lunes 23 de febrero de 2026

La Tribuna

El fútbol también se juega con respeto fuera de la cancha

El director técnico Robatto, en lugar de responder la consulta que una colega le planteó sobre el rendimiento de su equipo, decidió invertir los roles: comenzó a interrogarla sobre el arbitraje, insistiendo una y otra vez, sin permitirle siquiera articular una respuesta.
lunes 29 de septiembre de 2025

La rueda de prensa posterior a un partido es, para los protagonistas, un espacio de análisis y para los periodistas, una herramienta de trabajo. Sin embargo, lo ocurrido tras el encuentro de Bolívar frente a ABB dejó en evidencia un problema que trasciende lo futbolístico: la falta de respeto hacia la labor periodística.

El director técnico Robatto, en lugar de responder la consulta que una colega le planteó sobre el rendimiento de su equipo, decidió invertir los roles: comenzó a interrogarla sobre el arbitraje, insistiendo una y otra vez, sin permitirle siquiera articular una respuesta. Esa actitud, lejos de ser un gesto de apertura o debate, se convirtió en un ejercicio de poder que terminó anulando la voz de la periodista.

Es cierto que el entrenador argentino tiene un carácter efusivo, que ya en varias oportunidades ha quedado expuesto ante las cámaras. Pero en este caso, esa vehemencia no lo excusa. La periodista, sorprendida y visiblemente incómoda, pudo haber detenido la seguidilla de preguntas, pero es comprensible que los nervios tras haberle cambiado de rol le jugaran en contra. Ahí radica justamente la responsabilidad de Robatto: darse cuenta del efecto que estaba generando y devolver la dinámica al cauce correcto, respondiendo la pregunta que se le había planteado.

El periodismo deportivo merece respeto. La pregunta en conferencia no es un capricho, es parte de un trabajo que, como cualquier otro, busca respuestas para la gente que sigue el fútbol. Robatto podrá tener sus diferencias con los arbitrajes, pero lo que no puede es desviar la atención ni mucho menos menospreciar el derecho de una profesional a ejercer su oficio. Un entrenador puede disentir, puede incluso incomodarse, pero jamás debería olvidar que el fútbol no se juega solo en la cancha: también se construye en el respeto a quienes lo narran, lo analizan y lo preguntan.

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