lunes 23 de febrero de 2026

Medioambiente

Investigador desahucia el uso de cianuro en la explotación de oro porque el 99,5 % de la producción está en manos de cooperativas

El investigador del Cedla, Alfredo Zaconeta, identificó varios aspectos que hacen inviable la sustitución del mercurio por el cianuro en la minería cooperativista aurífera; entre ellos, el trabajo precario, sin dirección técnica, que tiene concentrada en sus manos la explotación de oro, extremo que podría ser más peligroso, considerando que el cianuro es más nocivo que el mercurio.
En coordinación con el Comité Interinstitucional para la Protección de los Recursos Hídricos de Viacha, la Defensoría del Pueblo acompañó una inspección a las empresas mineras que operan en Viacha, en mayo de 2025. Foto: Defensoría del Pueblo
En coordinación con el Comité Interinstitucional para la Protección de los Recursos Hídricos de Viacha, la Defensoría del Pueblo acompañó una inspección a las empresas mineras que operan en Viacha, en mayo de 2025. Foto: Defensoría del Pueblo

El uso de cianuro como alternativa al mercurio en la explotación del oro fue desahuciado por el investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Alfredo Zaconeta, quien argumentó que, hasta el año 2024, el 99,5 % de la producción estaba en manos de cooperativas mineras que realizan un trabajo precario, limitado y sin dirección técnica.

En una entrevista con Visión 360, Zaconeta sostuvo que esta no deja de ser una iniciativa que podría resultar interesante. Sin embargo, señaló que no se aplica al contexto boliviano. “Por lo menos hasta (…) el año 2024, el 99,5 % de la producción nacional de oro está en manos de las cooperativas mineras. Y es bien conocida la precariedad, limitaciones y falta de dirección técnica que goza el trabajo de las cooperativas mineras”.

Entonces, por lo mismo, el cianuro, al ser mucho más nocivo que el mercurio, podría constituirse en un problema mayor al que se tiene en la actualidad, advirtió.

Esta propuesta fue planteada por el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón, quien dijo que el propósito sería eliminar por completo el mercurio de la cadena y trabajar con cianuro en la explotación aurífera.

El mercurio tiene bajo costo, el cianuro precisa de tecnología avanzada

Zaconeta sostuvo que las cooperativas mineras que se dedican a la explotación del oro optan por el uso del mercurio por el costo y la simplicidad en su manejo, lo que no sucede con el cianuro.

De hecho, si es que podrían utilizar o recurrir al cianuro, requieren una tecnología más avanzada, porque este se trabaja con cargas depositadas en piscinas; para eso se tienen que instalar geomembranas, piletas, tanques de lixiviado, para realizar después el encapsulamiento de las colas que queden de toda esta operación, hecho que las cooperativas no estarían en condiciones de cumplir, afirmó.

Zaconeta advirtió que, en la Amazonia, donde se desarrolla la actividad minera, se pueden presenciar los saldos ambientales que está dejando esta labor. Y, obviamente, se nota claramente la falta de dirección técnica para poder tratar los residuos. Y ya se tienen los problemas que conocemos bien por la contaminación por efecto de los saldos del mercurio.

Ahora, imaginemos eso, “multipliquemos eso por tres, porque la afección del cianuro, a diferencia del mercurio, implica la contaminación de agua, la contaminación de tierra y la contaminación de aire, e incluso al mismo ser humano, al simple contacto con la tierra”.

En otros países sí hemos conocido experiencias mucho más alentadoras con el uso del cianuro, porque se trabaja bajo estándares altos, bajo estándares técnicos, donde prima el uso de la tecnología y el uso de personal calificado para esta actividad. Sin embargo, en Bolivia todavía no se podría aplicarla.

Aunque mencionó que en el país hubo experiencias de empresas mineras privadas que aplicaron el uso de cianuro, como Inti Raymi, en Oruro, en las minas Kori Chaca y Kori Kollo; sin embargo, dijo que, con toda la tecnología disponible, enfrentó problemas.

La empresa minera Inti Raymi trabajó desde el año 1982 en el sector de Chuquiña (provincia Saucarí) con el proyecto Kori Kollo, extrayendo oro y plata. Mientras que el proyecto “Kori Chaca”, ubicado en el sector de Iroco, opera desde el año 2005. En ambos casos, sus operaciones son a cielo abierto y excavaron hoyos gigantescos de 250 metros y 100 metros de profundidad en el primer y segundo caso, según un informe del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA).

Entre los pasivos ambientales más importantes que ha generado esta operación minera están las plataformas de lixiviación, donde está concentrada la materia prima y es regada con cianuro para la extracción de los minerales. El otro pasivo ambiental son las aguas hipersalinas extraídas de los tajos, las que fueron almacenadas en las lagunas de evaporación e infiltración, advierte el documento.

