miércoles 6 de mayo de 2026

Dato

En 2016 Bolivia dio la espalda a un contrato de mantenimiento de 13 radares franceses y ahora la mitad no funcionan

De acuerdo al embajador de Francia, estos son los radares más vendidos en el mundo, en Latinoamérica existen alrededor de 300 instalados y “los únicos que no funcionan están en Bolivia”.
El embajador de Francia, Olivier Fontan, durante la entrevista que concedió a Sin Maquillaje. Foto: Captura de pantalla
El embajador de Francia, Olivier Fontan, durante la entrevista que concedió a Sin Maquillaje. Foto: Captura de pantalla
miércoles 06 de mayo de 2026

Hace una década, Bolivia compró una moderna red de 13 radares de industria francesa por un monto de 191 millones de euros (actualmente equivalentes aproximadamente a 223 millones de dólares) equipamiento que estuvo varios años archivado y que actualmente funciona a medias, sin generar los beneficios proyectados para el país.

La mañana de este miércoles, durante una entrevista en el podcast Sin maquillaje, que conduce la periodista Mery Vaca, el embajador de Francia en Bolivia, Olivier Fontan, reveló que la compra se hizo dando la espalda a un contrato de mantenimiento, que es habitual en estos casos. “Es como comprar un carro y decir que nunca en mi vida lo voy a llevar al taller. Luego ocurren cosas”, comentó.

Esa decisión, tomada cuando el presidente de Bolivia era Evo Morales y el ministro de Defensa Reymi Ferreira, podría explicar en parte el motivo por el que los radares nunca llegaron a funcionar a plenitud para cumplir los objetivos de la millonaria adquisición: la defensa y el control del espacio aéreo boliviano y luchar contra el narcotráfico y el contrabando.

El contrato fue suscrito el 22 de agosto de 2016 entre Ferreira y el vicepresidente de la empresa Thales para América Latina, el uruguayo Rubén Rodríguez Lazo, en un acto que se realizó en el Palacio de Gobierno, con presencia de Morales, quien destacó en la oportunidad que el país contaría por primera vez desde su fundación con un sistema de radares para asegurar la soberanía de su espacio aéreo y nunca ser "colonia de las potencias".

De acuerdo al embajador Fontan, estos son los radares más vendidos en el mundo, en Latinoamérica existen alrededor de 300 instalados y “los únicos que no funcionan están en Bolivia”.

Cuando fue consultado por cuáles podrían ser los motivos, respondió: “Es más un problema sistémico, de organización, y también otro punto es que en aquella época en que se firmó el contrato, una decisión un poquito extraña es que se decidió no firmar un contrato de mantenimiento”.

Con la compra de los radares Bolivia instaló el SIDACTA (Sistema Integrado de Defensa Aérea y Control de Tránsito Aéreo) anunciado como es el sistema de radarización más avanzado de Latinoamérica. Debido a que una década después no opera al 100%, el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira inició una auditoría, cuyos resultados se presentarán en los próximos días. Para ello, representantes de la empresa Thales llegaron al país a principios de diciembre de 2025 e intercambiaron información con miembros del Ejecutivo.

Fontane recordó que, tras la compra, alrededor de 250 civiles y militares fueron capacitados para el manejo de los equipos, lo que sin embargo es distinto al trabajo de mantenimiento, que espera pueda ser resuelto a futuro, una vez que avancen las labores para reflotar el proyecto inicial, que no marchó tal como se había previsto.

“Parece que por una gestión tal vez equivocada o floja de las anteriores administraciones, el sistema en sí mismo, el sistema global, el SIDACTA, no funciona con toda su capacidad. No es tanto una cuestión de los radares en sí mismo, el material es uno de los radares más vendido en el mundo, en América Latina hay casi 300 radares de este tipo y todos funcionan. Los únicos que no funcionan están en Bolivia”, dijo.

El embajador anunció además que “están discutiendo ahora el Ministerio de Defensa y la empresa para sanear el sistema, hacer una evaluación técnica, una auditoría técnica de los radares y ver cómo se pueden poner en marcha de nuevo, poco a poco”.

Recordó que este es un asunto entre el Estado boliviano y una empresa privada, donde la embajada contribuye para facilitar el acercamiento. Luego expresó su confianza en que, a futuro, una vez concluya la auditoría y se realicen los ajustes necesarios, el proyecto sea reencaminado, incluyendo la firma de un contrato de mantenimiento, que se podría financiar con los mismos ingresos que genera el sistema al constituirse en una herramienta para el uso seguro del espacio aéreo boliviano.

“Para que vuelvan a funcionar primero tenemos que hacer esta auditoría que va a hacer la empresa, se están acordando los términos con el Gobierno, y como una puesta al día con el sistema luego se repetirá la misma pregunta ¿Quieren mantenimiento del sistema? ¿Sí o no? Si quieren la empresa lo va a hacer, será un contrato de mantenimiento, si no quieren estaremos con la misma situación dentro de algunos años. Y no pienso que esa será la respuesta del Gobierno”, afirmó.

El mes pasado, consultado sobre la situación de los radares franceses, el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, aseguró que en la actualidad “la mitad” de ellos operan controlando el espacio aéreo.