lunes 9 de marzo de 2026

Dos hechos que atentan contra la vida y dañan a la sociedad

Esperamos que a la brevedad posible se pueda recomponer la sociedad y el Estado boliviano se reconfigure de una manera que preserve la vida, que es el bien más preciado que poseemos.
lunes 09 de febrero de 2026

En días pasados en la ciudad de Santa Cruz tuvimos dos hechos sociales que nos han conmovido, uno es el caso del joven que murió debido a un accidente de tránsito y otro es el del adolescente que se encuentra en coma producto de una pelea ilegal. Ambos casos nos cuestionan y llevan a preguntarnos dónde está la autoridad en esta ciudad. Concretamente en estos casos, la ciudad presenta una anomia social, donde no existen reglas y gana el más fuerte, donde impera un desorden social y donde no se le otorga importancia a la vida humana.

Uno de los hechos en concreto corresponde al joven de 21 años quien perdió la vida tras ser atropellado por un micro en la capital cruceña. La víctima fue identificada como Sebastián Vespa Montero, su muerte ocurrió cuando cruzaba la calle en una zona céntrica con alto flujo vehicular. Según el reporte de los paramédicos, la emergencia fue atendida de inmediato; sin embargo, el joven ya se encontraba sin signos vitales. Vecinos advirtieron que el autobús circulaba a gran velocidad, situación por la que el chofer quedó aprehendido y fue remitido al Ministerio Público.

El otro hecho es el de un adolescente de 15 años que resultó gravemente herido durante una práctica de combate en un gimnasio de la zona del Plan Tres Mil y que aún continúa en estado crítico según el último parte médico brindado por la clínica, donde permanece con cuadro reservado, ya que se evidenció un edema cerebral extenso.

Ambos sucesos denotan la falta de autoridad que hay en Santa Cruz. Se han planteado soluciones para el caso primero, proponiendo el endurecimiento de sanciones por hechos de tránsito, modificando los artículos 261 y 262 del Código Penal, con el fin de aumentar las penas, más aún si media la imprudencia e inobservancia de las normas. Asimismo, actualizar el Código de Tránsito de 1973, reestructurar la Policía de Tránsito y modernizar el transporte público.

 

 

En relación con la modernización del transporte, se tiene que trabajar tanto con los propietarios de los micros, que le exigen al chofer cierta cantidad de dinero o renta diaria, como con los choferes de ómnibus, a quienes es común ver correr a alta velocidad para poder “marcar tarjeta”, ya que el propietario así lo exige; por supuesto, no se debe desmerecer la imprudencia del conductor y su responsabilidad. En el caso del adolescente que entrenaba boxeo, la prohibición total de estas prácticas en el Código Penal agravadas por el hecho de ser menor de edad.

En ambos casos se necesita una justicia pronta, oportuna y transparente que supere el clásico actuar de la justicia boliviana, la cual atraviesa una crisis muy grave debido a múltiples factores: la falta de independencia del Órgano Judicial —que es problema de larga data—, la corrupción, la falta de meritocracia en el sistema de selección de los jueces, la falta de presupuesto, la modalidad de elección de altas cortes por voto popular, la falta de acceso a la justicia, la lentitud en los procesos y la falta de rendición de cuentas, entre otros factores, todos los cuales afectan al ciudadano boliviano en el ejercicio de sus derechos fundamentales.

Pero también, me pregunto, en esta sociedad donde las noticias giran en torno a aspectos económicos y/o la polarización extrema de la política, ¿dónde queda la vida humana, el derecho a la integridad de las personas y la dignidad humana? Esperamos que a la brevedad posible se pueda recomponer la sociedad y el Estado boliviano se reconfigure de una manera que preserve la vida, que es el bien más preciado que poseemos.

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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