lunes 23 de febrero de 2026

Sus diseños recuperan la estética nacional

Daniela Artemisa, la cholita que convirtió la piel en un lienzo

Uniendo pollera y metal, la creadora, conocida como la Cholita Tatuadora, busca recuperar tradiciones y presentarlas al resto del mundo, plasmadas en cuerpos y cuadros.
Daniela Artemisa en la entrada del estudio Hamuy, donde trabaja. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360
Daniela Artemisa en la entrada del estudio Hamuy, donde trabaja. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360
martes 16 de septiembre de 2025

El local se aleja de la percepción popular de un estudio de tatuajes. Nada de carteles con letras sobrediseñadas y colores estrambóticos a la entrada de un espacio oscuro. Todo lo contrario: es un taller amplio, con grandes ventanales, donde Daniela Nahir Mendieta Yugoeslavo, más conocida como Daniela Artemisa, la Cholita Tatuadora, recibe a sus clientes.

“Reconozco que nos peleamos un poco por el nombre. Cada uno de los que trabajamos aquí tenía una idea diferente, pero, al final nos decidimos por la idea de dar la bienvenida a todo el que venga, ya sea un artista que quiera colaborar con nosotros o el cliente que busca un tatuaje o piercing (perforación corporal)”, recuerda Daniela. De esa forma, el 14 de julio de este año nació Hamuy, que en quechua es bienvenido.

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En este espacio, la Cholita Tatuadora puede abrir su alas y dejar volar su imaginación. No es su primer trabajo como artista corporal, ya que antes estuvo en otros estudios, pero es el primero en el que tiene control absoluto sobre lo que crea. “Antes tenía que responder a un maestro, pero ahora todos tenemos espacio para nuestra labor”, asegura.

Aunque ya causó olas en la comunidad artística del país, Daniela aún cree que le falta mucho para poder considerarse una representante en toda regla. Por eso, rara vez rechaza pedidos y acude regularmente a eventos y convenciones en todo el país.

"Me encanta la estética de nuestra gente, cómo utiliza los elementos del atuendo y las diferencias".

Es, también, por esa falta de experiencia que esta cholita de raíces patacamaneñas se niega a incluir el tradicional sombrero borsalino a su atuendo. “Me prometí que comenzaré a usarlo una vez que pueda representar al país en el exterior de forma correcta”, aseguró con entusiasmo.

La salud es vital. Todas las agujas son desechables y evita la contaminación. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

De esta forma avanza poco a poco en el camino que comenzó hace cinco años, cuando su madre, enferma con cáncer, pidió que le hiciera un tatuaje y la apoyó en esta profesión.

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Es que, para Daniela, el utilizar la vestimenta tradicional -aunque con toques del más puro metal- es un objetivo muy importante: es recuperar las tradiciones que su familia, con el paso de las generaciones, fue perdiendo.

Un estilo del pasado
Las cholitas son la temática central de la obra de la tatuadora. Las hay en formas similares a las caricaturas occidentales y el manga japonés; otras presentan perfiles más abstractos y no faltan los retratos realistas, tanto que varios de sus clientes le pasan fotografías de madres y abuelas, para que plasme su semejanza en brazos y espaldas.  

“Mi abuelita fue la que me crió. Siempre me trató bien, me enseñó valores y me apoyó en todo. Por eso, la quiero recordar con este tatuaje”, contó Javi, socio de Daniela, mientras señala al sombrero de chola que su colega detalla en su antebrazo.

No es lo único que trabaja, ni de lejos. Siempre conversa con los posibles creyentes acerca de sus intereses, necesidades y condiciones de la piel antes de proponer algún diseño.  

"Siempre que me piden algo que todo el mundo tiene, yo les hago una contrapropuesta".

También acepta los pedidos específicos del público, aunque siempre ofrece su punto de vista. No rechaza ideas, pero le es molesto tener que hacer algunos tatuajes que están de moda. “Siempre que me piden algo que todo el mundo tiene, yo les hago una contrapropuesta, explicándoles que, como el tatuaje es para siempre, es mejor tener algo más único”, explica.

Daniela primero trabaja sus diseños en el papel, antes de la piel. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

Paradójicamente, no tiene tanto problema con quienes quieren plasmar en su piel el nombre de su pareja en ese momento.  “Bueno, les pregunto varias veces si están seguros; generalmente me responden un ‘es el amor de mi vida y sé que será para siempre’   o si no prefieren, mejor, un símbolo que represente la relación (y que después pueda ser explicado con otro significado si el romance fracasa)”. Pero, si el cliente insiste, Daniela realiza el tatuaje y le adelanta que, en caso de ruptura, el trabajo para cubrir el nombre o modificar el diseño tendrá un descuento.

