lunes 6 de abril de 2026

Empleo

Cainco de Santa Cruz advierte que incremento salarial demandado por la COB solo beneficiaría a uno de cada 10 trabajadores

Según el análisis del director del Centro de Estudios Económicos de la Cainco de Santa Cruz, Pablo Mendieta, ocho de cada nueve personas trabajan en el mercado informal y, por lo tanto, no llegarían a percibir ese incremento.
Las personas que se encuentran en el mercado informal del trabajo, no recibirán el incremento salarial del 20%, planteado por la Central Obrera Boliviana (COB). Foto: Archivo
Las personas que se encuentran en el mercado informal del trabajo, no recibirán el incremento salarial del 20%, planteado por la Central Obrera Boliviana (COB). Foto: Archivo

La Cámara de Industria y Comercio (Cainco) de Santa Cruz recordó que solo una de cada nueve personas que no son funcionarios públicos trabaja en el sector formal, mientras que las ocho restantes están en el mercado informal del trabajo, por lo que la demanda de la Central Obrera Boliviana (COB) de plantear un incremento salarial del 20% no será en beneficio de esa gran mayoría de trabajadores.

Pablo Mendieta, director del Centro de Estudios Económicos de la Cainco, se refirió a la demanda de la organización laboral en su Pliego Petitorio correspondiente a la gestión 2026, cuando ese incremento ya se dio en enero de esta gestión, como lo establecía en primera instancia el Decreto Supremo 5503, que fue abrogado, y posteriormente el Decreto Supremo 5516, en una entrevista con Asuntos Centrales.

El Salario Mínimo Nacional establecido por el Gobierno del presidente Rodrigo Paz es de 3.300 Bs, es decir, un 20% en relación con los 2.750 Bs definidos en la gestión 2025.

Según el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, esta demanda fue elaborada con los datos del Gobierno y “no se trata de un favor, sino de una obligación” definida en la Ley General del Trabajo, afirmó después de hacer la entrega oficial del documento en la Casa Grande del Pueblo.

El dirigente laboral afirmó que el Gobierno tiene un plazo de 10 días hábiles para convocar a la COB, a fin de iniciar la negociación del pliego laboral en mesas de trabajo.

Sin embargo, los empresarios privados rechazaron esta demanda porque consideran que ya cumplieron con la disposición gubernamental de incrementar el salario en un 20%, a pesar de las difíciles condiciones en las que se encuentra el sector.

Para Mendieta, es necesario tomar en cuenta el empleo en términos de calidad y cantidad, considerando que, según el Margen Intensivo de Informalidad del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo una de cada nueve personas que no trabajan en el sector público tiene una fuente laboral formal, mientras que ocho están en el sector informal.

Explicó que los análisis realizados muestran que las pequeñas y medianas empresas eluden el régimen laboral vigente y optan por la informalidad frente a un “régimen laboral anticuado”, porque es de antes de la Segunda Guerra Mundial.

Dijo que la vigencia del salario mínimo, según profesionales e investigadores vinculados a organismos internacionales, muestra que: “el salario mínimo ha sido nocivo para la creación del empleo formal, lo ha destruido”.

Según Mendieta, la Encuesta Continua de Empleos, elaborada en el último trimestre de 2015 por el INE, hace 11 años, ya mostraba que el empleo en empresas privadas había caído y no se había llegado a recuperar. Además, mencionó que ese estudio, realizado antes de la pandemia, evidenció que el empleo formal había caído en medio millón de fuentes laborales.

Consideró que el tema es muy sensible, porque hay que tomar en cuenta que se trata de preservar el sector formal y, además, de hacer que este vaya creciendo, ya que esos factores permiten la generación de empleo formal.

Sostuvo que, cuando se habla de “esa Bolivia invisible”, se refiere a la que no tiene seguridad industrial, no tiene seguridad social y no aporta a las jubilaciones. “Es decir que ocho de cada nueve no lo hagan, yo creo que el dato de por sí lo dice todo”, afirmó.

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Mendieta insistió en que el empleo en el sector privado, en términos generales, era de medio millón en el último trimestre de 2015 y cayó en un 10% antes de la pandemia. “No estamos hablando siquiera de la caída del empleo durante la pandemia”, aclaró.

Explicó que ese empleo formal que ha caído no se ha ido tanto al autoempleo, que es una cantidad importante —alrededor de 2 millones de personas—, sino a una figura que en el INE llaman “empleo familiar”.

“Lo grave del empleo familiar es que es menos remunerado inclusive que el autoempleo, entonces es un empleo muy precario; entonces, ahí hay que tomar en cuenta que la situación es terrible”, advirtió.

“Es decir, que una de cada 10 personas trabaja en el sector formal; ocho de cada nueve son informales; entonces, no podemos, en este momento de crisis y recesión, poner medidas que sean contraproducentes para preservar el empleo”, afirmó.

También observó que: “el salario mínimo no es una política que lucha contra la pobreza, porque usualmente llega a un porcentaje muy chiquito; no llega siquiera a la población pobre. La población pobre es aquella que, en términos redondos, gana unos 800 o 900 Bs; entonces, ese tipo de empleo no se lo encuentra en el sector formal, pero sí se lo encuentra en el sector informal”.

Recordó que ese incremento ya se dio en enero de este año, pero consideró que el haber básico tiene que estar en relación con las condiciones de cada empresa. Esto es fundamental, porque se trata de que el trabajador tenga un empleo estable, no uno en el que haya un incremento que la empresa no pueda solventar.

Con esa consideración, Mendieta afirmó que la economía del país se encuentra en un proceso de reajuste, por lo que advirtió que la mayoría de las empresas, en muchos casos, están cayendo entre un 6% y un 10%, dependiendo del sector. Por ello, pedir un incremento salarial es una situación bastante complicada en esta coyuntura.

Advirtió que las empresas no van a poder hacerlo, tampoco el Estado, porque se encuentra con un “déficit fiscal fenomenal”. “No hay asidero técnico para hacer esto, yo lo veo como una tradición de la COB”, dijo.

Mendieta dijo que: “Todos los profesionales estamos de acuerdo en que el salario tiene que subir, todos queremos mejores salarios, pero la forma legítima de subirlos es a través de la productividad, es a través de legislación, normas y regulaciones que permitan que la gente acceda a empleo de calidad y no solo a un empleo de sobrevivencia”.

Se refirió a la forma en la que los países crecen y aumentan sus salarios: es cuando aumenta la producción y la productividad. Si un país está creciendo al 5%, 6% o 7%, eso significa un aumento de la producción, que involucra dos procesos: mayor inversión y mayor demanda de trabajadores.

Explicó que las economías que crecen más rápido son aquellas en las que el salario va a ir subiendo y que esa es la forma legítima de incrementar los salarios, porque la productividad y el crecimiento salarial deben ir acompañados, ya que reflejan que el trabajador puede generar más recursos.