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Por lo tanto, “éste es un hecho que llama a la preocupación, considerando que las cooperativas son las que están dominando la producción de oro y sería una irresponsabilidad querer direccionarlos a que ahora puedan usar el cianuro”, sostuvo Zaconeta.

Mencionó el problema registrado en el municipio de Viacha, que en este momento todavía sigue latente y que no se ha atendido en esta gestión de gobierno; fue precisamente por el tratamiento de las cargas, es decir, las que han sido trasladadas desde la provincia de Larecaja al municipio de Viacha y han sido tratadas con cianuro. Y ya conocemos por demás los efectos de carácter socioambiental que trajeron estos.

Sobre este tema planteado por el investigador, la Defensoría del Pueblo denunció el pasado año la grave problemática de contaminación de fuentes de agua por cianuro y metales pesados, situación que compromete el derecho a la salud, al agua y a un medio ambiente sano de la población en el municipio de Viacha.

Esa institución informó que, de 23 empresas mineras, hasta el mes de junio solo seis contaban con licencia ambiental vigente, mientras la mayoría desarrolla actividades de forma irregular o sin autorización. Asimismo, se confirmó la contaminación de tres pozos de agua denominados SARH (Sistema de Administración de Recursos Hídricos) con cianuro, lo que constituye un riesgo para la vida, la salud y la seguridad alimentaria de las comunidades.

La propuesta del ministro de Minería es inviable

Con esos argumentos, aseguró que “la propuesta del ministro resulta inviable porque no se adecua al contexto boliviano. Y ésta va a ser inviable mientras se tenga un dominio pleno de las cooperativas mineras con más del 99% en la producción del oro”.

Yo creo que hay prioridades y lo que sí se tiene que ver son tecnologías alternativas que no impliquen el uso del cianuro, que no impliquen el uso del mercurio; se puede optar por gravimetría y otros métodos que se utilizan para procesar las cargas.

Esto con el fin de agilizar, pero para todo esto se requiere una mirada integral donde todos estos aspectos sean considerados y sean, además, asumidos con responsabilidad. “Pero si en el momento nosotros queremos seguir ratificando un modelo cooperativista que vaya en expansión, como lo ha sido en los últimos 20 años, muy difícilmente vamos a poder cambiar esta realidad”, puntualizó.

Ley integral del oro

Para el investigador, lo que el país precisa es una ley del oro. “Lo que se necesita establecer en Bolivia es una ley integral del oro que vea aspectos sociales, ambientales, tributarios, geográficos y el rol del Estado, y que estos puedan ser inmersos en la realidad que tienes en la explotación de oro”.

Porque si seguimos viendo integralmente el tema sin que este ataque de fondo a los problemas múltiples que tenemos con la explotación de oro, “se va a seguir ratificando esa tendencia de contaminación medioambiental, baja carga impositiva o nula carga impositiva, baja recaudación de regalía con alta conflictividad social”, advirtió.

Zaconeta afirmó que, al ser casi el 50% del valor de la producción minera, merece la atención con una ley específica, y no así ser integrada a la ley minera como se pretende ratificar. En la Ley 535, en la actualidad, solo en dos artículos se refieren al oro: uno de ellos mirándolo como recurso estratégico y el otro se refiere a cuánto va a pagar de regalía, aspectos que no son suficientes para atender esta problemática.

La formalización de las cooperativas y diferenciar a las grandes empresas

El investigador consideró que el Gobierno tiene que avanzar en la formalización de las cooperativas mineras, establecer quiénes se dedican a la explotación del oro, porque lo que se conoce es que, si bien el grueso de los actores son cooperativistas, hay muchas que no lo son.

“Son cooperativas que están consumiendo más de 40.000 litros de combustible, que producen más de 40 kilos de oro, que generan empleo, tienen empleados y técnicos especialistas bajo planilla, los socios no trabajan y están asociados con capitales extranjeros”, advirtió.

Esas no son cooperativas, sostuvo Zaconeta; son empresas, y lo que tiene que hacerse es una nueva caracterización de actores para identificar claramente quiénes sí son cooperativas y quiénes no. Y las que no son cooperativas tienen que estar sujetas al tratamiento de cualquier otra empresa.

Pero, además, la forma de legalizar debe ser iniciativa del Estado que busque canalizar, por ejemplo, financiamiento para estos actores y así no se vean en la necesidad de recurrir a estos capitales de dudosa procedencia, sean nacionales o extranjeros, porque lo que ha hecho el Fondo de Financiamiento Minero (FOFIN) no ha sido suficiente para abastecer a las cooperativas y no se adecúa tampoco a la realidad de la creación en sí o de la expansión de esta actividad minera aurífera hacia la Amazonia.