lunes 23 de febrero de 2026

La Tribuna

El deporte boliviano: entre el talento olvidado y la urgencia de un cambio

Es inaceptable que nuestros atletas tengan que vender rifas, organizar kermeses o pedir limosna en redes sociales para costearse un pasaje o un uniforme.

En Bolivia, ser deportista de élite no es un mérito de gestión, es un acto de heroísmo individual. Mientras en países vecinos el deporte es una política de Estado, en nuestra tierra sigue siendo un privilegio de clase. No podemos tapar el sol con un dedo: hoy, en pleno 2026, soñar con representar a la Tricolor es, lamentablemente, sinónimo de tener una cuenta bancaria solvente.

Si no tienes recursos propios o una familia dispuesta a hipotecarlo todo, el talento se marchita en el olvido. Es una realidad dolorosa que debe terminar.

 

1. El fin del "autofinanciamiento"

Es inaceptable que nuestros atletas tengan que vender rifas, organizar kermeses o pedir limosna en redes sociales para costearse un pasaje o un uniforme. El apoyo gubernamental no puede ser un "premio" que llega solo cuando el deportista ya es exitoso; el apoyo debe ser la semilla, no solo el fruto. El Estado tiene la obligación de garantizar que el origen económico de un joven no sea la barrera que lo aleje de un podio.

 

2. Limpieza en las Asociaciones

La crisis no es solo de falta de dinero, sino de gestión y transparencia. Es urgente e impostergable realizar una auditoría profunda y rigurosa a todas las federaciones y asociaciones deportivas.

¿A dónde van los fondos destinados al desarrollo? ¿Por qué hay dirigentes que se perpetúan en el poder mientras los atletas entrenan en condiciones precarias?

Necesitamos entidades modernas, fiscalizadas y que rindan cuentas hasta del último centavo. El deporte no puede ser el refugio de burocracias ineficientes.

 

3. Escenarios dignos, no "elefantes blancos"

No basta con cemento; necesitamos centros de alto rendimiento que funcionen. Muchos de nuestros escenarios deportivos están deteriorados o cerrados bajo llave por falta de mantenimiento. Mejorar la infraestructura deportiva y abrirla a la juventud es la única forma de combatir el sedentarismo y alejar a las nuevas generaciones de los vicios. Un joven con una raqueta, un balón o unos tenis de correr, es un ciudadano que aprende disciplina y resiliencia.

"El talento en Bolivia sobra, lo que falta es voluntad política y transparencia institucional".

Es hora de que el deporte deje de ser el "último vagón" del presupuesto nacional. Si queremos ver nuestra bandera flamear en lo más alto, primero debemos construir el suelo firme donde nuestros campeones puedan correr. Sin apoyo real, sin auditorías y sin infraestructura, seguiremos siendo espectadores del éxito ajeno.

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