La tatuadora crea cholitas que parecen hongos; mujeres de polleras que se encuentran en jardineras y frascos, y las metaleras. Las hay en blanco y negro, a colores realistas o propuestas más psicodélicas y hay diseños que solo utilizan un elemento de la indumentaria tradicional, como el ya mencionado sombrero borsalino, la manta, la pollera o algunas joyas representativas.

“Me encanta la estética de nuestra gente, cómo utiliza los elementos del atuendo y las diferencias que existen, según regiones. Siempre que estoy en la calle, o cuando visito Patacamaya, donde me crié, siempre estoy atenta a la gente y a sus actividades. Cuando encuentro una cholita en una posición o acción que me llama, pido permiso, saco una foto y después comienzo a diseñar”, cuenta.

De hecho, su condición de la Cholita Tatuadora es resultado de esa admiración y el deseo por recuperar una tradición que fue perdida en su familia.

“Nadie en mi familia es de pollera, todas somos de vestido.  Pero mis bisabuelas sí lo eran. Por eso siempre me interesó la estética y quiero recuperarla, aunque con mi propio estilo”, recordó.

Daniela afina los detalles de un diseño en el brazo de un cliente. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

Ese interés en la historia familiar también influyó en su forma de vestir la pollera, puesto que sus padres y ella misma son metaleros de pura cepa. Por eso, la manta y la pollera son negras, acompañadas de corsés de cuero y botas de caña alta y tipo militar.

"El arte corporal es una forma de libertad, de expresar sentimientos muy duros y de abrir tus alas".

La longitud también fue modificada. Como ella misma tiene tatuajes, suele usar blusas y poleras con escotes pronunciados y mangas muy cortas o sin mangas. Algunas de sus polleras incluso tienen cortes que permiten mostrar los diseños que lleva en las piernas.

Todo eso le ayudó a destacarse cada vez más en la escena del arte corporal. En las convenciones se presenta como La Cholita Tatuadora y, al atender a sus clientes, adopta una personalidad similar a la de las “caseritas” del mercado.

No es una burla, sino un intento de trasladar la calidez de la casera -siempre atenta, observadora y que conoce a sus clientes- al negocio del tatuaje. “No solo eres artista, también tienes mucho de psicólogo y tienes que fijarte en la salud del cliente”.

El camino a la visibilidad profesional no fue fácil. Al principio fue cuestionada por algunos sectores conservadores que la acusaron de “denigrar” la cultura.

En su brazo se destacan una llama, una cholita y la cruz andina. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

“Incluso recibí amenazas de algunas dirigentes. Me aseguraron que me juzgarían y que me exigían que me presente en lugares sospechosos, a dar explicaciones. Tuve que hacer una pausa por precaución”, recordó.

Pero, desde hace un año que volvió con fuerzas a la escena, labrando un nombre. En sus cuentas de redes sociales expone algunos de sus trabajos; su nombre ya está con letras más grandes en los carteles de las convenciones y el número de clientes aumenta.

Asimismo, avanza en el cumplimiento de un objetivo que se planteó desde los nueve años, cuando descubrió el arte corporal: cubrir su cuerpo por completo con diseños, añadir cuernos y estrellas, y realizar otras modificaciones.

“El arte corporal es una forma de libertad, de expresar sentimientos profundos y de abrir tus alas para volar”, finalizó.

Uno de los diseños más grandes en los que trabaja Daniela Artemisa. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

BIOGRAFÍA

° NACIMIENTO  Nació en la ciudad de La Paz, el 4 de mayo de 2000.

° ESTUDIOS  Estudió Diseño y Bellas Artes, pero dejó la carrera para dedicarse de lleno al arte corporal. Realizó su aprendizaje en estudios particulares de La Paz. 

° ESTILO  Trabaja en la fusión de la tradición occidental del tatuaje con la estética y conceptos del lado andino de Bolivia. Entre sus especialidades están la creación de cholitas en distintos tamaños y alusiones a la espiritualidad aymara y quechua del país.

° UBICACIÓN Estudio Hamuy se encuentra en la calle Belzu casi esquina Murillo. Teléfono: 69704012.