lunes 23 de febrero de 2026

Alternaba la escritura con la dirección y la actuación, con organizar festivales

En escenario o gestión, Maritza Wilde fue la gran dama del teatro

Vivió en y alrededor de las tablas. No solo innovó con la escritura de textos, sino que dirigió puestas en escenas y creó dos de los festivales internacionales más importantes.
Maritza Wilde en la película “El corazón de Jesús” (2003), de Marcos Loayza. FOTO: Alma Films
Maritza Wilde en la película “El corazón de Jesús” (2003), de Marcos Loayza. FOTO: Alma Films
lunes 08 de septiembre de 2025

Era una mujer coqueta, toda una diva, en el buen sentido de la palabra. Nunca dejaba que le sacaran una fotografía cuando ella no estaba preparada, ni permitió que se supiera la fecha de su nacimiento. Tampoco quiso que la velaran en su templo: el Teatro Municipal de La Paz. Siempre trabajó para que sus alumnos, compañeros y el público se elevaran gracias a las artes escénicas.  

Fue, también, una máquina de trabajo. Era actriz, directora, escritora, productora, maestra y gestora, muchas veces al mismo tiempo, con un legado que lo demuestra: varias generaciones de actores y dramaturgos que ahora recuerdan sus aportes y los dos de los principales festivales internacionales artísticos de Bolivia, eventos para los que encontró importantes “padres” adoptivos.

Maritza Wilde junto a su esposo, Agustín, en una exposición. FOTO: Marta Monzón

 

Por eso, cuando el sábado 30 de agosto falleció Maritza Wilde, el teatro boliviano entró en duelo.

Una vida de arte 
La vida de Maritza pareció estar siempre ligada a la magia del escenario. Desde aquel misterioso día y año en el que su madre orureña María Luisa Osorio dio a luz a la hija que tuvo con Sergio Muyo Osorio. Fue hija única y mimada como tal, con la literatura como gran constante.

Su niñez la pasó entre Bolivia y Perú, al igual que su educación. A los seis años, comenzó su camino pedagógico en el Colegio Antonio Raimondi de Lima, donde estuvo por los siguientes seis años, antes de que la familia se trasladara a La Paz. Ya con 12 años se convirtió en alumna del Colegio Santa Ana.

Wilde a lo largo de su vida, desde su nacimiento en Tacna hasta su graduación. FOTO: Fotos familiares

 

En varias entrevistas, Wilde reconoció que no era muy buena alumna, ya que las materias académicas no le gustaban, las encontraba sosas. Sin embargo, por un momento pasajero, estuvo atraída por la idea de ser una neurocirujana.

Pero, ese deseo pasó y otro se fijó en su mente y corazón: el arte.  En 2024, Visión 360 le preguntó qué le llevó a dedicarse al teatro. Ella contestó que “la respuesta suele ser ‘no sé’,  pero no en mi caso, yo la tengo absolutamente clara”.

“Tenía vocación de bailarina de ballet clásico, con muy buenas perspectivas. Mis maestros siempre me dijeron que podía ser una artista de primera línea. Pero mi familia, mi mamá, me cortó la carrera”, recordó. “Entonces pensé que el teatro era la opción: me permitiría interpretar un personaje, además de cantar y bailar, ya que el arte dramático también contempla esas disciplinas”.

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Dio sus primeros pasos en la Alianza Francesa y posteriormente viajó a España a estudiar. En ese país, realizó una carrera de tres años, a la que siguió un viaje a Francia y varios cursos esporádicos. “Así surge. Uno empieza y sigue. No es como si evaluara si le conviene por esto o lo otro. Es una vocación, nace”.

“El resultado de eso es que Maritza trajo al país elementos del teatro clásico europeo, con un fuerte énfasis en la dicción correcta. Pero, también del teatro contemporáneo, con una preocupación por trabajar el cuerpo en la escena”, explicó Bernardo Arancibia, actor, dramaturgo y sucesor de Wilde en la organización del Festival Internacional de Teatro de La Paz (Fitaz).
En su regreso a Bolivia, no solo innovó en la producción teatral, sino que también estableció amistades que la acompañaron por el resto de su vida, tanto en los escenarios como en sus proyectos.

El artista Andrés Canedo recordó que en los años 60 “fundamentamos nuestra amistad, cuando hicimos juntos Quién le teme a Virginia Woolf, de Edward Albee (...). Trabajamos juntos en el Taller Nacional de Teatro; participamos en otras obras, viajamos con las mismas a Cochabamba y, creo, a Santa Cruz; pasamos largas veladas de bohemia con amigos, en su departamento de la avenida 6 de Agosto. Recorrimos caminos y sueños, y la acompañé con el pensamiento en sus viajes como actriz, a distintos festivales fuera del país, en los que logró algunos premios por su calidad de intérprete”.

