viernes 27 de marzo de 2026

Las 5 peores presidencias

Así pues, la lista de “los 5 peores” tiene a 10 candidatos disputando un lugar en la historia de la infamia nacional.
domingo 07 de diciembre de 2025

Las redes sociales están llenas de juegos. Entre los más populares están los concursos, los desafíos y las listas. Por supuesto, aparte de los debates, que son un verdadero deporte en redes como X. Las listas te presentan temas tan diversos como las cinco mejores chilenas de la Premier, los cinco mejores goles de Ronaldo, el mejor desayuno del mundo, los 5 hábitos que debes descartar o cultivar para dormir mejor, o enflaquecer, o acelerar el metabolismo, etc. Muchas veces se presentan en video que parecen muy bien investigados y son expuestos con tono doctoral. 


Hace poco me tropecé en una de esas redes con una lista de los 5 peores presidentes de la historia boliviana. Puse atención, claro, porque de estas cosas se nutren nuestros jóvenes, incluso los que tienen avidez por la historia y la política pero viven el mundo acelerado y superficial de la internet. Resultó ser un post malísimo. El autor presentaba todo con tono magistral y muy seguro de sí mismo, pero no parecía haber consultado más que su almohada. Su selección era arbitraria y las razones que daba apenas recogían “argumentos” repetidos por los adversarios ocasionales de los presidentes, sin compasión por la veracidad de los hechos. 
De todos modos, el tema me pareció provocador y decidí plantearlo a un grupo relativamente amplio de personas que, por su profesión, están obligados a conocer de historia y a contrastar opiniones y análisis.  Quería ver si podía encontrarse algún nivel de consenso. 


La lista que logré armar al final de la consulta la encabezan dos militares. El inefable Mariano Melgarejo (1864). Es el que peor fama tiene, a tal punto que casi no se ha escrito nada bueno de él. Tanta coincidencia llama a sospecha. Es posible que fuera un presidente verdaderamente malo, pero es también probable que todos en su tiempo cargaran las tintas en contra suya para esconder los errores o las maldades de los demás. Alguien debería escarbar mejor sobre su gestión. Mientras tanto, queda en la lista. 


En la misma cantidad de veces aparece mencionado Luis García Meza (1980). Aunque su plan era quedarse 30 años, su gobierno duró sólo uno pero dejó una huella de sangre, arbitrariedad y corrupción suficientemente profunda para que encabece la lista junto al general tarateño. 
El segundo lugar lo ocupa el último presidente, Luis Arce Catacora, por su incapacidad para frenar una crisis económica que para muchos era evidente, y su falta de compromiso con la democracia y la ética. Ensoberbecido por los datos de su gestión ministerial, generados por inversiones previas y precios internacionales, se aferró a la ilusión de “su modelo” y descuidó la economía real y el bienestar a largo plazo de la gente. 


Comparten el tercer lugar, con el mismo número de menciones, los presidentes Evo Morales (2006), Hilarión Daza (1876) y Daniel Salamanca (1931). En el caso de Evo se le reprocha que pese a llegar con amplio respaldo y disfrutar de una bonanza económica sin precedentes, mostró desprecio por la constitución y las leyes, no vaciló en usar la violencia contra sus adversarios y desperdició la mejor oportunidad económica que tuvo el país en toda su historia. 
En los otros dos, Daza y Salamanca, se plantean razones similares: arrastraron al país a la guerra sin haber preparado un ejército y un aparato económico de respaldo que nos permitiera evitar la derrota. Ambos vieron en la guerra internacional un recurso político interno, la condujeron mal y al final sólo les lavó en algo el prestigio el hecho de que terminaran sus mandatos con golpe traicionero en medio del conflicto. Salamanca fue un político excepcional y un intelectual muy respetado en su tiempo. Hombre austero y honesto, fundó un partido que atrajo a personalidades de mucho prestigio por su vocación democrática e institucionallsta. Pero la guerra nos costó 50 mil vidas, un desastre económico gravísimo y el debilitamiento total de nuestras instituciones, abriendo el camino del militarismo y la revuelta. 


En el cuarto lugar se ubican José Manuel Pando (1899) y David Toro (1936). A Pando se le reprocha la triple traición: al país con la guerra civil, a la causa federal que la motivó y a los aliados aymaras que lo apoyaron. La guerra civil causó la muerte de miles de personas (no hay una estimación aceptada), los aymaras que se aliaron a Pando confiando en que sus comunidades serían respetadas fueron traicionados y Willka fue fusilado, y la causa federal se redujo a fijar en La Paz la sede de gobierno. A David Toro se le reprocha la pésima conducción militar de la guerra del Chaco y la traición a Salamanca y a Tejada Sorzano, y el haber inaugurado la estatización como estrategia política al expulsar a la Standard Oil en busca de un apoyo popular que al final tampoco logró, cayendo bajo otro golpe de su camarada Germán Bush. David Toro es además considerado el iniciador del ciclo militar que continuaron después Bush (1937), Quintanilla (1939), Peñaranda (1940) y Villarroel (1943), bendecidos algunos con la propaganda que les hizo el victorioso MNR en los años 1950. 


El quinto lugar de la lista lo ocupan dos presidentes, aparentemente antagónicos. El Gral Bánzer y el Dr Hernán Siles Zuazo. Aunque Banzer limpió en algo su imagen por su gestión política posterior a 1978, su primer gobierno (1971-1978) se caracterizó por la violencia contra la oposición, la arbitrariedad y la corrupción. Siles Zuazo también aportó de forma significativa a la democracia y la defensa de los derechos humanos, pero se le reprocha la incapacidad para manejar la economía y el daño que eso causó a la economía y, por tanto, a la población.
En la consulta fueron mencionados al menos otros 10 mandatarios por razones muy diversas. Para algunos resulta razón suficiente el manejo de la economía y para otros la suma de errores políticos que caracterizaron un gobierno, e incluso algunos aparecen no por lo que hicieron, sino por lo que dejaron de hacer o más bien por los efectos posteriores de su gestión. 


Así pues, la lista de “los 5 peores” tiene a 10 candidatos disputando un lugar en la historia de la infamia nacional. Tal vez algunos no merezcan quedarse en ese lugar puesto que tuvieron la oportunidad de reivindicarse luego. Y tal vez haya algunos que han sido tratados con cierta conmiseración por la manera en que terminaron su mandato o por el corto tiempo del mismo. Cada uno utilizó su propio criterio para realizar su selección y tal vez el resultado sería diferente si se plantea un conjunto uniforme de criterios. Mis anónimos entrevistados tampoco dialogaron entre ellos pero estoy seguro de que si lo hicieran gozaríamos de un iluminador e interesante debate. 


En este ejercicio aprendí mucho de historia y me apena reducirlo todo a una columna. Valga, sin embargo, como provocación que lleve a algunos, tal vez, a revisar libros y fuentes, y a compartir sus hallazgos de manera que consigamos una visión más clara sobre nuestro pasado, tantas veces oscurecido por las pasiones.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

Temas de esta nota