viernes 10 de abril de 2026

Economía

Analista económico califica los tres meses de gobierno de Paz como positivos, pero “frágiles e insuficientes”

Fernando Romero, analista económico, consideró que el Gobierno aún no implementó reformas estructurales profundas en materia fiscal y cambiaria; el déficit fiscal sigue siendo elevado; el Banco Central de Bolivia (BCB) continúa financiando al Tesoro General de la Nación; las reservas líquidas son muy bajas y la economía permanece en recesión.
El presidente, Rodrigo Paz, cumplió tres meses de gestión, el 8 de febrero. Foto EFE
El presidente, Rodrigo Paz, cumplió tres meses de gestión, el 8 de febrero. Foto EFE

La gestión económica del gobierno del presidente Rodrigo Paz, en sus primeros tres meses, puede calificarse como positiva, pero frágil y aún insuficiente. Si bien se dieron pasos importantes y acercamientos clave, falta aún un largo camino en reformas económicas, normativas e institucionales, según la evaluación del economista e investigador Fernando Romero.

El 8 de febrero, el Gobierno cumplió tres meses de gestión y asumió varias medidas, como la eliminación de la subvención a los carburantes, además del anuncio de una reducción del 30% del gasto público, la eliminación de cuatro impuestos, el incremento del 20% al salario mínimo nacional y la repatriación de capitales con 0% de impuestos, entre otras.

Según el analista económico, la gestión de los tres primeros meses ha sido positiva porque se logró un cambio creíble con rumbo hacia una economía más abierta al mercado; además, se reconstruyeron relaciones con organismos internacionales y se tomó una decisión “políticamente difícil y correcta al eliminar la subvención a los carburantes”, “generando ahorros fiscales y mejorando expectativas internas y externas”.

Para Romero, la gestión del Gobierno es todavía frágil, a pesar de las medidas asumidas, porque desde su punto de vista “aún no se han implementado reformas estructurales profundas en materia fiscal y cambiaria; el déficit sigue siendo elevado; el Banco Central continúa financiando al Tesoro General de la Nación (TGN); las reservas líquidas son muy bajas y la economía permanece en recesión”.

Calificó como positivo que el Gobierno haya mostrado un cambio de rumbo creíble y mencionó que el giro promercado redujo tensiones con el sector privado, organismos multilaterales e inversionistas. “Esto se refleja en un mejor clima de negocios, acercamiento al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y mayor disposición de financiamiento externo”.

Otro factor evaluado positivamente es la eliminación de la subvención a los carburantes, considerada como una “medida clave”, debido al ahorro fiscal aproximado de $us 400 millones, y que se constituye en una “señal correcta de disciplina fiscal y realismo económico, que además rompe con un tabú económico/político de 20 años”.

Además, destacó el mayor apoyo financiero internacional por los acuerdos suscritos con el BID, la CAF y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), por alrededor de $us 8.000 millones comprometidos a corto y mediano plazo.

Estos acuerdos evitarán un colapso inmediato de liquidez externa (default) y lograrán una mejora coyuntural de indicadores en enero de 2026, como el superávit fiscal mensual de Bs 2.400 millones —que es coyuntural— y el superávit comercial en diciembre de 2025, aunque con una balanza negativa anual.

Lee también: Rodrigo Paz llega a los tres meses con señales positivas para la economía y una “piedra política” en el zapato

No todo es positivo

Sin embargo, identificó algunas razones por las que la gestión no es muy positiva. Entre ellas, que faltan reformas estructurales profundas, no hay aún un plan integral de ajuste fiscal creíble y permanente, no se resolvió el problema cambiario —es decir, el dólar sigue caro y escaso— y el Banco Central de Bolivia (BCB) continúa financiando al Tesoro General de la Nación (TGN), en alusión al crédito de casi Bs 32.000 millones anunciado por el Gobierno la pasada semana.

Por otra parte, mencionó que la deuda pública sigue cerca del 90% del Producto Interno Bruto (PIB) y que la economía “sigue en recesión”. Para Romero, en estos tres primeros meses de gestión hubo un “buen cambio de rumbo y señales iniciales, pero sin reformas estructurales suficientes para garantizar estabilidad duradera”.

Explicó que no hay un ajuste estructural del gasto público; el superávit de enero fue por ingresos coyunturales y no por austeridad real; el BCB sigue financiando al TGN; el crédito de casi Bs 32.000 millones a 35 años compromete a futuros gobiernos; el tipo de cambio sigue desequilibrado; el dólar paralelo está próximo a Bs 9,22 frente al referencial de Bs 8,82; la escasez persiste; y respecto de las Reservas Internacionales Netas (RIN), sostuvo que son poco diversificadas y con baja liquidez.

Mientras que el 88% corresponde a oro, solo representan $us 465 millones en divisas, lo que constituye un riesgo alto para pagos externos. Se puede caer en un sobreendeudamiento público y la recesión continúa: fue de 1,12% en 2024 y de 0,1% en 2025. No hay una reactivación clara ni evidencia del PGE reformulado, con metas macroeconómicas, afirmó.

Oportunidades

Sin embargo, Romero consideró que el Gobierno puede aprovechar algunas oportunidades, entre ellas el financiamiento externo como “palanca de estabilización”, lo que puede dar lugar a la estabilización de la balanza de pagos, el financiamiento de infraestructura productiva y evitar una crisis de liquidez.

Además, mencionó la recuperación de exportaciones no tradicionales; el reordenamiento del sector energético e hidrocarburos; y la posibilidad de relegitimar al BCB como autoridad técnica si corrige su rol cuasifiscal, lo que permitiría recuperar credibilidad interna y externa.

Pero para lograrlo, consideró que falta un plan fiscal estructural claro, ya que hay medidas sueltas, pero no una estrategia integral de reducción del déficit público. El superávit de enero fue coyuntural, no estructural; la dependencia del BCB para financiar al Estado continúa; el crédito de casi Bs 32.000 millones a 35 años al TGN muestra que el TGN sigue sin sanear sus finanzas; esto debilita la independencia del BCB y consolida la dependencia del TGN.

Lee también: A 90 días de asumir el cargo, Lara dice que el Gobierno no hizo nada bueno y compara a Rodrigo Paz con Evo Morales

Desafíos para 2026

Romero identificó algunos desafíos decisivos para el Gobierno. Entre ellos, que si hay un ajuste fiscal real, sumado a una reforma cambiaria ordenada y una disciplina del BCB, Bolivia puede estabilizarse; de lo contrario, el riesgo de crisis seguirá latente.

Otro desafío es lograr un ajuste fiscal estructural y creíble, que contemple la reducción del gasto corriente del Estado, de las empresas públicas deficitarias, de gastos administrativos innecesarios y de subsidios mal focalizados, a excepción de los destinados a la población vulnerable.

También señaló que se debería reducir significativamente el déficit respecto a 2025; en 2027 la tendencia debería ser un déficit claramente descendente y en 2028 el déficit debería ser manejable y financiable sin el BCB.

Planteó que el Gobierno ponga en práctica la transparencia total del gasto, publicando trimestralmente cómo y en qué se gasta cada boliviano de deuda, porque de lo contrario cualquier mejora será temporal.

Finalmente, recomendó impulsar una reforma cambiaria ordenada y gradual, no una “devaluación brusca”, sino una transición planificada. Para ello, dijo que se debe acercar gradualmente el dólar oficial al paralelo, reducir controles cambiarios excesivos que generan mercado negro y proteger a los más vulnerables con bonos focalizados si suben los precios.