domingo 10 de mayo de 2026

Guerra

Rusia lanza un nuevo ataque masivo contra el sistema energético ucraniano en plena ola de frío

Horas después de que el presidente de Ucrania advirtiera de los planes rusos de seguir dañando el sistema energético, Rusia lanzó un nuevo ataque aéreo masivo dirigido sobre todo contra subestaciones eléctricas.
25 misiles y cerca de 300 drones cayeron sobre Ucrania. Foto: EFE / Servicio de Emergencias Estatal
25 misiles y cerca de 300 drones cayeron sobre Ucrania. Foto: EFE / Servicio de Emergencias Estatal
martes 13 de enero de 2026

EFE / Kiev

Rusia ha lanzado esta pasada noche contra territorio ucraniano 25 misiles y cerca de 300 drones de distintos tipos que tuvieron entre sus principales objetivos infraestructuras energéticas ucranianas.

Según el parte de la Fuerza Aérea, las defensas ucranianas neutralizaron siete de los misiles y 240 drones. Otros 48 y un número no especificado de misiles impactaron en 24 localizaciones de distintos lugares del país.

Parte de los proyectiles lanzados por Rusia eran misiles balísticos Iskander M.

Las autoridades ucranianas han informado de nuevos apagones debido a este último ataque en Kiev y en otras siete regiones.

Ucrania ya debía racionar el suministro de electricidad antes de ese ataque con apagones programados de cuatro horas distribuidos por franjas horarias según zonas durante el día.

El bombardeo del viernes empeoró una situación que podría volverse aún más dramática tras el ataque de este martes, además de extender la emergencia al suministro del gas que hace funcionar la calefacción en la mayoría de hogares ucranianos.

Cuatro muertos en Járkov

Además de golpear de nuevo instalaciones energéticas, el ataque ha destruido infraestructuras de la empresa de correos privada Nova Poshta en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania.

Un misil ruso mató a cuatro trabajadores que hacían el turno de madrugada.

Otra de las regiones afectadas por el ataque fue la de Zhitómir, en Ucrania central, donde las autoridades también informaron de importantes consecuencias en infraestructuras críticas.

Horas antes de la ofensiva rusa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había advertido de que Rusia estaba preparando nuevos ataques masivos a Ucrania, coincidiendo con la ola de frío.

Ya el pasado viernes, millones de personas se quedaron sin luz ni calefacción en ciudades como Kiev, donde la temperatura era en la mañana de este martes de quince grados bajo cero.

Rusia daña aún más el sistema energético

El Ejército ruso empleó esta vez 25 misiles y cerca de 300 drones que impactaron en infraestructuras críticas de regiones como Zhitómir, en el centro del país, y provocaron graves daños en una central térmica de la empresa DTEK, el principal operador privado del sector eléctrico en Ucrania.

Las autoridades ucranianas han informado de apagones debido a este último ataque en Kiev y en otras siete regiones.

Este último bombardeo tuvo lugar cuando en ciudades como Kiev se registraban temperaturas de hasta 15 grados bajo cero, en un momento en que la capital y otras regiones del país se recuperan de otro bombardeo masivo contra la energía lanzado por Rusia el pasado viernes que dejó sin luz y calefacción durante unos tres días a millones de ucranianos.

Ucrania ya debía racionar el suministro de electricidad antes de ese ataque con apagones programados de cuatro horas distribuidos por franjas horarias según zonas durante el día. El bombardeo del viernes empeoró una situación que podría volverse aún más dramática tras el ataque de este martes, además de extender la emergencia al suministro del gas que hace funcionar la calefacción en la mayoría de hogares ucranianos.

Temperaturas de hasta -20 grados

La ola de frío extremo se prevé que continúe durante más de una semana en Ucrania, donde se esperan temperaturas de hasta 20 grados bajo cero.

“Quieren aprovechar el frío”, dijo Zelenski en su discurso a la nación de anoche sobre la lógica de estos ataques masivos a la energía perpetrados por Rusia, que castigan a toda la población civil pero de momento no han provocado la oleada masiva de nuevos refugiados que temían algunos expertos.

Aunque la mayoría de los hogares afectados por el bombardeo del viernes han recuperado el suministro, la calefacción funciona a mucha menor intensidad de lo habitual, lo que obliga a muchos a permanecer tapados con sus chaquetas y con mantas dentro de casa.

Para seguir haciendo vida relativamente normal en medio de los apagones ahora más largos, la mayoría recurre a los negocios abiertos al público que siguen funcionando con generadores para cargar el móvil o aprovecha la jornada laboral en su puesto de trabajo para disfrutar de la electricidad que falta en casa durante la mayor parte del día.