Maritza con Bernardo Arancibia, preparando el Fitaz 2024. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

En cuanto a sus obras y personajes, Maritza no se quedó con lo fácil. Ella buscó a seres fuertes y conceptos que retaran la percepción de público y actores.

Siempre tras los retos
“Como actriz me gusta interpretar personajes fuertes. No una Julieta y sí una Lady MacBeth... aunque Lady MacBeth es un personaje muy fuerte, pero para mí es una manipuladora y eso no me gusta. Pero hay otras, muchísimas, en la literatura teatral, que sí me gustan”, aseguró. “Sobre todo, prefiero que no se parezcan a mí, que sean muy alejadas de mí misma. Esto me obliga a exigirme más en el escenario. Quiero que no se diga ‘Maritza en una u otra obra’, sino que se vea al personaje”.

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Y cuando creaba obras, tocó una infinidad de temas, pero, en los últimos años, puso su mirada en la justicia. “El tema que me interesa mucho es la justicia. También la libertad y los temas que conciernen a las mujeres”.

Paralelamente a una intensa actividad artística, muy visible para los amantes del teatro, siguió otra un poco más alejada de los reflectores, pero no del telón: la enseñanza.

“Siempre que piensas que conoces todo sobre Maritza, siempre hay algo nuevo que te sorprende. Sabíamos que era una formadora de artistas, pero te sorprende la gran cantidad de personas que aprendieron de ella las bases del trabajo, en el Centro de Especialización Teatral. Enseñó en silencio, con poca posibilidad, pero compartiendo su experiencia”, reveló Mabel Franco.

Su impacto en las nuevas generaciones se verificó en los homenajes que muchos de sus alumnos y seguidores publicaron en las redes sociales al enterarse de su fallecimiento, el pasado fin de semana.

“Maritza Wilde fue una de las primeras personas que creyó en mi escritura y que me alentó a escribir teatro, mucho antes de que yo decidiera dedicarme de lleno a este trabajo. Con el paso de los años, nos hicimos amigas y en nuestras charlas, me impresionaba la lucidez que tenía para leer la escena teatral boliviana, a cada unx de lxs creadores y el lugar del teatro boliviano en relación con el mundo.  Gracias por todas las puertas que abriste, por todas las posibilidades y oportunidades que nos diste”, escribió la dramaturga Laura Derpic.

Se casó con Agustín Wilde y no tuvo hijos biológicos, pero sí muchos escritos y dos “bebés” a los que, según le confesó a su amiga y periodista cultural Mabel Franco, abandonó “como una mala madre”. Son los festivales internacionales de Santa Cruz y La Paz, los dos más importantes de las artes escénicas del país.

No retrocedía ante retos y trabajó en la innovación. FOTO: Cortesía Mabel Franco

 

El mayor nació el 10 de abril de 1997. “Fue un proyecto personal”, recordaba. “Para ese entonces, yo ni siquiera había pensado en organizar festivales. Lo mío era actuar, dirigir, pero unos colegas españoles me insinuaron que hiciera uno, internacional, en Bolivia”.

Eligió Santa Cruz por sus ventajas: un buen aeropuerto, una actitud progresista y la altitud. Pero tuvo que abandonar a ese primogénito, aunque lo entregó a colegas que cuidaron bien de él.

Dos años después, el 17 de marzo de 1999, dio a luz al segundo, el Fitaz. A este lo cuidó más tiempo, pero decidió librarlo cuando cumplió su mayoría de edad: 21 años.

Sin embargo, su alejamiento fue parcial. Coordinó con Arancibia y su equipo, con consejos y ayuda. Eso sí, ya no tenía la obligación de ver todas las obras, ahora podía escoger.

Su última aparición emblemática fue en la edición especial del Fitaz del Bicentenario. Una manera -consideran sus seres queridos- de despedirse en lo alto, haciendo un mutis elegante y dejando aplausos y lágrimas.

BIOGRAFÍA

Ͱ NACIMIENTO · En Tacna.

Ͱ CARRERA · Comenzó en la Alianza Francesa y luego viajó a España y Francia. Fue actriz, directora, dramaturga, productora y gestora. 

Ͱ FALLECIMIENTO · Falleció el sábado 30 de agosto en la madrugada.

Ͱ HOMENAJES · Rechazó que se la velara en el Teatro Municipal, no quería que ese lugar se convirtiese en una funeraria. La edición 16 del Fitaz,  en agosto del próximo año, estará dedicada a su memoria.