viernes 29 de mayo de 2026

España 1982

Paolo Rossi, el héroe eterno del mundial español

Rossi recibió críticas en la fase de grupos, pero la confianza del DT Enzo Bearzot se mantuvo firme y en la segunda ronda tuvo su premio.
Paolo Rossi, fue el verdugo del encuentro con Brasil. Foto: MABC
Paolo Rossi, fue el verdugo del encuentro con Brasil. Foto: MABC

Paolo Rossi llegó a España después dos años de inactividad, ya que en 1980 fue suspendido por ser protagonista del escándalo de apuestas conocido como Totonero. Junto a su dura sanción también fueron descendidos a segunda división AC Milan y Lazio, en un caso que salpicó a todo el fútbol italiano. A pesar de su falta de ritmo futbolístico, el seleccionador Enzo Berzot decidió convocarlo de todos modos para el Mundial. Esa fue la decisión que le dio el título a la Azzurra.

En la Copa del Mundo 1978, Rossi fue uno de los mejores jugadores del torneo con sólo 21 años de edad. Formó una gran dupla ofensiva con Roberto Bettega y condujo a su Selección hasta el cuarto puesto. Convirtió tres goles y se llevó los elogios de todos.

“Cuatro años más tarde la situación era muy diferente, Rossi no tenía la frescura de 1978 y tampoco había sumado experiencia, porque había jugado muy poco. Lo que sí tenía, y de sobra, era sed de revancha y mentalidad ganadora”, recuerda el portal Espn.

El Mundial del Bambino

La primera fase de Italia fue realmente muy mala. No mostró buen juego ni supo cómo superar a tres adversarios que en principio eran accesibles. El equipo empató con Perú, Camerún y Polonia y sólo convirtió dos goles. En esos tres partidos, Rossi hizo un trabajo sacrificado de lo que a él le convenía y recibió aún más críticas. Pero la confianza de Bearzot se mantuvo firme y en la segunda ronda tuvo su premio.

La Azzurra venció 2-1 a la Argentina de Diego Maradona en su debut en la segunda fase. Tardelli y Cabrini convirtieron los goles, mientras que Rossi se fue una vez más en silencio. Pero tres días después llegaría su gran noche, esa en la que todo lo que alguna vez soñó se cumple. Convirtió tres goles: a los cinco, a los 25 y a los 29 del complemento y eliminó él sólo al mejor conjunto del Mundial, quizás uno de los mejores de todos los tiempos: el Brasil de Sócrates y Zico. “Fue el mejor partido de mi carrera. Todos daban por ganadores a Brasil, pero pudimos explotar nuestras virtudes”, dijo después.

En semifinales, Italia superó por 2-0 a Polonia, con un tanto de su autoría en cada tiempo. Cada minuto que pasaba, Rossi se hacía más grande. Se había reencontrado con su fútbol y estaba repleto de confianza. Era imparable, imposible de detener par cualquier defensor.

En la gran final, Rossi abrió el marcador a los doce minutos del segundo tiempo ante Alemania y fue el verdadero líder de Italia. Tardelli y Altobelli pusieron el 3-1 definitivo en el Santiago Bernabéu. El 3-1 que le dio el primer título de la postguerra a Italia, el primero que no está manchado por el fascismo. La Azzurra era campeona del mundo de manera legítima, sin trampas ni dudas. Y Paolo Rossi  tuvo mucho que ver.