jueves 26 de marzo de 2026

Contra corriente

En plena tormenta económica; ¿Qué le depara al turismo nacional?

Estas estrategias permitirían afrontar la crisis inflacionaria, mantener la competitividad y prepararse para una eventual recuperación del sector turístico.

Lo que preveíamos la mayoría de los bolivianos, menos el gobierno, el país registró un crecimiento negativo en su Producto Interno Bruto (PIB) en el primer semestre de este año. El Instituto Nacional de Estadística (INE) no pudo ocultar o maquillar más y reveló que el crecimiento negativo es de -2,40%, que consolida una inflación y recesión con la subida de precios de todos los productos de manera exorbitante y descontrolada, interrumpe el transporte y la cadena productiva. En síntesis, el país experimenta un nuevo pico en la crisis de desabastecimiento de combustibles más caótica de las últimas décadas y paraliza todo el movimiento económico, fundamentalmente por la carencia de dólares. Filas interminables en las estaciones de servicio que se han convertido en la tónica diaria, forzando a transportistas y conductores a una desesperante pausa.

En base a los datos históricos del Banco Mundial, el país no tenía un decrecimiento en su economía desde 1986; con la particularidad de 2020 por la emergencia sanitaria del Covid-19. Significa que, en condiciones regulares, el PIB no decrecía desde hace 39 años, cuando se registró una tasa de -2,6%. El promedio de crecimiento en los últimos diez años fue de 3,9 % anual. La información presentada el pasado martes contrasta de la proyección del Gobierno de Luis Arce, que en noviembre de 2024 estimó un crecimiento económico del 3,51 % para este año, “según el Presupuesto General del Estado (PGE)”.

En materia turística, si bien es real que el tipo de cambio del dólar en el mercado paralelo favorece al visitante extranjero que llega al país, los problemas de inestabilidad económica, la carencia de diésel y gasolina ponen en riesgo el desplazamiento, la seguridad del mismo e incide enormemente en el turismo interno, que puede conllevar a bloqueos, convulsiones sociales y acciones radicales, también cuenta la imagen del país en el ámbito internacional que muestra un escenario inseguro.  

Por tanto, el nuevo gobierno deberá considerar que cuando la economía de un país está inflacionaria, impacta en la dinámica turística interna y externa al elevar costos y reducir la demanda, aumento generalizado de precios del transporte terrestre y aéreo, en el alojamiento, comida y actividades turísticas. Esto provoca que los turistas tengan un menor poder adquisitivo, disminuyendo la demanda de viajes y el gasto turístico en el destino, alterando los patrones tradicionales del turismo. También se encarecen los costos operativos para la industria turística, lo que puede trasladarse a precios aún mayores para los usuarios y afectar la inversión en infraestructura turística.

Respecto al tiempo de reactivación del turismo después de un periodo de alta inflación, dependerá de la estabilidad económica y política del país  que encare el nuevo gobierno, también tiene que ver con factores externos que afectan el turismo global. En general, la recuperación plena del sector turístico puede demorar meses o incluso años, pero se han observado señales de recuperación más acelerada cuando la inflación comienza a estabilizarse y mejora el poder adquisitivo del consumidor.

Para contrarrestar o mitigar el impacto de la inflación en el turismo, se recomiendan varias estrategias dirigidas a empresas del sector como para gobiernos que deben asumir el reto o el descalabro del sector, apelamos a corrientes que exponen de manera clara las posibles salidas, veamos: Marketing y campañas promocionales adaptadas: Mantener una imagen de marca fiel a sus atributos únicos para no perder atractivo, enfocarse en beneficios emocionales y de bienestar que aporta viajar, y destacar valores añadidos como la flexibilidad en cancelaciones (Aquí estamos en punto cero porque al ente rector del turismo en el país no creó una marca país). Diversificación de ingresos: Explorar nuevos productos y servicios, ampliar mercados y establecer propuestas precisas dentro de la planificación financiera. Adaptación a cambios del consumidor: Ser proactivo ante las tendencias y cambios demográficos del usuario, como mayor presencia de ciertos grupos generacionales, y adoptar enfoques innovadores como turismo sostenible o experiencias híbridas y virtuales.

También está el establecimiento de Políticas Públicas y de eficiencia operativa: Los gobiernos pueden apoyar a las empresas turísticas durante períodos de inflación mediante diversas medidas y políticas públicas orientadas a aliviar los costos y estimular la actividad del sector. Algunas estrategias claves incluyen: Incentivos fiscales y reducción de impuestos: Por ejemplo, la reducción temporal del IVA en hotelería y servicios turísticos, que disminuye los costos para las empresas y para los turistas, fomentando el consumo pese a la inflación. Ayudas directas y programas de financiación: Algunos países han implementado paquetes de ayudas directas para empresas turísticas, así como programas de acceso a crédito o líneas especiales para inversión. Esto ayuda a mantener la liquidez y la capacidad operativa de las empresas. Promoción turística y programas de apoyo al consumo: Los gobiernos pueden impulsar campañas de promoción del turismo interno e internacional, y ofrecer programas de incentivos para que la población acceda a viajes, créditos o descuentos en temporada de vacaciones. Capacitación y mejora del capital humano: Inversiones en formación y cualificación del personal del sector turístico para elevar la calidad de servicios y mantener la competitividad. Creación de observatorios y sistemas de información sectorial: Para monitorear y analizar el impacto de la inflación y diseñar respuestas más efectivas basadas en datos.

Estas estrategias permitirían afrontar la crisis inflacionaria, mantener la competitividad y prepararse para una eventual recuperación del sector turístico, que va más allá de los buenos deseos de, por ejemplo, generar 3 mil millones de dólares para el sector al 2030, que con el escenario económico caótico y la imposibilidad de triplicar la llegada de turistas extranjeros a ese año, es más viable y oportuno que seamos proactivos y nos unamos como sector a la recuperación económica integral del país, con propuestas sólidas y reales, y con un viraje de por lo menos 180 grados en el ente que rige el turismo en el país, porque si esta realidad económica no cambia el turismo tampoco. 

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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