martes 7 de abril de 2026

Votación

Los húngaros deciden entre seguir con Orbán o abrir un nuevo ciclo tras 16 años

En los 16 años que lleva en el poder, ejecutó una “revolución conservadora”, basada en los valores cristianos, el rechazo a la inmigración, el conflicto permanente con la UE.
Un acto de campaña del ultranacionalista Viktor Orbán. Foto: EFE
Un acto de campaña del ultranacionalista Viktor Orbán. Foto: EFE
martes 07 de abril de 2026

EFE / Budapest

Hungría celebra este domingo las que podrían ser sus elecciones legislativas más importantes desde la caída del comunismo en 1989, en un ambiente de profunda división y crispación entre los seguidores del ultranacionalista Viktor Orbán, en el poder desde 2010, y su gran rival, el conservador Péter Magyar.

En los 16 años que lleva gobernando con mayorías absolutas, Orbán ha ejecutado una ‘revolución conservadora’ basada en los valores cristianos, el rechazo a la inmigración, el conflicto permanente con la Unión Europea (UE) y mostrando muy buena sintonía tanto con Vladímir Putin como con Donald Trump.

Y todo con un control casi absoluto de las instituciones, desde la prensa hasta el Tribunal Constitucional.

El discurso del partido gobernante Fidesz se basa en la defensa de la soberanía nacional frente a supuestos intentos de querer destruir la cultura cristiana, por parte de la UE y los progresistas.

Con sus sucesivas 'supermayorías' parlamentarias el partido de Orbán modificó a su medida las leyes electorales que le ayudaron a afianzarse en el poder, mientras que una oposición muy fragmentada no encontraba ni argumentos ni medios para romper esta lógica.

Nueva oposición y problemas económicos

El escenario cambió en febrero de 2024 cuando Magyar, que hizo carrera trabajando para el régimen y hasta ese momento era afiliado del Fidesz, comenzó a criticar públicamente a Orbán.

Su cristalización como líder opositor fue meteórica: En junio de 2024 su partido, el Tisza, logró el 30 % en las elecciones europeas.

Bajo su liderazgo, la formación ha pasado de ser minoritario a ocupar prácticamente todo el espacio de la oposición, hasta el punto de que las encuestas prevén que ninguna otra de las tres formaciones opositoras que se presentan logre representación parlamentaria.

Varios partidos más han decidido no presentarse para apoyarlo.

"Orbán se ha encontrado con un contrincante fuerte y competitivo, que frente a la oposición anterior es capaz de aprovecharse de sus debilidades”, explica a EFE András Bíró-Nagy, director del Instituto Policy Solutions en Budapest.

El politólogo ve que las posiciones de Orbán se han debilitado porque, entre otros motivos, en los últimos cuatro años no pudo asegurar el crecimiento económico de la década anterior y ha agotado su imagen de buen gestor.

Según un estudio reciente de la Universidad ELTE de Budapest, el porcentaje de ciudadanos de clase baja en Hungría pasó del 31 al 41 % entre 2021 y 2025.

Otro problema estructural es la corrupción: según la ONG Transparencia Internacional, Hungría fue percibido en los últimos cuatro años el país más corrupto de la UE.

Esto marca la diferencia con las cuatro elecciones anteriores, asegura Bíró-Nagy, al destacar que la congelación de fondos de la UE por la vulneración de los principios de Estado de derecho también ha debilitado al Gobierno.

"Estos son los temas que más interesan a los votantes", afirma Bíró-Nagy, quien recuerda que Magyar centra su discurso político justo en estos aspectos.

Perspectiva europea e internacional

En las últimas semanas muchos líderes ultranacionalistas y de extrema derecha han viajado a Budapest para apoyar a Orbán, entre ellos el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance; el presidente argentino, Javier Milei; la líder de la Agrupación Nacional de Francia, Marine Le Pen; o el líder del partido español Vox, Santiago Abascal.

"Orbán es un importante símbolo de este movimiento, por lo que su derrota significaría una importante pérdida”, asegura Bíró-Nagy.

Magyar, por su parte, cuenta con el apoyo del Partido Popular Europeo (PPE) al que pertenece Tisza, así como de los liberales, aunque él no ha organizado mítines para demostrar ese respaldo.

"Las elecciones húngaras son las más importantes este año en Europa", opina el analista, agregando que el interés internacional se debe principalmente a que Orbán se ha convertido en un personaje polémico, que bloquea iniciativas europeas, causando dolor de cabeza a muchos países comunitarios.

Más allá de la UE, Orbán es el líder comunitario mejor aliado de Moscú y también mantiene estrechas relaciones con el presidente estadounidense, Donald Trump y con el presidente chino, Xi Jinping, que también le apoyan.

"Para Rusia, el actual Gobierno húngaro es uno de los instrumentos más importantes para minar la unidad de la UE", explica Bíró-Nagy.

De hecho, el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, ha reconocido que mantiene contactos regulares con Rusia antes y después de las reuniones con sus socios europeos.

El reconocido analista Péter Krekó, director del Instituto Political Capital, opinó recientemente en una charla con periodistas extranjeros en Budapest que "todo indica que Rusia es el actor más activo en el intento de favorecer la reelección de Orbán".

Desde hace tiempo, el centro de Krekó observa en las redes sociales muchas campañas de actores prorrusos en favor de Orbán.

En caso de una victoria de Tisza, el analista prevé una normalización de las relaciones con la UE, ya que para cumplir sus promesas electorales "necesitará sin duda los fondos de la UE".

Las últimas encuestas publicadas antes de las elecciones, indican que hasta el 56 % de los votantes declarados apoyarán a Tisza, mientras que el Fidesz recibiría el 37 %.