como uno de los principales obstáculos para el desarrollo democrático. La percepción de que funcionarios públicos actúan en beneficio propio y no del bien común erosiona la confianza ciudadana en las instituciones y debilita el sentido de pertenencia. Existen muchos casos reiterados de presidentes y altos funcionarios involucrados en escándalos de corrupción que han deteriorado la legitimidad de los gobiernos y los partidos políticos.

Por otro lado, el sistema democrático en la región ha perpetuado desigualdades económicas, sociales y educativas. La falta de equidad y de oportunidades para el bienestar de la ciudadanía genera frustración y desconfianza en la capacidad de la democracia para resolver problemas estructurales.

Otra causa para determinar la crisis de la democracia expresada como ausencia de arreglos institucionales o persistencia de conflictos entre sus estructuras u órganos, es una débil institucionalidad. Sin embargo, también se puede abordar dicha crisis como una situación de carencia de valores, los cuales han sido distorsionados, desplazados o descartados en la sociedad por la falta de una cultura política de bien común. Puede haber muchos otros factores, sin embargo, hemos analizado solamente algunos que afectan a la calidad de la democracia y, por ende, al Estado constitucional de derecho.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

Temas de esta nota